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ABC VIERNES 15- -6- -2007 El triple crimen de Burgos s El príncipe destronado ESPAÑA 33 La numeración del timbre de las cajas de cigarrillos permitió averiguar que se compraron después de los crímenes La Policía, con dos fiscales y el presunto culpable, registró ayer la casa familiar de Verín y la de una tía suya No podríamos encajar el golpe La familia materna de Rodrigo Barrio se aferra como a un clavo ardiendo a su presunción de inocencia. No entienden por qué se atribuye tamaña salvajada a un joven reservado y algo frío, que halló en la soledad de una acogedora aldea de Orense su mejor guarida POR ÉRIKA MONTAÑÉS FOTO MIGUEL MUÑIZ VERÍN (ORENSE) ¿Fuera cierto? El interrogativo, lanzado con el cerrado deje gallego de estas tierras por Adolfo, al cuidado de un grupo de siete ovejas, es la síntesis, en un pañuelo, del sentir de Queirugás, pedanía perteneciente al municipio de Verín y enclavada en el extremo suroriental de la provincia de Orense. Como este pastor, ninguno en el pueblo cree la versión que han escuchado por la televisión o que les ha contado algún lugareño y están a la expectativa de que, tras una detención esporádica del joven, alguien pronuncie un veredicto irrevocable: inocente. Sería demasiado duro para asumirlo- -nos dice desde la azotea una de las tías del muchacho, Remedios- Si entonces, hace tres años, recibimos un gran golpe, éste sería peor. No podríamos encajarlo No quieren aparecer ante las cámaras. Ella y el resto de familiares han estrechado un pacto de silencio desbordados por los acontecimientos. Son una piña. Como sus casas. En la parte alta de Queirugás, las casas de la familia Dos Ramos lindan, pared con pared y una debajo de otra, con la joya de pizarra, piedra y madera a la que Julia dedicó todos sus ahorros. Nuestro abogado está con mi sobrino en Burgos. Si ha hecho algo que lo pague, pero sólo pedimos que nadie lo declare culpable antes de que se pruebe Remedios, como Manuel, su cuñado y casado con otra de los 7 hermanos de la madre del chico, se abrazan a la presunción de inocencia con un fervor comprensible. Los vecinos se solidarizan conmocionados con su dolor infinito. Ni Pilar, ni María Araceli, ni Adelino... ningún paisano se olvida de una persona, la que según ellos más ha sufrido con el triple crimen. Doña Concha. Octogenaria, es la abuela de Rodrigo, la madre de Julia, quien poco después de enterarse de cómo había muerto su yerno Salvador, su hija y su nietecito Álvaro sufrió una trombosis que la dejó postrada en una silla de ruedas. Y eternamente triste. De ésta no sale presagia agorero Adelino Novoa. La teoría de este jubilado de Queirugás es que Rodrigo, chaval apocado, parco en palabras, pero siempre correcto, es que si lo hizo, fue porque alguien le metió esas ideas en la cabeza Pilar se acerca y no tiene más palabras que buena gente, buenísima familia Rompe en llanto y sus lágrimas las enjuga María Araceli Rodríguez: Lloré toda la noche al enterarme. Imagino que Concha estará rota Sale a relucir otra vez la abnegada abuela. Rodrigo la alternativas. En una de ellas intentó culpar del crimen a un religioso del colegio y tuvo el arrojo de detallar a los agentes cómo podría haber actuado el presunto autor. Habría cogido un coche del centro (todo el mundo sabía dónde estaban las llaves) conducido hasta la casa de los Barrio, asesinado a tres personas y vuelta al colegio. Más o menos, como se cree que lo hizo él. Rodrigo no tenía carné, pero sabía conducir perfectamente como cualquier chico criado en el campo. Según declaró en su día, rememorando hechos previos al crimen, el viernes del fin de semana de las muertes volvió a casa directamente desde el autobús que le traía del internado. Un compañero que bajó con él del vehículo explicó, en cambio, que lo dejó a mitad de camino porque iba a comprar balines para una escopeta. La Policía ha ido viendo luz día a día en este complejo caso. Ha sabido de la afición de Rodrigo por los dibujos macabros con