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82 TOROSsANIVERSARIO LUNES 11- -6- -2007 ABC La pena de una gran corrida de Juan Pedro 76 ANIVERSARIO Monumental de las Ventas. Domingo, 10 de junio de 2007. Lleno. Toros de Juan Pedro Domecq, bien presentados y en tipo, de desigual nota en el caballo- -el buen 4 manseó, como el encastado 3 fueron de excepcional juego; soberbio el bravo 5 y nobles 1 2 y 3 Miguel Abellán, de blanco y plata. Pinchazo, media y descabello (silencio) En el cuarto, dos pinchazos y media estocada. Aviso (pitos) El Cid, de gris perla y oro. Dos pinchazos y estocada baja (ovación) En el quinto, pinchazo, estocada tendida y dos descabellos. Aviso (saludos) Miguel Ángel Perera, de azul pavo y oro. Metisaca en los bajos (pitos) En el sexto, estocada baja (silencio) ZABALA DE LA SERNA MADRID. La pena pendía de los morrillos de los toros de Juan Pedro Domecq en una divisa negra, luctuoso crespón por la muerte de un hijo en edad de vivir la vida con fuerza. A la pena de don Juan Pedro se le habrá sumado a estas horas otra: que su corrida se arrastrase con todas las orejas puestas. Relativa tristeza al lado de la verdadera. Relativa también porque ha de ser un orgullo haber lidiado tan extraordinaria corrida después de no sé cuántos años de ausencia en la plaza de Madrid. Corrida en tipo, seriamente presentada, perfecta de construcción, de distintas notas en el caballo- -mansearon algunos- pero de juego fabuloso en la muleta, salvo el jabonero último. Incluso el mansito cuarto derramó superlativa calidad con un tranco y un viaje que permitían colocarse sin aprietos entre cada muletazo. Toros para buenos toreros, y el mejor de la terna de ayer era El Cid, que fue quien más se acercó a la gloria sin alcanzarla. Gloria lejana para la bravura, el motor y la profundidad de un quinto de nombre Voraz de buidos pitones y lámina más lavada, al que El Cid toreó superior a la verónica de salida. Y El Cid que lo vio y lo enseñó en generosa distancia sobre la derecha en series de mano baja y encaje. ¡Qué manera de repetir Voraz comiéndose la muleta! Cuajadas las tandas, la faena titubeó sobre la izquierda mágica del torero sevillano, que abría mucho las embestidas y se quedaba descolocado. Hubo uno o dos a su altura, a la altura de El Cid importante y de lo que merecía el toro, una trincherilla de ole largo... Pero a aquello le faltaba ajuste y El Cid toreó a la verónica de forma superior en sus dos toros, especialmente al extraordinario quinto volar. El vuelo suficiente para cortar una oreja se antojaba insuficiente para las condiciones del juampedro. Y si no marra con los aceros, el premio hubiera caído, un premio conformista. Otro son de arrear menos pero con más clase, quizá por la justeza de fuerza, que no pobre, tuvo el segundo, medido en dos puyazos de bravo en el caballo. Equivocó El Cid los terrenos al irse al sol- ¡vaya moda! -para rehuir el viento. Hay que saber leer las banderas de Las Ventas, y las banderas decían que los terrenos más protegidos se encontraban entre el 10 y el 1 Molestó Eolo en el suave principio de faena. Las series diestras de El Cid se entonaban a partir del tercer muletazo, pero remataba tras el cuarto y se quedaba el personal con las ganas de la miel una vez catada en los labios. Un tanto en línea con la zurda y un mucho lineal El Cid, que pinchó también en éste. Aquel mansito de dulce embestida del que hablábamos antes lo desaprovechó de pitón a rabo Miguel Abellán, que de rodillas arrancó y de rodillas debe seguir ahora castigado por la afición. Abellán tampoco había estado fino, más bien tironero y bruto, con el jabonero que estrenó la estupenda corrida de Juan Pedro. Sin terminar de humillar, su nobleza no necesitaba trato tan violento y destemplado. Por mucho que se avíe con coleta natural, chaleco azabache bajo el vestido blanco y plata, dibujos en la esclavina y banderillas fucsia, el arte y él son como Ramón Calderón y el señorío. Miguel Ángel Perera volvió al escenario de su cornada isidril con el mismo terno. Brindó al doctor Máximo García Padrós la muerte de un toro bajo de agujas que se vino arriba en banderillas con su buena casta. Perera se templó en los inicios y terminó espeso en un exceso de técnica. Infame el metisaca con la espada. Y fea la estocada baja al sexto de mala nota, que ni humilló ni rompió, para poner un lunar en la meridiana claridad de la corrida. EL QUITE DEL MAESTRO José Ortega Cano ¡VA POR USTEDES! uiero darle las gracias a la Dirección del periódico ABC y especialmente a Zabala de la Serna y Rosario Pérez por pensar en mí en estas líneas diarias llamadas El quite del maestro Les aseguro que ha sido una experiencia francamente positiva, donde cada día que me ponía a escribir me entraba un cosquilleo por el estómago, como si de una tarde de corrida se tratara. He dejado en todos mis artículos mis sentimientos, mi sensibilidad y mi transparencia. Por citar algunos, como ejemplo, el de Ángel Luis Bienvenida, El Duende o Q Don Álvaro. Me hubiese gustado tener más espacio para haber disfrutado más de las historias, pero aun así he disfrutado muchísimo. Desde aquí mi enhorabuena a todos los que con una pluma y un papel describen el comportamiento del toro, el sentimiento del torero y el apasionamiento del público. Como aficionado, creo que en esta feria de 2007 ha habido toros muy importantes y actuaciones grandiosas que se han rematado con Puerta Grande. Otras, en las que el premio ha sido menor, aunque las faenas hayan rayado a gran altura. Considero que el ganado ha sido cuidado exhaustivamente por la empresa. Felicidades. El público, como se caracteriza, a la altura del de la primera plaza del mundo. Y a ustedes, aficionados y amigos lectores, mi agradecimiento por el seguimiento de estos quites variados, que como saben siempre me ha gustado la variedad con el capote, unida a la pureza. De ahí mi brindis: ¡Va por ustedes!