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Miércoles 13 de Junio de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.418. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. DESDE MI BUHARDILLA Laura Campmany LAS PAJARITAS ampmany escribió cientos, cientos de pajaritas. Se las sacaba, frescas, del tintero, con su ingenio de niño espabilado, de chiquillo travieso que buscaba comida subiéndose a los trenes milicianos, jugando a las canicas o al amor prematuro, comerciando con hebras de tabaco... Un niño de la guerra cuidando de su madre y haciendo que la anciana doña Laura, su amada bisabuela impertinente, le perdonara todas las diabluras, ese andar por la vida y los tejados, a base de aprenderse de memoria los poemas de Selgas, el poeta romántico. Mi padre se inventó las pajaritas como quien dobla un mundo almidonado, como quien lo desnuda o aquilata, como quien lo traspasa sin mancharlo, pero las hizo tiernas y jugosas, pero a veces las hizo como dardos, para que se clavaran en el tiempo, para que se olvidaran de su amo, o para que alumbraran con las luces de esa especie de críptico embarazo un alfiler de gancho o de corbata, un estoque de acero bien templado, o una ilusión de anillos y pañuelos, o un periodismo postunamuniano, o una música propia que entendieran los pocos que en el mundo han sido sabios. Fabricaré por ti una pajarita. Para ti, que hoy te fuiste hace dos años. Como no sabré hacerla con palabras, la haré con un papel y con las manos. Le pintaré dos ojos diminutos, la dejaré en la mesa del despacho, y no podré llevártela al futuro, pero ella irá a buscarte hasta el pasado. El que se endureció como una piedra en cuanto tú dejaste de mirarlo. El que enhebra los hilos del silencio y aún nos encarga rosas y trabajos. Ése que se ha quedado entre nosotros, avivando recuerdos y flotando. Trece de junio, y en lo azul del cielo, el infinito estruendo de los pájaros. C Mahmod (izda. arriba) con la ayuda de su hermano Ari (izda. debajo) mandó asesinar a su hija Banaz por honor la Policía británica distribuyó ayer la imagen de la maleta donde se hallaron los restos de la joven REUTERS El beso de la muerte Un kurdo iraquí de Londres que huyó de la tiranía de Sadam Husein no dudó en asesinar a su hija tras ser fotografiada con un móvil cuando besaba a su novio en la calle POR MARCELO JUSTO anaz Mahmod no supo jamás que el suave beso que le dio a su novio Rahmat Sulemanis en una esquina del sur de Londres a fines de 2005 iba a sellar su destino. Un miembro de la comunidad kurda iraquí en Londres captó la imagen en su móvil y se la mostró al tío de la mujer, Ari Mahmod. El tío llamó a un cónclave familiar que decidió que la pareja debía morir. El padre de Banaz, Mahmod Mahmod, coincidió con el tío en que la muchacha había mancillado el honor familiar rechazando un matrimonio concertado por la familia y sosteniendo una relación con un kurdo iraní. Sin dudarlo se puso en contacto con gánsteres kurdos para que se hicieran cargo de la pareja. Tres meses más tarde la Policía halló el cadáver de Banaz despedazado en una maleta arrojada a una improvisada tumba bajo bolsas de basura, una nevera y una televisión en desuso en la parte trasera de un jardín de Birmingham. Alrededor del cuello estaba el cordón que la familia había utilizado para ahorcarla. Unos días antes, por muy poco, Sulemanis había conseguido huir cuando intentaron secuestrarlo. El caso puso sobre el tapete uno de los dramas de la Gran Bretaña multicultural. Según denunciaron ayer activistas de derechos humanos, el caso de Banaz es uno de los cientos de crímenes de honor que se cometen anualmente en el Reino Unido. En muchos sentidos la historia de Banaz es típica. La familia huyó de Irak a fines de los 90 para escapar de la represión a que el régimen de Sadam Husein sometía a los kurdos. El padre, Mahmod Mahmod, era un musulmán estricto que gobernaba la casa con la misma mano de hierro que Sadam usaba en su país. Cuando la hermana mayor de Banaz, Bekhal, se atrevió a usar un vestido occidental, él la llamó prostituta, la golpeó y le exigió que usara el velo. Bekhal terminó huyendo. Banaz no tuvo tanta suerte. Primero la casaron con un hombre kurdo que vivía en la zona central de Inglaterra. Banaz terminó escapándose de su marido y refugiándose temporalmente con su familia en el sur de Londres. Cuando poco después se enamoró de Rahmat Sulemanis, el padre montó en cólera. No sólo Sulemanis no era musulmán practicante, sino que además no pertenecía a la zona kurda de Mirawaldy, de donde era oriunda la familia. Como castigo, la enviaron a un hogar kurdo en Sheffield, al norte de Inglaterra, donde recibió palizas continuas durante dos semanas a ver si entraba en razón. A su regreso, Banaz siguió encontrándose en secreto con Sulemanis. Bastó un desliz- -un beso captado por una tecnología del siglo XXI- -para que muriera por un código de honor de tiempos ancestrales. B