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4 OPINIÓN VIERNES 15 s 6 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro LA BANCA OPTIMIZA RECURSOS PRESERVAR EL LEGADO DE LA TRANSICIÓN OS españoles sentimos un orgullo legítimo por la Transición democrática. El paso del régimen autoritario al pluralismo constitucional sin ruptura de la legalidad y la actitud generosa de los líderes políticos y del conjunto de la sociedad son una referencia a escala internacional. Los protagonistas de la Transición supieron estar a la altura de las circunstancias: el pueblo español redujo la sopa de letras a las opciones realmente representativas y los partidos- -con alguna excepción- -lograron acordar un texto que se convirtió en la Constituciónmás fecundadela historia deEspañaen términos democráticos. Un éxito de todos y para todos, basado en la búsqueda de un proyecto común que ha permitido la incorporación definitiva e irreversible de nuestro país al mundo moderno. Hubo momentos muy duros y fue necesario- -todavía lo es, por desgracia- -hacer frente al terrorismo de ETA y a sus secuaces. Todo se superó gracias al esfuerzo colectivo, a la perseverancia y a la convicción general de que algo muy sólido une a la inmensa mayoría de los españoles por encima de las naturales discrepancias ideológicas. La Constitución nacida de las elecciones del 15 de junio de 1977, cuyo trigésimo aniversario conmemoró ayer el Congreso en un acto oportuno y bien organizado, hacumplido con creces su funcióncomomarcojurídico de la convivencia. En tiempos de cierto desánimo conviene tener presente que la España constitucional ha sido y es un éxito colectivo, a pesar del sorprendente empeño de algunos de caminar hacia un horizonte sin final conocido. Su Majestad el Rey ha expresado muchas veces estas ideas capitales en el ejercicio de su función como árbitro y moderador del funcionamiento de las instituciones. Ayer las reiteró en su discurso del Congreso, con el tono apropiado para un acto solemne pero a la vez emotivo. Aquel 15 de junio es una de las fechas más importantes de nuestra historia reciente y marcó un hito fundamental al demostrar que el pueblo español era el verdadero protagonista Don Juan Carlos enlazó con precisión el pasado con el presente y el futuro. Los valores de la Transición siguen siendo la clave para asegurar nuestro porvenir mientras se manten- L ga viva la ilusión por el proyecto común. Es un recuerdo especialmente adecuado en estos tiempos de zozobra y malestar político. El espíritu de las primeras elecciones democráticas contrasta con la acción política de Rodríguez Zapatero que ha reabierto de forma irresponsable una serie de cuestiones que la sociedad española daba por superadas. La Constitución y las leyes posteriores articularon un Estado autonómico basado en los principios de unidad, autonomía y solidaridad, con un funcionamiento positivo no exento- -como es lógico- -de ciertas tensiones. El modelo de relación entre la Iglesia y el Estado dejaba de lado viejas querellas históricas. La lucha contra el terrorismo estaba encauzada por el único camino posible a través del pacto entre los dos grandes partidos. Zapatero ha puesto en peligro los equilibrios inherentes al sistema constitucional por razones puramente coyunturales, con el fin de ganar el apoyo de partidos antisistema que cuestionan la forma de Estado y la forma de Gobierno. El fracaso del supuesto proceso de paz en el País Vasco es la culminación de los errores políticos que marcan una legislatura para el olvido. Una vez más, la lucha contra ETA debe unir a los españoles y a sus representantes políticos: Don Juan Carlos pedía cohesión contra el terrorismo y dedicaba un emocionado y significativo recuerdo a las víctimas, que bien merecen la atención y el reconocimiento de todos. Ojalá el acto del Congreso sirva para recuperar al menos en parte aquel espíritu de la Transición que tantos elogios ha merecido. Dado su significado, sorprende la ausencia de dos ex presidentes del Gobierno como Felipe González y José María Aznar, que ayer tendrían que haber acudido a la sede simbólica de la soberanía nacional. Muchos españoles se sintieron confortados cuandoDon Juan Carlos serefirió expresamente a España como patria común recogiendo las palabras literales del artículo 2, que algunos se empeñan en cuestionar, precisamente porque es la clave de la Constitución de una gran nación que, a pesar de todo, sabrá superar los momentos difíciles. OBJECIÓN Y CIUDADANÍA A ministra de Educación, Mercedes Cabrera, echó más leña al fuego de la polémica sobre la asignatura Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos al advertir que los alumnos que objetaran en conciencia a esta materia podrían no recibir el título académico correspondiente. Este pronunciamiento enfoca el problema de esta asignatura en un sentido administrativista y sancionador, ignorando toda la dimensión política y social del mismo, que es la causa por la que tantos padres, alumnos y docentes recelan de una reforma educativa en la que parecen