personas decapitadas; ha averiguado que las relaciones con sus padres eran más que malas, debido al rechazo que sentía por su hermano de 12 años; ha ido acotando su carácter e incluso oyendo lo que decía, más bien poco. Con este convencimiento, para los investigadores no hay duda de que el autor de las 99 puñaladas fue el príncipe destronado Una tía de Rodrigo habla con una periodista adoraba, según los vecinos, incluso la llevaba debido a su paraplejia en el flamante Audi 4 x 4 de color blanco que heredó tras el asesinato de su padre. Las pasiones conocidas del joven de 19 años son dos: un MP 3 colgado con su predilecto rock a todas partes, y el motor. Una moto, primero; un quad, después- daba saltos por todas las laderas del pueblo y le decíamos, hijo no corras tanto, porque le gustaba la velocidad cuentan los ancianos del pueblo- y su gran coche. Tanto en el pueblo natal de su madre, donde reposan sus restos mortales junto a los del jovencito Álvaro en un frío panteón familiar, como en la Universidad Laboral de Orense, en la que Rodrigo comenzó el pasado octubre el primer curso de Bachillerato Artístico, todos coinciden en una idea: el joven es muy inteligente, pero sacaba malas notas. Caballo de batalla que siempre le enfrentó con su madre. A comienzos de este año suspendió seis. En la residencia estudiantil anexa a la Universidad, donde permanecía de lunes a viernes, nadie se explica que nunca hablase de sus padres. Lo definen como algo retraído, aunque no generó nunca problemas Pero el miedo ha cundido. La frase que ningún compañero completa es: Si fue capaz de hacer algo así... Pared con pared Todos los vecinos tienen en mente a la abuela de Rodrigo, doña Concha, que tras el triple crimen se quedó parapléjica Rodrigo, en 2005: Que el asesino pague por las vidas que arrebató MAR GONZÁLEZ BURGOS. Que el asesino pague por las tres vidas que arrebató dijo un año después del triple crimen Rodrigo Barrio en una concentración en Burgos. Aunque sea imposible que pague todo el daño que hizo añadió. Y ayer esas palabras eran muy recordadas en la ciudad, donde la lluvia no dejó de caer en todo el día. La detención de Rodrigo era tema de conversación bajo los paraguas aunque muchos se quedaban sin palabras ante los periodistas. Qué se puede decir- -señalaba Joaquín antes de acceder a un portal cercano al de las víctimas- No sé qué es peor, si que sea él o que no y le estén haciendo pasar por esto En Burgos todavía se recuerda el caso del asesinato de la niña Laura Domingo hace más de una década. Llegó a detenerse a una persona, que fue después puesta en libertad sin cargos. El crimen sigue sin resolverse. En la resolución del caso es en lo que más insisten en La Parte, un pequeño pueblo de la Bureba burgalesa de donde era alcalde pedáneo el padre de familia asesinado, Salvador Barrio. Primero tras el crimen y después tras la detención, los vecinos de este pueblo se han visto en el punto de mira y quieren que quede claro que esto no tiene nada que ver con el pueblo Así lo dice Francisco quien insiste en que La Parte tiene sus cosillas, como cualquier otro, pero nada más Entre las hipótesis sobre el móvil se pensó en su día en posibles problemas relacionados con las funciones de Salvador Barrio como alcalde. Sobre todo después de que, tras el crimen, aparecieran pintadas en el panteón familiar. Ana Belén Pérez, actual alcaldesa en funciones de La Parte, insiste en que todo el pueblo quiere que se resuelva defini- tivamente el caso, pero se muestra reticente a creer que el culpable sea el hijo mayor de los Barrio. Es un chico tranquilo que aquí nunca ha dado ningún problema afirma. Tras la muerte de sus padres y hermano, Rodrigo Barrio se fue a vivir a Galicia y casi no le han vuelvo a ver por La Parte. Fue al entierro de su abuelo y poco más. Había dejado el pueblo con 14 años cuando su familia se trasladó a Burgos y él fue a estudiar a un internado. Ayer, mientras declaraba ante la Fiscalía de Menores en la capital, en La Parte no se hablaba de otra cosa.