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22 ESPAÑA LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M EL INFORME DEL MINISTERIO PÚBLICO MARTES 12 s 6 s 2007 ABC El fiscal arremete contra los que han montado juicios paralelos a la verdad judicial Pretender una investigación fuera del proceso no es compatible con el deseo de Justicia de las víctimas NATI VILLANUEVA MADRID. Con un discurso cargado de tintes políticos, el fiscal- jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, arremetió ayer con dureza contra todos los que durante los tres últimos años han hecho un juicio paralelo a la investigación del 11- M, intentando desesperadamente buscar una trama policial que por acción u omisión esté detrás de los atentados Zaragoza hacía esta reflexión en la fase de informes de las acusaciones y a apenas tres semanas de que el juicio por la matanza de Madrid quede visto para sentencia. En el proceso penal son las pruebas, y no las especulaciones, las que sirven para dictar una sentencia. Es insostenible jurídicamente y transgrede los límites de la buena fe procesal lo que pretenden algunas acusaciones: prescindir del resultado de las pruebas para desvincular a los acusados de los atentados En este sentido, criticó duramente a los letrados que, en un auténtico ejercicio de esquizofrenia procesal han intercambiado sus roles con las defensas. Se refería así a los intentos de AVT y Ayuda a las Víctimas por vincular a ETA con los atentados del 11- M, una estrategia que en varias ocasiones ha llevado al presidente del Tribunal, Javier Gómez Bermúdez, a recordar a los letrados cuál es el papel que tienen que desempeñar después de no haber recurrido el auto de procesamiento y de haber formulado acusación contra 29 personas. A juicio de la Fiscalía, es intolerable la sombra de sospecha que se ha intentado extender sobre miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a los que incluso se ha llegado a acusar de manipular pruebas relacionadas con los atentados del 11 de marzo y con el suicidio del núcleo central de la célula el 3 de abril en Leganés, rozando en no pocas ocasiones el ridículo con esas rocambolescas teorías jamás demostradas. Zaragoza destacó que tanto en este juicio, que comenzó el pasado 15 de febrero, como en la fase de instrucción, que se prolongó durante dos años y medio, lo único que ha quedado acreditado es que los atentados de Madrid fueron obra de Cañaveras (Cuenca) de los etarras que se dirigían a Madrid el último fin de semana de febrero con una furgoneta cargada de explosivos. El fiscal- jefe, que hizo un somero repaso de los antecedentes de la amenaza islamista en España y sobre los estrafalarios episodios de los teóricos de la conspiración (como que lo de Leganés no fue un suicidio) subrayó que a partir del día 12 la autoría de ETA quedó descartada con la aparición de las primeras pistas que conducían, ya sin ningún género de duda, a los islamistas. A pesar de ello, y durante tres años, dijo, se han venido sucediendo campañas a favor o en contra de determinados acusados, en contra de la Policía, fiscales o los propios jueces, cuya imparcialidad se ha llegado a cuestionar. Pretender una investigación más allá de los límites que marca el proceso judicial no es compatible con el deseo de las víctimas de que se haga Justicia recordó Zaragoza en lo que sonó a un auténtico reproche a las acusaciones antes citadas. Advirtió, en este sentido, que desde determinados sectores se han puesto en peligro el cierre de la instrucción y los propios plazos de la prisiones preventivas, lo que hubiera implicado poner en libertad a los acusados... Todo ello resulta grotesco, de no ser porque sobre la mesa hay 191 muertos y 1.841 heridos concluyó. Grotesco El fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, en la exposición de su informe final los islamistas, que bajo el paraguas de la ideología salafista, quisieron forzar un cambio de gobierno en España para responder al despliegue de las tropas españolas en Irak. En todo este tiempo, dijo Zaragoza, no hay un solo indicio que vincule a ETA con los atentados de Madrid y únicamente se pensó en esa organización criminal en medio de la confusión de las primeras horas, cuando vinieron a la cabeza precedentes como la intención que ETA tenía de volar la estación de Chamartín en las Navidades de 2003 y la detención en POOL Javier Zaragoza calificó de esquizofrenia procesal la actitud de algunas acusaciones, como la de la AVT Sombra de sospecha Germán Yanke EL FISCAL MOSQUEADO E l fiscal Javier Zaragoza, que ayer inició las conclusiones de la Fiscalía, se mostró mosqueado. Sabe muy bien que el proceso penal tiene carácter de confrontación y que por ello se habla de las partes es decir, que ante el Tribunal se plantean- -para una decisión final- -versiones distintas sobre el asunto del juicio. Unos acusan, otros defienden o se defienden de esas acusaciones. A la Fiscalía, y a otros acusadores privados, les ha correspondido aportar pruebas para que los jueces condenen a los procesados por la matanza del 11- M. A los abogados defensores, negarlo, tratar de demostrar que su patrocinado no estaba allí, no conocía nadie o, en todo caso, no sabía bien lo que hacía. Algunos abogados, observadores realistas de lo que se ha visto en la Sala, plantean ahora que, si sus defendidos son condenados, se tenga en cuenta tal o cual particularidad. Pero no es por el desarrollo de esa confrontación por lo que el fiscal Zaragoza se mostró ayer enfadado, sino por el hecho de que algunas acusaciones se hayan ocupado más de otros asuntos que de acusar a los procesados. Reconozco que a mí también me ha pasmado. En la confrontación procesal es lógico que haya una parte que quiera plantear dudas razonables o desviar la atención, pero suele ser la defensa. En este proceso, y en este juicio, que algunos acusadores particulares se hayan apuntado a la participación de ETA en los atentados o, yendo más allá, a las sospechas sobre tramas de los servicios del Estado resulta un tanto escandaloso. Los representados por estos letrados (asociaciones de víctimas para más inri) podrían haberse colocado en otra parte de la dialéctica procesal o exigido que se sentaran en el banquillo otros acusados. No han hecho lo primero, porque han querido disimular, muy mal, que preferían ver juzgada la instrucción y la investigación que a los procesados. No han exigido lo segundo porque, sencillamente, no tienen pruebas: se trata de un proceso penal, en el que no tiene cabida esa estrategia, sin aportar indicios serios, de que la investigación se amplíe hasta el infinito en la dirección que conviene a intereses ajenos a lo que se juzga. Si yo fuera Zaragoza, también estaría mosqueado.