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4 OPINIÓN JUEVES 14 s 6 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro HAMÁS ACABA CON LA ESPERANZA DE PAZ LGUNOS analistas ya habían vaticinado que la retirada israelí de la franja de Gaza provocaría el caos, mientras que otros habían creído que se abriría una oportunidad para empezar a caminar hacia la solución del conflicto. Es evidente que los primeros han acertado, e incluso se han quedado cortos: la ofensiva desencadenada por los extremistas de Hamás representa un auténtico golpe de Estado con el objetivo de hacerse con el control de todas las estructuras del poder en Gaza a base de conquistarlo por las armas. Los enfrentamientos se han extendido incluso a puntos de la franja de Cisjordania, a pesar de la presencia de tropas israelíes de ocupación. Se trata de una auténtica locura, como ha denunciado el todavía presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Abu Abas, que está acabando con casi toda la legitimidad de la causa palestina. Ninguna de las treguas- -firmadas siempre con una mano en el gatillo por parte de las dos facciones- ni los compromisos políticos ante la comunidad internacional, ni las llamadas a la paz por parte de los propios palestinos- -ayer murieron algunos civiles que salieron a la calle para pedir un alto el fuego- han podido frenar la determinación de Hamás de luchar por el poder y la de los seguidores de Al Fatah por mantenerlo. A Hamás se le había dado la oportunidad de presentarse a unas elecciones en las que obtuvo una clara victoria, y de liderar el proceso de paz a través de las negociaciones con Israel, a cambio de que abandonase el uso de las armas. Visto su comportamiento actual, resulta evidente por qué Hamás se ha negado hasta ahora a rechazar la violencia, contra Israel o contra sus propios hermanos palestinos. La pregunta es ahora para qué quiere controlar una franja de Gaza que está destruida física y moralmente y de la que huyen desesperados los palestinos, y no de las represalias israelíes, sino de las balas de sus propios hermanos. Hoy los israelíes contemplan perplejos, pero seguramente sacando ciertas conclusiones, lo que esta sucediendo allí, viendo cómo están a punto de hacerse con el control del territorio que ellos han abandonado los dirigentes de la facción más extremista, para desterrar aquéllos a los que durante años habían despreciado como interlocutores. Es posible que haya llegado el momento de considerar si va a ser posible resolver el conflicto palestino por los caminos tradicionales. Durante mucho tiempo, la comunidad internacional se ha estado engañando a sí misma con la pretensión de que al final triunfaría el sentido común, pero se ha equivocado una y otra vez. Es casi seguro que esta crisis tenga repercusiones en toda la región, porque si los partidarios de la violencia se empeñan en seguir el camino de las armas- -igual que sucede en Líbano- tarde o temprano esta ola de inestabilidad se extenderá, aún no sabemos hasta dónde. A EL JUICIO DEL 11- M Y LAS VÍCTIMAS DE ETA L trámite de los informes orales de las partes acusadoras del juicio del 11- M ha producido el efecto de ordenar las conclusiones, despejar algunas ambigüedades, establecer puntos en común y reducir a la nada los márgenes de las teorías extrajudiciales sobre la autoría del atentado. Cuando se acaban las pruebas y los letrados tienen que acompasar sus conclusiones a lo que el tribunal ha visto y oído, no queda espacio para las especulaciones y las conjeturas, porque está en juego no sólo su prestigio profesional, sino también la suerte de sus pretensiones. Este principio de actuación procesal se ha visto claramente en el tramo final de la vista del 11- M, aunque las clarificaciones de algunas acusaciones hayan quedado veladas por las polémicas intervenciones previas del fiscal jefe de la Audiencia Nacional y de la fiscal encargada del caso. Javier Zaragoza hizo una convincente y sólida defensa de la investigación sumarial, de la legalidad de las pruebas y de la eficacia de los indicios y datos acumulados con los acusados, pero incluyó una referencia excesiva al comportamiento procesal de determinadas acusaciones populares. En cuanto a la fiscal Olga Sánchez, sus críticas a determinados medios de comunicación excedían los límites del informe oral, y por ello fue adecuadamente advertida por el presidente del tribunal. Pero a la hora de valorar a la fiscal Sánchez sería injusto olvidar los escarnios personales a que ha sido sometida continuamente por mantener una línea de investigación y acusación que, con los defectos y errores que puedan apreciarse, se ha visto sustancialmente confirmada en estos cuatro meses de sesiones orales. Lo importante para la resolución del caso es que en estas últimas jornadas se ha producido una mayor coincidencia entre las conclusiones de la Fiscalía y aquellas acusaciones populares que han mantenido las posiciones más críticas con los resultados del sumario. En sus conclusiones finales, estas asociaciones han reconocido que no hay pruebas de la participación de ETA, no dudan de la responsabilidad de los acusados (aunque creen que puede haber más responsables) y aceptan- -como manifestó el letrado de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11- M- -la validez de las principales pruebas de cargo. Mantienen sus críticas a determinados aspectos de la instrucción y a lo que juzgan una exclusión sistemática de otras participaciones; cuestionan la prueba de E los explosivos y prevén que el 11- M no se agotará en este juicio. Esto último es obvio, pues, como señaló el juez del Olmo en sus últimos autos, quedan espacios en blanco en la instrucción relativos a la identidad de algunos posibles responsables, aún anónimos. Aunque de este juicio no se desprendan datos que avalen las dudas de estas acusaciones, sus conclusiones implican una aclaración de las posiciones iniciales, que causaron equívocos sobre los verdaderos objetivos que perseguían. Para el tribunal es importante que todas las acusaciones compartan unos mismos argumentos en torno a los acusados y le ahorren una polémica, absurda e infundada, sobre si participó ETA en los atentados o si hubo una conspiración policial. La autoría es islamista, no se pudo impedir el 11- M y sus autores buscaban, ante todo, impedir que el PP ganara las elecciones del 14 de marzo. Para este periódico, el desarrollo del juicio se ha producido con estricto respeto a las garantías constitucionales, el tribunal ha actuado con imparcialidad y firmeza, no ha habido ninguna restricción probatoria y la publicidad de las sesiones fortalecerá la legitimidad de la decisión final. Este proceso ha sido complejo. Nunca antes la Justicia se había visto enfrentada a la investigación de un hecho criminal de las dimensiones del 11- M. Aun así, la Policía reaccionó con eficacia en los días posteriores al atentado, mérito político del Gobierno de Aznar que deberían tener en consideración las acusaciones que blanden la foto de las Azores como temeraria explicación del crimen terrorista. Obviamente, no todo ha sido impecable, ni perfecto. Ni en la investigación policial, ni en la dirección del sumario. Es probable que así se refleje en la sentencia. Pero las líneas fundamentales del sumario y de las acusaciones se han confirmado plenamente. Y con ellas, la posición editorial de ABC, que siempre se ha manifestado a favor del respeto a las instituciones y a los procedimientos judiciales, que siempre ha confiado en el Estado de Derecho para hacer justicia y que no ha querido ser copartícipe- -aun a costa de sufrir una campaña de descalificaciones e insultos sin precedentes- -en teorías que no estaban basadas en la buena fe ni en la legítima búsqueda de la verdad. Ésta, con las limitaciones de la justicia humana, llegará de la mano de una sentencia judicial con la que se culminará un juicio ejemplar e histórico. SECTARISMO CULTURAL EN FRÁNCFORT NA delas peores consecuencias delnacionalismoesactuar con criterios estrechos y localistas en materia de cultura. España es una gran potencia cultural, y la lengua común de los españoles es uno de nuestros mejores activos en un mundo globalizado y altamente competitivo. Sin embargo, el tripartito catalán se empeña en enviar a la Feria del Libro de Fráncfort un equipo de segunda división según lo calificalaprensaalemanademayor prestigio. Autoresemblemáticos- -entre ellos, Marsé, Mendoza, Ruiz- Zafón, Vila- Matas o Pàmies- -no quieren saber nada de la delegación oficial organizada por la Generalitat al amparo de criterios de lengua y no de calidad literaria. La cultura catalana noes ni muchomenos sólo cultura en catalán como pretenden los responsables autonómicos enfunción del interésoportunistadelos socios radicales del PSC. José Montilla mira para otro lado, temeroso de disgustar a quienes le sostienen en el Parlamento catalán. Por supuesto, el PSOE y el Gobierno no tienen nada que decir, esperando que pase la tormenta para seguir jugando a la retórica de una España plural que esconde la pura y simple exclusión de quienes no son afines a la causa. Entre unos y otros Catalu- U ñay elconjuntodeEspañaestánperdiendo unaexcelente oportunidad de promocionar a nuestros autores y editores en un evento internacional del máximo nivel. No cabe esperar nada de ciertos políticos de corto alcance y nula sensibilidad que ocupan puestos institucionales al servicio del sectarismo partidista. Es preocupante, sin embargo, quelasociedad civil y eltejidoempresarialdelmundo dela edición no hayan exigido que la representación en Fráncfort esté a la altura de las circunstancias. Cuando se cuenta con la segunda lengua de comunicación universal y con una industria cultural de referencia, llevar representantes de segunda fila equivale a tirar piedras contra el propio tejado. Cataluña es la primera región europea que alcanza la condición de invitado especial en esta feria emblemática y es lamentable que haya desperdiciado una gran oportunidad. Por fortuna, muchos autores catalanes en lengua castellana no necesitan ser invitados con dinero público para alcanzar el protagonismo que merecen, más allá de la postura del tripartito denunciada por la prensa y que decepciona, sin duda, a los propios organizadores de la feria.