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ABC MARTES 12- -6- -2007 Ola de venganza en Gaza entre las milicias armadas de Fatah y Hamás Ismail Haniye 33 bomba en la burocracia socialista. François Hollande, primer secretario del PS, se apresuró a denunciar la iniciativa de Ségolène. Ayer, Jean- Luc Melenchon, senador socialista, declaraba: El PS es un partido de izquierda. Y trabajamos en equipo. La iniciativa de Ségolène es intolerable. Si la candidata derrotada continúa por esa vía, corre el riesgo de provocar una escisión en el partido Los analistas aseguran que puede haber hasta siete coaliciones de Gobierno diferentes tras los resultados Diálogo con el centro Ségolène es partidaria de dialogar con Bayrou. En su partido son mayoría quienes consideran su iniciativa doblemente desafortunada en un momento en que los asuntos sentimentales de la pareja Ségolène- Hollande alimentan la crónica rosa de la vida política nacional. A tan solo cinco días de la segunda y decisiva vuelta de las elecciones, la victoria conservadora y el hundimiento de la izquierda tienen muchos otros rostros. Siete de los once ministros del Gabinete de Sarkozy pueden resultar elegidos. El equipo de Ségolène se encuentra en muy mala posición. Se trata de otro aspecto de la revolución tranquila que está viviendo Francia. El mes de mayo de 1981, François Mitterrand conquistó el poder con un programa de ruptura con el capitalismo Fue el gran momento histórico de la izquierda francesa. Ayer Le Monde afirmaba que Francia está viviendo el mayo 1981 de las derechas. Veintiséis años después, la Francia profunda está apoyando masivamente al proyecto de doble ruptura de Nicolás Sarkozy: ruptura contra la demagogia inmovilista de Jacques Chirac, y contra la demagogia de los herederos de François Mitterrand. Leterme, en el centro, celebró ayer en una reunión de su partido su triunfo electoral del domingo REUTERS La reforma del Estado enmaraña las coaliciones en Bélgica Dimite el hasta ahora primer ministro, Guy Verhofstad, fruto del pacto liberal- socialista s Los socialistas son los grandes perdedores, con 13 escaños menos MARIBEL NÚÑEZ CORRESPONSAL BRUSELAS. El día siguiente de las elecciones legislativas de Bélgica, en la que el país giró claramente hacia el centroderecha regionalista del partido CDV- NVA, todo eran cábalas sobre posibles coaliciones de Gobierno ya que el ganador, con 30 escaños, está lejos de tener la mayoría en un Congreso de 150 representantes. Las principales dificultades se centran, según los analistas, en que el líder de la coalición ganadora, Ives Leterme, se ha alzado con el triunfo gracias al pacto con NVA, abiertamente a favor de la independencia de Flandes, la región rica del país donde vive el 60 de la población. Este aspecto, la mayor autonomía o su posible independencia, lo que implicaría una modificación de la Constitución, supone el principal escollo para que el CDV- NVA encuentre apoyos suficientes para formar un Gobierno de coalición, ya que sus hermanos de partido en Valonia, del CDH, sólo sumarían 10 escaños más, lo que además de ser insuficiente sería muy complicado ya que, junto a una concepción distinta del país, les separa la cuestión lingüística, o lo que es lo mismo, la auténtica guerra sin cuartel que se vive en el país entre flamencos y valones a cuenta de esta situación. El CDV- NVA sólo obtendría la mayoría necesaria si logra recabar el apoyo de los liberales valones del MR, la fuerza más votada en las otras dos regiones de Bélgica (Valonia y Bruselas) pero en este caso ABC. es Resultados de las elecciones e imágenes de los protagonistas en: abc. es internacional también las diferencias ideológicas entre ambos grupos anuncian una complicada ronda de negociaciones. Esta opción también necesitaría de los liberales flamencos del VLD, que a pesar de haber perdido siete escaños mantienen aún 17. Los analistas políticos belgas hablan de hasta siete coaliciones posibles para formar el nuevo Gobierno belga, lo que da idea de la complejidad de la política en este pequeño país de tan sólo 10 millones de habitantes. A la vista de los resultados el actual primer ministro y líder de la coalición violeta entre liberales y socialistas, que han bajado de 25 a 18 escaños en el conjunto del Estado, presentó ayer su dimisión al Rey Alberto II, quien le pidió que siguiera en funciones hasta que se forme un nuevo Gobierno, lo que podría demorarse hasta septiembre. Los socialistas, auténticos perdedores de las elecciones de ayer al haber retrocedido 13 escaños en el conjunto del país, mientras tanto, intentan ver cómo enfocar el futuro después de la debacle, provocada sobre todo por sucesivos escándalos de corrupción en varias ciudades valonas, como es el caso de Charleroi. Los extremistas de derechas flamencos Vlaams Belang, que finalmente perdieron un escaño aunque mantiene 17, los mismos que el partido del dimitido Verhofstadt, se mantienen expectantes por si finalmente algún partido les solicitara para entrar en su coalición, cosa que es improbable por le cordón sanitario