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4 OPINIÓN MARTES 12 s 6 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro EL PADRÓN Y LOS RESIDENTES EXTRANJEROS ZAPATERO- RAJOY, TREGUA DE IMAGEN A reunión mantenida ayer en el palacio de La Moncloa por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición, Mariano Rajoy, se saldó con la apertura de un paréntesis en la discordia que los enfrenta por la política antiterrorista. Rajoy superó el trance que habían creado las acusaciones de Rodríguez Zapatero contra el PP, del que vaticinó en su entrevista televisada que mantendría el terrorismo como arma política hasta el final de la legislatura. El líder del PP no se dejó llevar por la tentación de frustrar de antemano la reunión en La Moncloa, que era el objetivo de las recriminaciones de Zapatero, y presentó ayer nuevamente su faceta de hombre de Estado, como ya sucediera en otras ocasiones. La necesidad que siente la sociedad española de que ambos partidos, PP y PSOE, se pongan de acuerdo en la lucha contra ETA favorece al Gobierno en la medida en que pone el contador de la memoria a cero y desplaza el recuerdo de todas las veces que Mariano Rajoy ha propuesto a Rodríguez Zapatero un acuerdo de Estado, como hiciera con el plan Ibarretxe, con la tregua de ETA y, ahora, con su revocación. Si Rajoy hubiera tomado su decisión sobre la reunión de ayer a partir de los antecedentes de sus encuentros con Zapatero, su respuesta habría sido muy distinta. Por eso hizo bien Rajoy en fijar como prioridad la derrota de ETA y no el lanzamiento de reproches y de responsabilidades al presidente del Gobierno. Tiempo habrá, dijo Rajoy, de reclamarlas, porque en una democracia asentada las críticas al Ejecutivo no suponen acto alguno de deslealtad institucional. En todo caso, el tiempo muerto que se conceden recíprocamente Rajoy y Zapatero puede sosegar el ambiente y trasladar a los ciudadanos la posibilidad de que hay margen para enderezar el rumbo de las relaciones entre el Gobierno y la oposición. Margen muy estrecho, sin duda, porque la reunión de ayer no produjo resultados concretos, y si los hubo, nadie los dio a conocer. No habrá ilegalización de ANV no se convocará el pacto Anti, terrorista y los gobiernos de Álava y Navarra se decidirán L en sus ámbitos respectivos. Por tanto, lo más favorable que se puede decir de la reunión de ayer es que las cosas no han ido a peor entre el Gobierno y el PP, que Rajoy se ha comportado como un hombre de Estado, al que no se le olvida su condición de líder de la oposición, y que Zapatero se ha quedado con sus acusaciones contra el PP en la boca, después de que Rajoy haya omitido el más mínimo gesto y palabra que diera por buena la provocación del presidente del Gobierno. Ahora bien, sigue sin haber una política antiterrorista que ponga la respuesta del Estado y de su clase dirigente a la altura de la amenaza etarra. Rajoy manifestó que había ido a la Moncloa a ofrecer su apoyo incondicional a la derrota de ETA. Por tanto, José Luis Rodríguez Zapatero tiene todo lo que debe y puede esperar de la oposición para lanzar contra ETA todos los recursos del Estado y rearmar la unidad democrática para la deslegitimación y el aislamiento de los violentos. Toda la carga de la prueba recae sobre el presidente del Gobierno: pidió apoyo incondicional, y Rajoy se lo ha dado, pero para lo único que se le puede dar, que es acabar con ETA sin precio político. Pronto se verá el alcance de este encuentro zanjado sin una mala palabra y sin un solo acuerdo concreto. Quizás este fuera el único resultado posible y es seguro que Mariano Rajoy, tras las tácticas de provocación desplegadas por el PSOE, sólo podía dar a conocer el mensaje de apoyo al gobierno para la derrota de ETA. Como siempre, falla el discurso del presidente del Gobierno: sin liderazgo concreto, sin propuestas sólidas, sin una estrategia definida contra el terrorismo. Los terroristas han anunciado que volverán a matar. Acción Nacionalistas Vasca, cada día más servil como felpudo de ETA, no condena el terror y avisa de una campaña de coacción en los municipios donde fueron anuladas sus candidaturas electorales. Navarra sigue sin un proyecto de gobierno. El tiempo se encargará de disipar las incógnitas que ayer Rodríguez Zapatero no aclaró a Rajoy ni al resto de los españoles. EL PELIGROSO FUTURO DE KOSOVO UANDO en 1999 la Alianza Atlántica, en nombre de la comunidad internacional, bombardeó Serbia como represalia para detener los abusos contra la mayoría albanesa de Kosovo, nadie dijo que aquellas bombas estaban señalando el camino para la independencia de esta provincia. Expresamente se trató de detener las atrocidades, poner fin a la violencia entre etnias y reconstruir en lo posible las condiciones de una convivencia estable en la zona. Sin embargo, ocho años después se ha llegado a un estado de cosas en el que la independencia se quiere presentar como la única alternativa para una situación en la que se da por fracasada cualquier otra