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20 ESPAÑA XXX aniversario de las primeras elecciones democráticas JUEVES 14 s 6 s 2007 ABC La cortesía presidió esta reunión de Adolfo Suárez con Felipe González, el 27 de junio de 1977 Con el pacto en la cabeza La UCD y el presidente Adolfo Suárez eran plenamente conscientes, antes de las elecciones del 15 de junio de 1977, de que tras la cita con las urnas la acción política debería estar basada en el acuerdo con el adversario. Así lo prueban diferentes informes internos POR MARIANO CALLEJA MADRID. Hace 30 años, a la UCD no se le hubiera ocurrido acudir al notario para dejar constancia de que no se aliaría con el PSOE, u otros partidos, tras las elecciones del 15 de junio de 1977. Ni tampoco pretendió aislar tras los comicios al principal partido de la oposición. Todo lo contrario. Pese a la nula experiencia democrática y electoral que existía en aquella época, el gabinete de Adolfo Suárez ya alertó al presidente del Gobierno de que debía medirse mucho la agresividad hacia ciertos partidos durante la campaña del 15- J, porque la vida no acababa ahí, sino que después llegaba la hora de los pactos. Pactos para todo: para gobernar, pero también para hacer todas las leyes, incluida la más importante, la Constitución de 1978. José Luis Sanchís, ex asesor del presidente Suárez y consultor político en estos momentos, con muchas campañas electorales por todo el mundo a sus espaldas, ha desempolvado varios documentos que conservaba desde 1977, en los que se detalla la estrategia de pactos que debía seguir Suárez y la UCD ante las primeras elecciones democráticas. El gabinete de Suárez estudió sesudamente la Ley D Hont, que distribuye los escaños de manera proporcional, y llegó a una conclusión, tras numerosos cálculos y fórmulas matemáticas: era muy difícil que un partido lograra mayoría absoluta, por lo que todos estaban abocados a la negociación postelectoral. A partir de ahí, en un informe del 5 de junio de 1977, al que ha tenido acceso ABC, los asesores del presidente advirtieron que el PSOE es el enemigo a batir en la gran mayoría de las circunscripciones electorales Pero el espíritu pactista aparecía justo a continuación: Las propias necesidades postelectorales que se derivan del triunfo sin mayoría de la UCD obligan a moderar cualquier planteamiento táctico que se bierno mayoritario basado en la coalición entre Centro Democrático y Alianza Popular, o bien entre el Centro Democrático, la Democracia Cristiana y los partidos socialistas Los asesores de Suárez aconsejan que para evitar la sensación de derrota que pueden experimentar los seguidores de la UCD que tengan unas expectativas demasiado optimistas, se hace preciso imponer un espíritu de realismo entre los electores no señalando metas que puedan resultar difícilmente alcanzables Se trataría aquí- -subraya el gabinete del presidente del Gobierno- -de no dejar que el posible elector de la UCD se confíe en la consecución de una gran victoria electoral El gabinete del jefe del Ejecutivo expresaba su temor en todos sus informes a las posibles coaliciones electorales de la izquierda y la derecha, para agrupar un voto entonces muy disperso, lo que perjudicaba a priori a la UCD. Por su parte, recomendaba la unión con los Demócratas Cristianos, que al final no se produjo. Esta formación consiguió nada menos que 215.841 votos en las elecciones, todos perfectamente inútiles, ya que no logró ni un solo escaño. En los informes previos al 15- J se advirtió con claridad: La unión de Democracia Cristiana con el Centro Democrático es extraordinariamente conveniente En el mismo informe, se indicaba cómo debía ser la campaña de la UCD: La situación del partido ganador y el perfil de sus electores obliga a la UCD a una campaña de tono moderado y de aprovechamiento de las acciones de gobierno en los próximos días Respeto al adversario y moderación en los mensajes eran las dos premisas básicas del equipo de Suárez, consciente de que el camino que había que recorrer desde el día siguiente de las elecciones era largo y muy complicado. Sólo en aquellos lugares donde veían muy difícil lograr escaños aconsejaban utilizar el escenario catastrófico para motivar al electorado. En el último documento interno antes del 15- J, se detallan cuáles eran las circunscripciones fáciles y las peligrosas para UCD, en función del resultado que esperaban obtener. Entre las primeras estaban Álava, Albacete, Navarra, Orense, Las Palmas, Teruel y Toledo. Entre las que suponían gran peligro para el Centro Democrático estaban: Baleares, Barcelona, Castellón, Córdoba, La Coruña, Granada, Gerona, Guipúzcoa, Lérida, Madrid, Málaga, Santander, Sevilla, Tarragona, Valencia y Vizcaya. La campaña del ganador En un informe interno del 5 de junio de 1977, el gabinete del presidente Suárez advertía que UCD debía moderar sus ataques contra el PSOE ante las necesidades postelectorales dirija con excesiva agresividad al PSOE En un documento anterior, del 28 de mayo de ese año, se da por hecho que la Unión de Centro Democrático no lograría la mayoría absoluta: Esto supone que debe ya plantearse las opciones políticas que permitan gobernar con un margen suficiente de mayoría en las Cortes La campaña se afrontaba con la mentalidad de llegar a acuerdos, desde el principio hasta el final. En otro informe, del 30 de abril, se reconoce ya que dada la probable composición del Congreso tras las elecciones de junio, aparecen un conjunto de limitaciones al comportamiento estratégico y táctico del Centro Democrático en la campaña electoral Incluso se apuntaba por dónde podían ir los tiros: Hoy por hoy, sólo se vislumbra la posibilidad de un go- El gabinete del presidente Adolfo Suárez basó la estrategia electoral en los futuros acuerdos