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Viernes 15 de Junio de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.420. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Banquero, judío y paria El barón Guy de Rothschild, uno de los grandes patriarcas de la rama francesa de la estirpe de financieros, murió el martes a los 98 años en París. Víctima de Mitterrand y Pétain, fue célebre también por sus caballos POR JUAN PEDRO QUIÑONERO a frase más legendaria de Guy de Rothschild (París, 1909- 2007) fallecido el martes en el último de sus domicilios parisinos, ilustra con cierta elegancia el arte de vivir de uno de los grandes patriarcas de la rama francesa de la legendaria estirpe de banqueros: Judío con Pétain, paria con Mitterrand; ya está bien... Guy de Rothschild fue hijo del barón Édouard de Rothschild, quizá el más célebre de los Rothschild franceses, emparentados de inextricable manera con los Rothschild de Worms, Viena, Londres y Nápoles, cuyo patronímico fue adoptado en el siglo XVI y adquirió su definitivo esplendor tras la decisión del emperador austríaco Francisco I de dar el título de barón a uno de los herederos del patriarca fundador, Amschel Mayer Rothschild. La historia de los Rothschild franceses es indisociable de la modernización financiera e industrial de su patria. Hasta el verano de 1940, los Rothschild franceses fueron una familia feliz. La invasión alemana y el gobierno de Pétain les recordó la tragedia de ser judío, incluso apellidándose Rothschild. Esa experiencia trágica marcó a la familia, acentuando su vocación filantrópica, indisociable de la ayuda inquebrantable al Estado de Israel, que Guy contemplaría con callada inquietud. Terminada aquella dolorosa aventura, la Banca Rothschild recobró su legendario esplendor, hasta 1981, cuando el gobierno de François Mitterrand decidió nacionalizar el patrimonio bancario de su familia. Guy se exiló temporalmente a Nueva York, para volver a París, donde tenía muchas otras raíces: una de las EN EL AIRE Mónica FernándezAceytuno LUZ MÁS LUZ tilia se llama la mujer a la que pide Goethe más luz: ¡Oh, esa luz! Abrid las ventanas... Más luz, más riqueza interior! Nos cuesta recordar el final de las obras de Goethe, ¿cómo acaba Werther ¿cómo Las afinidades electivas donde la protagonista también se llama Otilia? pero el final del autor, es inolvidable, 22 de marzo de 1832, la luz entra por las ventanas, todavía no han desabrochado los castaños los botones de sus hojas. Luz más luz. Hay algo también de final en esta nueva subida del recibo de la luz. Tiene algo de premonitorio, de augurio que se vislumbra, de punto de inflexión, de gota que colma un vaso, de inicio de una manera de vivir distinta, de muerte de la alegre inconsciencia del gasto. Vuelven los tiempos oscuros, la casa en penumbra, los pasillos fríos y tenebrosos, tan sólo la luz del salón encendida. Qué invierno más triste nos espera. Dos veces en esta semana he escuchado de boca de dos madres de cierta edad la nueva inquietud por sus hijos: Es que mi hijo tiene una hipoteca que pagar te dicen. Y a ello hay que sumar la vida. Porque vivir, sencillamente vivir, sin más lujo que el comer sin caprichos y leer por la noche con la luz encendida, se ha convertido en algo muy caro. El otro día aparqué el coche, y pagué siete euros, siete, por unas horas. Hay que pedir que nadie reclame nada, no vaya a ser que nos hagan más favores como éste. Por fin nos facturan por minutos y resulta que el minuto es de oro. Siete euros. Jamás había pagado yo tanto por aparcar el coche una mañana. Sube el aparcamiento. Sube la hipoteca. Sube la luz. Sube la oscuridad. Sube la incertidumbre. Se apagaron las luces. O L Guy de Rothschild, en 1957, con uno de sus caballos tras su triunfo en Chantilly cuadras más legendarias de la historia de la hípica nacional y europea, un sólido patrimonio inmobiliario, una familia. La joya del patrimonio inmobiliario, el castillo de Ferrières- en- Brie, monumento histórico nacional, fue donada graciosamente a la Universidad de París. Algunos caballos de su cuadra le darían otra forma de leyenda, al ganar todos los grandes premios del calendario hípico internacional. Hombre de mundo, cosmopolita, tí- REUTERS Exilio en Nueva York mido Guy se casó dos veces. Su primera esposa (Alix Schey de Koromla) era católica y el matrimonio (1937) suscitó una viva emoción Su segundo matrimonio (1957) con Marie- Hélène van Zuylen de Nyevelt de Haar, culminó su fama de hombre de gran mundo. El recuerdo de sus fiestas, en la Isla de San Luis, forma parte del patrimonio íntimo de varias generaciones de noctámbulos. Su hijo Edouard heredó de su padre la pasión por los caballos de carreras y el gusto por la aventura financiera.