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4 OPINIÓN MIÉRCOLES 13 s 6 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro CAMBIO DEMOCRISTIANO EN BÉLGICA L socialismo europeo ha experimentado un nuevo retroceso electoral. Esta vez en Bélgica, donde el Partido Socialista ha sido el gran derrotado en las urnas ya que ha perdido trece escaños en un Parlamento de 150. La derrota de la coalición violeta entre liberales y socialistas ha tenido en el desplome de los socialistas un factor decisivo. Hasta el punto de forzar la dimisión del primer ministro, el liberal Guy Verhofstadt, que se ha hecho responsable ante la opinión pública del resultado electoral de la coalición, a pesar de que los liberales han perdido- -en el conjunto del país- -tan sólo dos escaños después de estar ocho años al frente del Gobierno de Bélgica. Como reconocía el propio Verhofstadt tras su reunión con el Rey Alberto II, los ciudadanos han votado por otra mayoría aunque el problema llega ahora ya que resultará muy difícil articular esa nueva mayoría dentro de un Parlamento atomizado. La responsabilidad de formar Gobierno recaerá casi con toda seguridad del lado democristiano. Todas las miradas apuntan hacia el principal vencedor del domingo, el líder de los democristianos flamencos, Yves Leterme, presidente de la región de Flandes. El principal obstáculo que tendrá por delante será conciliar la suma de apoyos parlamentarios con el respaldo a un programa de gobierno que, de acuerdo con los compromisos asumidos por Leterme durante la campaña electoral, tendrá que contemplar una ambiciosa reforma constitucional que profundice en una fórmula confederal que entregue mayor poder a las regiones. De hecho, los democristianos flamencos han hecho de esta iniciativa el eje de su campaña. Leterme ha reclamado para Flandes las competencias que en estos momentos conserva el Gobierno belga sobre la política de empleo, impuestos, seguridad social y sanidad. El problema reside en que esta reforma tan sólo es defendida mayoritariamente en Flandes, pero no en Valonia ni el territorio de Bruselas, agudizándose así las tensiones que en estos momentos sacuden la precaria estabilidad de Bélgica. Dividido abruptamente entre las comunidades flamenca y valona- -división que se refleja también dentro de los propios partidos representados en el Parlamento- el país se encuentra ante un escenario de extraordinaria complejidad. El éxito de la tarea de formar Gobierno que tiene por delante Leterme dependerá de muchas cosas, principalmente de saber combinar altas dosis de pragmatismo con una gran capacidad de entendimiento partidista e interterritorial. Habrá que ver si en las próximas semanas el líder democristiano es capaz de hallar una fórmula que permita salvar sus compromisos electorales con la formación de un gobierno de coalición que agrupe a democristianos flamencos y valones, a liberales de una o ambas comunidades y, por supuesto, a sus socios de gobierno en la región de Flandes: los nacionalistas del NVA. Con todo, la mejor noticia es que la extrema derecha ha perdido un escaño. E LA HORA DE LA VERDAD AN transcurrido 48 horas desde la entrevista entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición y la opinión pública sigue esperando que las buenas palabras se confirmen con la prueba irrefutable delos hechos. Mucha gente ha recibido positivamente el aparente buen entendimiento entre los dos grandes partidos nacionales a propósito de la lucha contra ETA, que es el verdadero enemigo de la sociedad española. Se han analizado hasta la saciedad los términos utilizados por unos y por otros, buscando en cada palabra y en cada gesto un significado que sólo podrá extraerse de las decisiones fundamentales que se adopten a partir de ahora. No basta con tener en la cárcel a De Juana Chaos y al propio Arnaldo Otegi, medidas coyunturales que pueden cambiar de un día para otro. La clave reside en las cuestiones de más largo alcanceque están en la mente detodos. Mientras ANV siga presente en las instituciones democráticas, los terroristas habrán alcanzado uno de sus objetivos principales. Los escrúpulos jurídicos del Gobierno no resultan convincentes a la vista de las vías para impedir que los concejales electos tomen posesión de sus cargos, puestas sobre la mesa por expertos juristas mientras el PSOE sigue dejando que corran los plazos. Es positivo, sin duda, el acuerdo que permitirá gobernar en el Ayuntamiento de Pamplona a la alcaldesa actual, pero no deja de ser una actitud del PSN obligada por las circunstancias. Lo realmente importante es el planteamiento político en relación con el Gobierno foral. Si los socialistas se entregan a Nafarroa Bai, habrá quedado en entredicho cualquier esperanza de rectificación. Si pretenden que el Ejecutivo esté encabezado por su propio candidato, será una apuesta contraria a los principios más elementales de la democracia representativa, porque los ciudadanos situaron en un elocuente tercer lugar a la lista encabezada por Fernando Puras. Sólo el apoyo a la lista más votada de largo por los navarros- -con