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4 OPINIÓN SÁBADO 16 s 6 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro ISLAMIZACIÓN Y LUCHA POR EL PODER EN GAZA LGUNOS analistas palestinos han llegado a decir estos días que lo que está pasando en Gaza ha dejado al pueblo palestino y a su causa por la independencia en una situación mucho peor de lo que estaba cuando se produjo la creación del Estado de Israel en 1948 y que ellos consideran como la peor catástrofe de su historia. No sólo es posiblemente cierto, sino que cabe preguntarse si esa consideración no podría extenderse también al conjunto de la región: Gaza en llamas y sumida en un proceso de creciente y radical islamización, el Líbano al borde del abismo, Irak escenario de una implacable campaña de atentados terroristas y en Afganistán se intenta desde fuera mantener vivos a los talibanes, que están a punto de pasar a su vez a la estrategia de los ataques suicidas. La intervención más o menos disimulada pero efectiva de los gobiernos de Siria e Irán en todos estos conflictos está llevando a Oriente Próximo a un escenario lamentable, en el que las primeras víctimas son los propios habitantes de todos estos países. Se ha desencadenado una guerra abierta por la supremacía regional por parte de dos Gobiernos claramente hostiles a las posiciones occidentales y no menos alérgicos a la libertad, que están maniobrando sin ningún escrúpulo por los desastrosos efectos secundarios que tienen sus intervenciones para la población. Con dosis inesperadas de violencia y a través de grupos controlados a distancia, Teherán y Damasco están jugando al peligroso juego del cuanto peor, mejor En el caso de Gaza es donde más claramente se ve cómo ha sido anulada hasta la determinación de Arabia Saudí, que había apelado a su capacidad económica y política para imponer la paz entre los palestinos y que, a la postre, ha quedado marginado frente a las tesis de los violentos, espoleados desde Siria e Irán. Igual que Arabia Saudí, los poderes occidentales no sólo no han logrado detener la progresión de los extremistas de Hamas, sino que se encuentran ahora en una posición en la que no pueden utilizar ninguna de las fórmulas que se habían diseñado para abrir puertas a la negociación. Todo permanece gravemente bloqueado. Todo apunta a un enconamiento de la situación cada vez con menos salidas. Durante décadas se ha dicho que gran parte de los problemas que ha tenido Occidente con el mundo árabe se debían a su inactividad para contribuir a la solución del problema palestino. Cabe preguntarse ahora a quién es atribuible la persistencia de esta situación injusta, a la vista de los denodados esfuerzos que se hacen desde estos sectores violentos para que no se resuelva, y a la vista de los sucesos de los últimos días, incluso para que empeore. Cuando se tiene la constancia de que Irán está haciendo todo lo que puede para asentar su hegemonía regional construyendo armas nucleares, es evidente que nadie ha de tomar a la ligera lo que esta pasando hoy en Oriente Próximo. A EL GOBIERNO, SIN TREGUA Y CON PROCESO OS datos de la información publicada ayer por el diario Gara, conforman un escenario que sólo es soportable en una democracia con escasa capacidad de reacción y menor autoestima. El Gobierno de Rodríguez Zapatero ha faltado a la verdad de manera constante, ha negociado políticamente con ETA después del atentado de Barajas- -que causó dos muertos- -y ha sido obsesivamente desleal con Mariano Rajoy. Además, las reuniones celebradas en plena campaña electoral demuestran que Zapatero asumió y ejecutó el método de las dos mesas propuesto por Batasuna en el Velódromo de Anoeta en diciembre de 2004, y respaldado por ETA. Hubo una mesa integrada por terroristas y el Gobierno; y otra mesa, con representantes de Batasuna y PSOE. El Gobierno podrá intentar revertir a su favor la información para destacar que no hubo acuerdo y, por eso, ETA rompió la tregua. Sin embargo, el problema es que no hubo acuerdo porque ETA quería más que lo que le ofrecía el Gobierno, porque en estas reuniones hubo oferta política del Ejecutivo, consistente en reformar el Estatuto deGuernica y el Amejoramiento del Fuero navarro para posibilitar un órgano común entre ambas comunidades. Por tanto, se abrió la mesa política con ETA, hubo negociación política con los terroristas y se puso a Navarra en la mesa de negociación. La responsabilidad política por estos hechos sólo tiene un único lenguaje en una democracia sana: comparecencia pública del presidente del Gobierno para pedir disculpas por no haber dicho la verdad a los ciudadanos y disolución del Parlamento para celebrar elecciones generales. En lugar de adoptar esterecto comportamiento democrático, el presidente del Gobierno ya ha dejado claro que él no cometió ningún error, que el desleal fue el PP por no apoyarlo y que la ruptura de la tregua ha sido cosa de los más descerebrados de la banda. Rodríguez Zapatero quiere rodearse de los argumentos necesarios para absolverse de su nefasta gestión política durante la tregua de ETA y todo parece indicar que