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6 OPINIÓN SÁBADO 16 s 6 s 2007 ABC AD LIBITUM LAS TERMITAS S de celebrar que ayer cumpliéramos treinta años desde las primeras elecciones democráticas; las que, sin ser convocadas para ello, sirvieron para conformar unas Cortes Constituyentes. El balance de estas tres décadas es muy positivo y sería absurdo no valorar y reconocer lo que muchos hicieron por construir un nuevo Estado. ¿A costa de debilitar una vieja Nación? Quiero decir que a la conmemoración, brillante e institucional, le ha faltado autocrítica. La complacencia, en la conformidad con lo que se tiene, impide ir a más; es decir, el progreso con ansias de excelencia que debiera M. MARTÍN ser el rumbo común y deFERRAND seado por cuantos aquí somos o estamos. No es para cohetes y campanillas el que, también ayer, en la portada de ABC, pudieran convivir dos titulares: El Rey aboga por la unidad de España y la derrota de la lacra del terrorismo y Gara desvela que el Gobierno se reunió con ETA en plena campaña electoral Es una síntesis inquietantemente luminosa de lo que nos pasa. Mientras las termitas periféricas y separatistas carcomen los bordes del árbol del Estado, amparadas en el privilegio que la Constitución concede a las minorías, José Luis Rodríguez Zapatero y su disparatado equipo- -no sería del todo justo hablar del PSOE- -insisten en roer su médula para, con absurdas concesiones e infundadas esperanzas, deshacer lo que dicen querer salvaguardar. Parece que Zapatero, víctima de un singular caso de síndrome de Estocolmo, más que pretender acabar con ETA y quienes la amparan, se dedica a engordarles y, para que se sientan más cómodos en el ámbito del Estado y sus instituciones, dejar que los profanen. Al tiempo, con el auspicio de la mal llamada memoria histórica y la chapuza de las reformas estatutarias que nadie demandaba y modifican la Constitución, el nieto de su abuelo va proyectando un paisaje imposible para una convivencia deseable. Las gozosas celebraciones que conmemoran la siembra del árbol nacional que ahora nos cobija están muy bien; pero, sin una contemplación crítica, pueden parecer un manto que tape sus vergüenzas. Un árbol de esa edad, con las raíces ancladas en unos cuantos siglos de Historia, necesita higiene, abono, poda y, sobre todo, respeto. No van por ahí las acciones de Zapatero que, como un Fausto en obsesión de juventud, está dispuesto a vender su alma patriótica, si la tuviere, a cualquier diablo con chapela o barretina. Incluso a los demonios menores, los que gozan con el gofio, las ensaimadas o la chistorra. Gorras y alimentos que sirven de poderoso energético para que a las termitas que Zapatero cree pastorear se les fortalezcan las mandíbulas. Su voracidad, además, viene empujada por la falta de apetito patriótico que solemos demostrar quienes aún somos, y decimos ser, españoles. ZAPATERO Y EN FIN COLGADOS DEL GUINDO Un mínimo de rigor exige aplicar a ambas partes las ENDRÍAMOS que haber hablado sobre el fin de mismas conclusiones de la tesis que se defiende. Si el la inocencia, y nos enganchamos, una vez más, proceso es neutral electoralmente, es insostenible en una aburrida perorata sobre buenos y malos. defender al mismo tiempo que el Gobierno actuó sin Como siempre que se discute de política en España. Y pensar en los votos, pero que el PP sí intentó debilitar eso que se trataba del fin de la tregua de ETA y de sus electoralmente a Zapatero. Ni lo uno ni lo otro. O lo secuelas de los días siguientes. Es decir, de un aconteuno y lo otro. cimiento en el que toda inocencia, si alguna vez la huCuando se habla de política en términos de carrera bo, quedó pulverizada por la contumacia de los hedesbocada por los votos, quedan muy pocos chos. Y de las voluntades. guindos de los que colgarse. Es el fin de la inoLa cuestión se planteaba en estos términos: cencia. Si el PP intentó minar la posición- -y ¿éramos tan cándidos como para creer que, en lo hizo- -de un Gobierno empeñado en jugar caso de que el proceso hubiera prosperado, el con las cosas de comer es porque el presidente Gobierno de Zapatero no lo habría aprovechaZapatero avizoraba un futuro electoral imbatido electoralmente? Interpelados sobre el asunble, en compañía de sus excéntricos (por periféto, algunos preferían seguir instalados en el ricos) nuevos aliados, con el triunfo de la paz guindo. O en un árbol menos inocente. E invoen el bolsillo. Y a ninguno de los dos cabría recaban precedentes sobre la traducción electoEDUARDO procharles nada. Es el juego. ral de determinados triunfos políticos. ¿No le SAN MARTÍN Porque uno de esos nuevos dogmas de hojahabía advertido Tony Blair (el gran inspiralata que me niego a aceptar es aquel según el cual el dor) a nuestro presidente de que un final feliz de la Gobierno dirige la política antiterrorista y la oposiaventura en la que estaba embarcado no garantizaba ción, a callar. El Gobierno no sólo dirige ese política, un mayor caudal de votos en la elecciones subsecuensino todas: la económica, la exterior, la educativa, etcétes? ¿No habían desalojado del poder a Winston Churtera. Para eso se le elige. Y lo que se reclama de la opochill después de haber conducido a su país, contra tosición es que ponga a disposición de los votantes alterdo pronóstico, a la victoria sobre Hitler? No, decían, el nativas a esas políticas, incluida la antiterrorista. Pefinal del terrorismo de ETA no tendría influencia en ro ambas exigencias son compatibles con una unidad la decisión de los electores; ergo, Zapatero no arriesgó básica contra el terror y con el apoyo de la oposición a gran parte de su capital político por la obtención de una acción consensuada frente a la violencia. Por rentas electorales. ejemplo: la oposición puede ofrecer su apoyo al GobierSea, admitámoslo. Pasemos por alto semejantes pino para acabar con ETA y criticar al mismo tiempo ruetas en el espacio y en el tiempo, y aceptemos la tela forma en que se ha resuelto no resuelto el asunto de sis. Pero, entonces, permitamos que el razonamiento ANV. O los pactos con Nafarroa Bai. La unidad básica circule en todas las direcciones, y no sólo en aquella de los grandes partidos contra el terror se resume en que nos conviene. Porque si se traslada el mismo arguuna fórmula extremadamente sencilla: transmitir a mento a la áspera oposición del Partido Popular al los terroristas la certeza de que, cualquiera que sea el proceso habrá que concluir que, en buena lógica, es Gobierno de turno, el Estado nunca concederá objetiimposible que el PP haya podido hacer un uso electovos políticos a quienes los persiguen con las armas. ral de un acontecimiento cuya resolución no tiene inPunto. Lo demás, no sólo es discutible, sino que es salufluencia alguna sobre el ánimo de los votantes. O que dable que se discuta. pueda hacerlo ahora del fracaso del plan del Gobierno. E T ¿Os acordáis de cuando hace ahora treinta años nos creímos que ETA desaparecería con la llegada de la democracia?