primar los prejuicios ideológicos de la izquierda sobre el objetivo de una educación exigente y eficaz para los jóvenes españoles. Con este tipo de advertencias amenazantes, el Gobierno persevera en el error de fondo que acompaña a toda su política educativa, que no es otro que la soberbia de legislar sin consenso ni capacidad de diálogo, produciendo leyes con caducidad a corto plazo. No se debe ignorar que la objeción de conciencia a la asignatura Educación para la Ciudadanía presenta más dificultades legales que los que pudieran aparentar los intensos llamamientos de diversas organizaciones a secundarla. Pero el Gobierno manipula la realidad cuando pretende situar el centro de la discordia en las decisiones de alumnos y padres que creen que la protesta cívica mas adecuada fren- L te a esta asignatura es la objeción. El problema radica en su política educativa y en la imposición de una asignatura teóricamente apta para introducir en la enseñanza de los jóvenes contenidos ideológicos o morales que las familias consideran, legítimamente, una intrusión en su derecho a educar a los hijos conforme a sus creencias. La crítica de padres y docentes, en todo caso, debe considerar que el currículum de esta materia es decidido por la comunidad autónoma, lo que si, por un lado, hace posible una fragmentación absurda de sus contenidos, por otro, obliga a valorar cómo enfoca la asignatura cada Gobierno autonómico. Por ejemplo, nada se puede oponer, desde la óptica de las organizaciones y foros que critican la Educación para la Ciudadanía a los contenidos establecidos por la Comunidad de Madrid. La raíz de la discordia no es la preocupación de los padres por la educación de sus hijos, sino la arrogancia de la izquierda en creer que la ciudadanía es producto de un adoctrinamiento, que la transmisión y la exigencia de conocimientos no es suficiente para formar ciudadanos y que sólo los sedicentes progresistas tiene derecho a decidir qué es la ciudadanía- -precisamente ahora, momento en el que este concepto está políticamente quebrado por la desigualdad de derechos y obligaciones entre españoles- cuándo es lícita la objeción y cuándo la conciencia debe prevalecer sobre la ley. antander y BBVA han puesto en marcha sendas operaciones para optimizar sus inmuebles y ganar músculo financiero. Dos decisiones estratégicas, mas allá de la mera coyuntura inmobiliaria, encaminadas a consolidar a ambos bancos en la cabeza de la competencia bancaria mundial. El Santander acomete la venta de todos sus edificios relevantes, incluida su flamante Ciudad Financiera y exceptuando de la operación su emblemática sede social en Santander. Espera lograr unos 4.000 millones de euros, con plusvalías de unos 1.400 millones, con dos propósitos principales: lograr recursos financieros para proseguir con sus planes de expansión internacional, ahora centrados en la compra del ABN con sus socios Fortis y Royal Bank of Scotland, y de otra, fortalecer sus recursos propios, lo que permitirá además financiar sus compras con mejores ratios. Es una innovadora operación inmobiliaria que también aprovecha el techo en los precios, adelantando la venta a una previsible caída de los mismos. El BBVA, por su parte, vende también un buen número de inmuebles para optimizar sus bienes inmobiliarios y concentrar después sus servicios en un centro corporativo único. En el fondo persigue el mismo fin del Santander, sacar el máximo provecho a su patrimonio inmobiliario en un buen momento. Es una decisión estratégica que viene a sumarse a la recientemente adoptada por el BBVA en su ambicioso plan de innovación y modernización de sus oficinas. Son, en definitiva, dos decisiones simultáneas de los dos principales bancos españoles que les permitirán afianzarse en la primera línea de la competencia y la solvencia y, a la vez, continuar entre las grandes entidades en reorganización y proyección de futuro. Una reestructuración que requiere más recursos para afrontar nuevas compras, una mayor capacidad de generar beneficios y gran solidez financiera, concentrando su actividad en negocios puramente bancarios. Es una filosofía que ambos bancos han aplicado desde hace tiempo, desprendiéndose a buen precio de participaciones industriales no estratégicas. Todo ello, además, con el fin de proseguir su internacionalización, ejemplo que seguirán otros bancos y cajas españoles, dispuestos a competir en otros mercados. Los dos grandes han protagonizado una expansión internacional envidiable: primero en Iberoamérica, donde tienen ya un posición de liderazgo, y que en el caso del Santander quiere reforzar si finalmente compra una parte del ABN; y también en otros mercados, tanto europeos como asiáticos. Más allá de la coyuntura por la que atraviesa el sector inmobiliario, la estrategia de ambas entidades de crédito en relación con sus inmuebles busca la optimización de sus recursos, con lo que demuestran una evidente capacidad para readaptar el negocio a un escenario donde la competencia es cada vez mayor y es más necesaria que nunca la audacia. S