solución. Estados Unidos- -como ha demostrado en esta gira europea el presidente George W. Bush- -da por hecho el desenlace, contando con que su postura le proporcionará una relación privilegiada con el nuevo país, que se convertirá en un aliado inquebrantable, el único mérito de una comunidad que, por lo demás, es uno de los mas notorios centros del crimen organizado en Europa. No está claro que la independencia de Kosovo sea la mejor solución, ni siquiera la menos mala. Para empezar, provocaría automáticamente una limpieza étnica de la minoría serbia, que no podría creer en ninguna garantía de protección por parte de quienes han optado claramente C por la comunidad albano- kosovar. La independencia- -aún peor si es proclamada unilateralmente- -plantea serias dudas de encaje en el Derecho Internacional. Nunca antes la ONU ha consagrado la secesión de una parte del territorio, despojado contra la voluntad de un estado soberano reconocido internacionalmente. Hay más de una docena de situaciones conflictivas en las que se podría aplicar este incierto precedente, dentro de la antigua Yugoslavia, en la vieja Unión Soviética, en otras partes de Europa y en lugares donde nadie hubiera imaginado hasta ahora que la ONU daría argumentos a los partidarios de revisar las actuales fronteras. A Serbia se le promete el ingreso en la OTAN y en la UE, pero sólo a cambio de su consentimiento a la independencia de Kosovo, precio elevado que no se le ha exigido, por ejemplo, a Chipre y que no aceptaría tampoco Turquía, mientras que a los albano- kosovares se les garantiza, además de la independencia, la entrada directa en el club comunitario. Del mismo modo que no era justo que los albaneses sufriesen las consecuencia de la represión de un dictador como Slobodan Milosevic- -razón por la que en su día fueron protegidos por la OTAN- -tampoco lo sería hoy que hiciéramos pagar a todos los serbios los crímenes cometidos por sus dirigentes de otra época. L avance de los datos delPadrón correspondiente a 2007 ofrece algunos elementos que merecen una seria reflexión. El número de personas empadronadas en España es de 45.116.894, de las cuáles, casi una de cada diez son extranjeros. En un período de seis años somos cuatro millones más, si bien el incremento porcentual se distribuye de manera muy dispar: el número de españoles crece el 2,2 por ciento, mientras que el de extranjeros se dispara hasta el 227 por ciento. En cifras anuales, la población procedente de otros países es responsable del 80 por ciento del incremento. No hace falta aportar más cifras para extraer una conclusión rotunda: la población se sostiene en España gracias a los extranjeros que residen entre nosotros. Como es notorio, el aluvión de ciudadanos que llega a nuestro territorio lo hace en circunstancias muy diferentes: por una parte, hay una inmigración de naturaleza económica, integrada por muchos miles de personas que vienen con la esperanza de encontrar esa oportunidad laboral de la que carecen en sus lugares de origen; por otra, crece la presencia denacionales de países desarrollados en busca de una alta calidad de vida. Aunque son realidades socioeconómicas casi contrapuestas, unos y otros contribuyen a este modelado crecimiento de la población. Es cierto que los peores tiempos han pasado, pero es fácil percibir que se estanca el número de españoles de origen, como consecuencia de factores muy complejos (entre otros, los cambios en la mentalidad social) que los demógrafos vienen analizando desde hace tiempo. Todas las regiones españolas han crecido en términos absolutos, con la excepción de Asturias, una comunidad autónoma especialmente afectada por la reconversión industrial. Casi todas aumentan en ciudadanos extranjeros, con mención especial para Baleares, Valencia y Murcia, regiones donde la economía vive momentos muy positivos. Sólo desciende dicha población en Navarra y en Ceuta; este último es un caso sorprendente que debe ser objeto de atención específica para determinar las causas. Los datos revelan una vez más que la inmigración es un fenómeno determinante en el futuro de España. De ahí que los poderes públicos deban actuar con el máximo rigor y eficacia para que la ley se cumpla en todos sus términos. Dentro de los cauces legales, la presencia de extranjeros en España, ya sea como trabajadores en activo o como residentes jubilados, es muy positiva para la economía y la sociedad. Por el contrario, el acceso irregular a nuestro territorio, el empleo precario y la existencia de miles de personas sin documentación válida crean una situación que sólo beneficia a las mafias criminales y puede generar conflictos en la convivencia diaria. El Gobierno tiene que ser consciente de los errores cometidos en esta delicada materia y rectificar cuando sea necesario. Los datos del Padrón no pueden ser ignorados en un análisis realista de la sociedad española cuya capacidad para mantener un razonable crecimiento demográfico depende decisivamente de la población de origen extranjero. E