quiere guardar la posibilidad de reemprender el proceso de diálogo cuando, quizá, los menos descerebrados de ETA- -esos a los que algún eximio asesor del presidente denomina L moderados -demuestren que existen. Las señales, por ejemplo, de que Zapatero nada quierenegociar con UPN en Navarra son evidentes y, sin duda, van en esa línea. El guiño permanente a los anexionistas de Nafarroa Bai no esconde sólo una fórmula aritmética para desalojar a Miguel Sanz del Gobierno foral, sino otro indecente gesto de Zapatero hacia ETA con el fin de intentar reducir su capacidad de hacer daño ahoraqueha decidido volver a matar. El reparto ayer de seis relevantes localidades navarras- -cuatro serán gobernadas por Na- Bai y dos por el PSN- -es sólo el preludio de lo que está por venir porque el propósito de Zapatero es que ETA tomenota de que el proceso no está del todo perdido, sino que es reconducible si no comete barbaridades. Además, al Gobierno no le basta para descalificar las informaciones de Gara con forzar en la opinión pública el dilema moral de creer al Gobierno o a un medio proetarra. Es lo que ayer volvieron a hacer la vicepresidenta del Gobierno y el portavoz parlamentario del PSOE, Diego López Garrido, cuando fueron preguntados por las reuniones mantenidas por este partido y el Ejecutivo con Batasuna y ETA en plena campaña electoral. No es suficiente ese dilema porque el diario Gara es un medio al que han acudido en varias ocasiones destacados dirigentes del socialismo vasco, como Patxi López o Jesús Eguiguren, para dar aconocer sus planes políticos para la resolución del conflicto La hemeroteca no engaña. Por otro lado, los desmentidos del PSOE cotizan a cero desde hace mucho. Cabría recordar que fue López Garrido quien, en diciembre de 2005, dijo taxativamente que no han existido contactos con Batasuna en los cinco últimos años, por parte del PSE ni de nadie del PSOE Comparada esta negación con todo lo que se viene conociendo, es evidente que el PSOE no puede apelar a su autoridad moral para desacreditar las informaciones del periódico proetarra, que sin duda está en el entorno de la organización terrorista, pero esto no quiere decir que su información sea siempre inveraz. En todo caso, cuando un periódico miente dolosamente, el perjudicado tiene que acudir a los tribunales, el mejor recurso para hacer creíble su palabra. TRÁFICO: NO BASTAN LAS SANCIONES L PSOE y otros grupos parlamentarios- -con la notable excepción de PP, IU y PNV- -promueven en el Congreso de los Diputados la tramitación de una proposición de ley para la reforma del Código Penal relativa a los delitos contra la seguridad vial. Si se aprueba en sus términos actuales, podrá suponer en muchos casos la pena de prisión para los conductores que superen los 110 kilómetros por hora en ciudad y los 200 en autovía, así como para quienes circulen con una tasa de alcohol en la sangre de 1,2 gramos por litro o sin carné por haber perdido los puntos. Mientras la DGT anuncia su satisfacción ante estas nuevas sanciones, las asociaciones del sector muestran serias reticencias. Lo cierto es que, cumplido un año desde la puesta en marcha del carné por puntos, la nueva ley supone un reconocimiento paladino de la insuficiencia de una medida que fue anunciada como el remedio de todos los males. Según las estadísticas han muerto en lo que va de año 1.178 personas en accidentes de tráfico. Es una cifra inferior en 165 víctimas a la del año anterior, pero la realidad sigue siendo dramática. El carné por puntos fue un paso en la buena dirección, aunque algunos conductores han aprendido ya la picaresca que les permite eludir la aplicación de la ley y las sanciones ofrecen cierta impresión de irregularidad que impiden la legitimación social de las E mismas. Muchos ciudadanos piensan que Tráfico actúa con una finalidad recaudatoria y que nadie se ocupa del estado de las carreteras que, sobre todo en la red secundaria, no están a la altura de lo exigible en un país desarrollado, a causa de los tramos sin visibilidad, las curvas mal trazadas o una señalización deficiente. Nadie pone en duda el esfuerzo de la DGT para luchar contra esto. Sin embargo, no basta con imponer sanciones y desarrollar una labor de propaganda que es mal recibida por una opinión pública que prefiere la eficacia a las operaciones de imagen. Tal vez sea necesario adaptar el Código Penal, pero da la impresión de que el PSOE legisla como reacción ante las estadísticas y los titulares de prensa, una respuesta oportunista ante las circunstancias que resulta especialmente negativa en materia penal. No hay que olvidar en este sentido las fuertes críticas de los socialistas cuando estaban en la oposición utilizando similares argumentos. El número de accidentes en España es excesivo cualquiera que sea el parámetro de comparación con otros países. Es imposible evitarlos todos, pero en la actual sociedad del riesgo los poderes públicos no deben utilizar sólo medidas represivas, sino que tienen que desarrollar los medios que sean necesarios para reducir al mínimo las causas y no tener que lamentar las consecuencias.