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78 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos LUNES 11- -6- -2007 ABC El coleccionista de estrellas de cine La realidad supera a la ficción en Corea del Norte, donde el cine es un elemento tan propagandístico que el caudillo Kim Jong- il llegó incluso a secuestrar a una actriz surcoreana y su marido, famoso director TEXTO Y FOTOS: PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL PYONGYANG. Como fenómeno de masas, el cine ha sido un medio tradicionalmente mimado por los regímenes totalitarios, que no descuidan sus posibilidades propagandísticas. En Corea del Norte, tras la liberación de la ocupación japonesa al término de la Segunda Guerra Mundial, una de las primeras decisiones del padre de la patria Kim Il- sung, fue construir en 1947 un Instituto de Cine en Pyongyang. Sobre los terrenos que ocupaba una fábrica de calcetines, y en un tiempo récord, se levantaron los primeros estudios de Corea a pesar de las penurias económicas que atravesaba el país. Poco después, en junio de 1949, se estrenaba la primera película norcoreana, Mi pueblo que sentó las bases para adoctrinar a la sociedad en la filosofía juche ideada por el Gran Líder Kim Il- sung. Aunque la guerra de Corea (1950- 53) destruyó el Instituto de Cine, sus estudios y decorados fueron reconstruidos en los 60 y, desde entonces, se erigen como el Hollywood de Pyongyang. Según las autoridades, ocho estudios ruedan veinte películas al año en este recinto de un millón de metros cuadrados. Sin embargo, el día que ABC visitó el Instituto de Cine los decorados estaban desoladoramente vacíos. Justo ayer terminamos la última película se excusó Choe Hungryol, el guía del Instituto, tras mostrar las primeras paradas obligatorias del complejo: la estatua de bronce de diez metros de Kim Il- sung, que está rodeado por los actores de la película La chica de las flores y los grandes murales que adornan los muros del edificio administrativo. Con una iconografía co- El guía delante de la estatua de bronce de Kim Il- sung, que está rodeado por los actores de la película La chica de las flores Instituto de Cine y ha dictado 590 directrices sobre el séptimo arte. Kim Jong- il supervisa todas las películas asegura el guía en medio de un decorado que simula ser una calle surcoreana durante la Guerra Civil, donde no falta un casino regentado por las fuerzas imperialistas americanas Llegados a este punto del recorrido, hay que preguntar por la alucinante historia del director surcoreano Shin Sang- ok y su esposa, la famosa actriz Choi Un- hee. Según cuentan ambos en el libro Eco en la oscuridad fueron secuestrados en Hong Kong en 1978 por orden directa de Kim Jong- il, que les obligó a rodar películas para el régimen. Eso es falso. Vinieron aquí por voluntad propia pero, como sólo pensaban en el dinero, no se adaptaron a nuestra mentalidad e hicieron varias películas que fracasaron niega enfadado el guía, quien cae en una contradicción tras otra. Shin Sang- ok no quería ser supervisado por Kim Jong- il, que no podía ocuparse de todo contesta poco después de enorgullecerse del control que ejerce el Querido Líder sobre los directores. Tras realizar siete pelícu- Estudios desoladamente vacíos Uno de los grandes murales que adornan las paredes del edificio administrativo munista, en dichas pinturas aparecen soldados, campesinos y guerrilleros que empuñan una cámara con la misma destreza que un fusil. No en vano, la programación de los dos únicos canales de televisión del país se basa en viejas películas de guerra donde los buenos son siempre los norcoreanos. Unas producciones de propaganda kistch que fueron rodadas en el Instituto de Cine Militar antes de que la caída del bloque comunista sumiera a Corea del Norte en la bancarrota. Pero la miseria que atenaza al país, que sufrió a mediados de los 90 una Gran Hambruna que se cobró entre 300.000 y dos millones de vidas, no le impide al caudillo Kim Jong- il, hijo de Kim Il- sung, cultivar su pasión por el celuloide. Con independencia de lo que digan sus biografías no oficiales, que lo retratan como un cinéfilo voraz que reserva a James Bond un lugar privilegiado en su videoteca privada de más de 20.000 títulos, el Querido Líder visita con frecuencia el