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78 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos JUEVES 14- -6- -2007 ABC Bob Dylan (y el rock and roll) obtienen el Príncipe de Asturias de las Artes Es un mito viviente de la música popular y el faro de una generación que soñó con cambiar el mundo según el jurado MANUEL DE LA FUENTE MADRID. Donde quiera que esté (se sabe que a finales de la próxima semana andará por Atlantic City, Nueva Jersey) y donde quiera que haya recibido la noticia (desde 1988 está embarcado en una gira prácticamente ininterrumpida, la Gira de Nunca Acabar fue el primer nombre que le dio allá por 1988) Bob Dylan no habrá puesto el grito (o el viejo blues) en el cielo, porque ya son sesenta y seis años por la autopista de dos direcciones de la vida y de la música, y uno, o mejor dicho, él, ya no se asusta por nada. Sobre todo si durante más de cuarenta años se ha llevado colgado a la espalda el sambenito de abanderado de no se sabe cuántas y cuán importantes cosas y causas, materias y asuntos de este y de otros mundos. Un estigma que ha acompañado a Bob durante casi medio siglo, y sobre cuyas íes puso todos los puntos hace poco más de dos años en una de sus escasísimas entrevistas: Nunca quise ser un profeta ni un salvador. Yo hago canciones, no sermones. Puedo imaginarme a mí mismo trasnsformado en Elvis. Pero ¿profeta? No. Si examinan mis canciones se darán cuenta de que no hay nada que diga que soy un portavoz de alguien Y no le falta razón a este tipo huraño y genial nacido en un profundo pueblo, Duluth, de la aún más profunda Minnessota, el 22 de mayo de 1941. Y, desde luego, tampoco le falta razón por supuesto al jurado del Príncipe de Asturias de las Artes que justificó su decisión por ser Bob Dylan mito viviente en la historia de la música popular, así como faro de una generación que tuvo el sueño de cambiar el mundo (Sobre) viviente, seguro. La carretera del rock está llena de tachuelas, de tramos con muy mala señalización (sobre todo en los sesenta y setenta) de baches, y de manchas de aceite. En cuanto al faro, donde quiera que estuviera ayer Bob, mejor remitirse a sus propias palabras en Crónicas su autobiografía a la dylaniana: Seguían proclamándome el portavoz, el defensor e incluso la conciencia de una generación. Qué divertido. Todo lo que había hecho era cantar canciones que expresaban sin ambages una realidad nueva e imparable. Tenía muy poco en común con la generación a la que se suponía que daba voz, y no propugnaba un tipo concreto de civilización je de las manifestaciones por los derechos civiles (allí, en la Marcha sobre Washington estaba el primerito con Joan Baez) y las protestas contra la guerra de Vietnam. Su música se convirtió en el traje de camuflaje del combate contestario de millones de personas, muchas de ellas, a este lado del Atlántico, y hasta a este lado de los Pirineos. Parece que entonces, las respuestas estaban en el viento (y en un papelillo) y los tiempos estaban cambiando, tanto que la música de Robert Zimmerman (su nombre de soltero antes de casarse con el rock) tenía otros méritos digamos más prosaicos: ¿Te gusta Dylan? Sí. ¿Bailamos? En fin. Pero, desde luego, se pagara él mismo el billete o se lo pagaran, Dylan y sobre todo sus versos fueron compañeros de via- Versos de camuflaje Costumbrismos a un lado, cuando Bob Dylan se incorporó a la música popular como un sencillo cantante folk entre 1959 y 1960, el rock and roll aún era Elvis (y otros casi tan grandes como él) el tupé, el champú, el peine y la brillantina. Y era, también, un fenómeno de transgresión rebelde, pero rebelde sin causa. Y ahí, precisamente ahí, y sobre todo desde que electrificase su música en el verano de 1965, ahí es donde aparece el Bob Dylan único y universal, el arisco juglar que lo cambió todo. Un compositor que dotó al rock and roll de una profundidad lírica, visionaria, psicológica y cultural sin precedentes, cuando prácticamente no pasaba del I love you y el She loves you Rebelde con causa Sin Dylan, el rock no habría dado el gran salto adelante y no sería uno de los motores de cambio social y cultural más influyentes del siglo XX Las obras completas ya están al caer Como si del más laureado y conocido de los poetas, o el más aplaudido y popular de los novelistas se tratara, ayer ya hubo quienes echaron humo para pillar decididamente el toro del premio por los cuernos y anunciar que (prácticamente) las obras completas de Bob Dylan están al caer en las estanterías de las librerías de toda España. Así, Global Rhythm Press, que editara la primera entrega de las Crónicas hace un par de años, ya anuncia para septiembre el lanzamiento del segundo volumen. Pero antes, concretamente a finales de este mismo mes, se va a reeditar Tarántula la única novela de Dylan, con una nueva (y probablemente más certera) traducción. Además, y también en septiembre y en colaboración con Alfaguara se va a publicar la edición bilingüe de Bob Dylan. Lyrics (las letras completas del cantante y compositor; a las que seguirán las Bob Dylan Essential Interviews (las entrevistas esenciales) Ya nada sería igual. Porque este tipo (al menos eso es lo que él cuenta) mientras Elvis movía la pelvis (que no era poco, por cierto; es más, fue muchísimo) se echaba al coleto a Nietzsche, Lautremont, Verlaine, Mallarmé, Walt Whitman, Marx, Rimbaud, Dostoyevski, Tolstoi, Chejov, la generación beat al completo, Melville, Dylan Thomas, además de todo el árbol genealógico de la música popular norteamericana, tanto en su versión blanca (country y folk) como en su versión negra (blues) Queriendo o sin querer, Bob Dylan toca con su varita mágica el mundo del rock y donde La vida no fue igual había una simple batalla generacional pone en evidencia los conflictos y contradicciones de la sociedad occidental de entonces. En el mejor sentido de la palabra, el rock and roll se intelectualiza y se convierte en uno de los grandes fenómenos de la cultura popular de todos los tiempos. Sin Dylan, quizá el rock no habría dado el gran salto adelante y no se habría convertido en uno de los motores de cambio social y cultural más influyentes del siglo xx. Una dura lluvia iba a a caer, se llamaba a las puertas del cielo y con Dios de nuestro lado después de las visiones de Johanna se iban a abrir las cancelas del Edén. Que hable, finalmente, el tal profeta y laureado Bob Dylan: En unos pocos años, se iba a desatar una tormenta de mierda. Las cosas empezarían a arder. Sostenes, cartillas militares, banderas americanas y hasta puentes; todos parecían estar aguardando el momento. La psique nacional está a punto de cambiar y en muchos aspectos iba a asemejarse a la noche de los muertos vivientes. Yo me lancé de cabeza a ese mundo. Estaba abierto de par en par. Una cosa era evidente: no sólo no estaba regido por Dios, sino que tampoco lo estaba por el diablo ¿De parte de quién estaba Dylan? ¿Con cuál de los dos pactó? La respuesta sigue estando en el aire y, sobre todo, sigue estando en el viento. ABC. es Especial Bob Dylan con motivo del Príncipe de Asturias de las Artes en www. abc. es cultura