independencia de lo que ocurra en otras comunidades- -sería el reflejo auténtico de que las cosas empiezan a cambiar H en las relaciones entre PP y PSOE en esta decisiva materia. No es extraño que los ciudadanos se pregunten qué va a pasar después de la foto de La Moncloa. Que De Juana esté otra vez en prisión y que Otegi, el favorito de Zapatero hasta hace poco, haya ingresado también en la cárcel es la prueba de que el Estado de Derecho funciona siempre que no se tomen decisiones políticas que lo impidan. Sin embargo, no son más que golpes de efecto que el Gobierno puede utilizar para reducir el impacto del comunicado de ETA, lo mismo que la nueva imagen de un presidente que asegura que va a ser implacable Al fallar la estrategia de situar a Zapatero como víctima propiciatoria de dos extremismos identificados de forma insólita con ETA y con el PP, da la impresión de que el Ejecutivo ha puesto en marcha un plan B que consiste en dar muestras aparentes de firmeza y a la vez de comprensión hacia la oposición, denigrada durante toda la legislatura, pero que ahora parece necesaria con el objetivo de minimizar los daños. Crece la sensación de que los dos partidos han planteado una tregua que no disipa los recelos mutuos. Es evidente que el Gobierno es el que tiene que mover ficha, porque Mariano Rajoy ha cumplido con creces su deber como líder de la oposición ofreciendo un apoyo inequívoco para la única finalidad que la sociedad española acepta como válida, esto es, la derrota definitiva de ETA. Zapatero tendrá que tomar a corto plazo varias decisiones que no podrá aplazar por mucho que le convenga. En cualquier caso, no puede eludir su responsabilidad por la puesta en marcha de un proceso que ha fracasado a todas luces, dejando tras de sí un rastro de inquietud y de inseguridad sobre los valores y principios constitucionales. Mantener en Navarra un Gobierno inequívocamente foral que ha merecido su continuidad de acuerdo con las urnas, y no permitir el acceso a las instituciones de los secuaces del terrorismo son los únicos caminos para empezar a reconducir una aventura sin sentido que ha puesto en cuestión el modelo territorial. PARIDAD HASTA EN LAS MONEDAS L Congreso aprobó ayer una proposición no de ley, planteada por el grupo socialista, en la que insta al Gobierno a modificar a partir de 2008 la cara de algunas de nuestras monedas en curso para incluir rostros de mujeres y dar así un paso más en la exigencia de paridad que, en muchos otros ámbitos, impone la Ley de Igualdad. Es cierto que a priori la iniciativa, como tal, no debe revestir ningún tipo de polémica en términos de machismo o feminismo. Hoy en día nadie discute la idoneidad de conceder a una mujer un reconocimiento público por sus méritos profesionales o por su relevancia social con la plasmación de su cara en una moneda. Por eso, el debate no reside tanto en la conveniencia o no de modificar la cara de algunas monedas para ensalzar la trayectoria de una mujer, sino en si es o no una prioridad para el PSOE y, subsidiariamente, para el resto de partidos y para el Gobierno. Indudablemente, no debe serlo. Para empezar, la ley que ha invocado el grupo socialista en su petición de modificar las monedas es la misma que- -en teoría- -impide a las mujeres cobrar sueldos inferiores a los de los hombres por la realización de una misma tarea. Sin embargo y pese a que la norma que regula la paridad está en vigor, no parece que se estén aplicando soluciones eficaces contra esta muestra de desigualdad, que con certeza sí constituye una prioridad para las interesadas. No es serio aplicar una igualdad de corta y pega, repleta de gestos hacia E la galería y no exenta de demagogia- -como es imponer la paridad en las listas electorales, en los consejos de administración de las empresas, y ahora en las monedas- y sin embargo no demostrar idéntico celo y urgencia, por ejemplo, en la paridad salarial. Los instrumentos de supervisión y control de que dispone el Gobierno para constatar la eficacia de la ley durante su desarrollo han de ir encaminados a acreditar que la igualdad teórica plasmada en la letra lo sea también en la vida real de todas las mujeres. Esta iniciativa demuestra también la obsesiva inclinación del PSOE a sobreactuar y a llevar su política efectista hasta extremos exagerados. Es otro ejemplo de que los socialistas asientan buena parte de sus políticas sociales sobre el discurso de lo políticamente correcto en lugar de hacerlo sobre el interés inmediato- -y, por lo que se ve, accesorio- -de los ciudadanos. Y, finalmente, es la muestra palpable de que los acontecimientos han superado al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y, por tanto, de que la legislatura está agotada. Si durante el próximo periodo de sesiones la entidad de cada iniciativa parlamentaria que promueva el PSOE es equiparable a esta proposición en términos de influencia real sobre el día a día y las necesidades de los ciudadanos, es que este partido no entiende qué está ocurriendo en España. Hoy, más aún que las mujeres, quienes deben felicitarse son los numismáticos.