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14 ESPAÑA ETA rompe la tregua s La estrategia del socialismo vasco LUNES 11 s 6 s 2007 ABC ETA no despierta al PSE Cuando saboreaba las mieles de su buen resultado electoral, la dirección del Partido Socialista de Euskadi se ha topado con el fin del alto el fuego de ETA s Pese a ello, Patxi López cree acertada su línea política POR BLANCA TORQUEMADA MADRID. Hace siete años, bajo las riendas de Nicolás Redondo Terreros, la apuesta del Partido Socialista de Euskadi por el frente constitucionalista como única vía de derrota definitiva del terrorismo y del nacionalismo obligatorio suscitó adhesiones tan fogosas como perecederas, a la vista de cómo se han sucedido después los acontecimientos. Un veterano militante recuerda un mitin en el que José Luis Rodríguez Zapatero, poco después de su designación como secretario general del PSOE, respaldó a los socialistas vascos en la campaña de las elecciones autonómicas de 2001, en pleno apogeo del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo suscrito con el PP A Zapatero le llamó mucho la atención- -evoca esta persona- -la energía con la que algunos dirigentes jaleaban la convicción de que había que cerrar el paso a los nacionalistas. En concreto, se fijó en una mujer que se mostraba especialmente vehemente. Al verla, comentó: qué radicales estamos, ¿no? ¡Y era Gema Zabaleta, la que ahora se pasea del brazo de la batasuna Jone Goirizelaia! todo entre quienes bregan en primera línea en localidades medianas y pequeñas. mientras la cúpula del partido se recrea en el hito histórico de haberse convertido, por primera vez, en la fuerza más votada en Guipúzcoa. No se están planteando autocrítica alguna en vista de cómo ha salido el proceso -dice otra fuente- Al contrario, continúan eufóricos, viendo dónde y cómo negocian cuotas de poder. En Madrid se ha desatado la crisis del PSM porque no hay donde rascar, sus resultados han sido una catástrofe. Pero aquí las cosas son muy diferentes, con la alcaldía de San Sebastián, posiblemente la de Vitoria y la opción de obtener la Diputación de Guipúzcoa y la de Álava La sustancia del viraje que llevó al PSE a desechar al PP como compañero de viaje se reduce, según los sectores críticos, a un mero posibilismo de tocar poder sincronizado con los dictados de Moncloa. López tuvo la habilidad- -aseguran- -de canalizar el desencanto después de la derrota del frente constitucional en 2001 y de utilizarlo para descabezar a Redondo. Hizo cundir la convicción de que la apuesta por el Partido Popular no propiciaba réditos inmediatos y, en consecuencia, había que buscar otros caminos. O sea, acuerdos con nacionalistas de uno u otro pelaje En su descargo- -aduce un profundo conocedor de cómo se gestó el cambio de rumbo- -hay que decir que López, que era secretario general en Vizcaya cuando Nicolás Redondo pilotaba el PSE, apoyó los acuerdos con el PP, pero nunca se los creyó Eran- -argumentan otras fuentes- -tiempos demasiado duros. Después de la ruptura de la tregua de 1999, ETA nos golpeaba con saña, con el goteo de asesinatos de concejales de nuestro partido y del PP después de que el PNV se hubiese vendido en Estella. Así que ni siquiera Jesús Eguiguren, inspirador y gestor del engendro del proceso se atrevía a discutir la unidad de acción constitucionalista. Es más, él asumió en el Parlamento Vasco en 2000 la defensa de la moción de censura contra Ibarretxe, que fue la respuesta a su aventura de pactar con ETA Todos los consultados galete, Basauri, Sestao o Guecho, salvo que busque otros socios. No en vano está coqueteando con el PNV para sellar un reparto de la Diputación de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria. Pero la política de pactos no deja de ser todo un dilema, después del siniestro resurgimiento de ETA. No hay que engañarse- -concluye un desencantado- -el PSOE no es uno, está absolutamente compartimentado y cada federación va a su bola, en la búsqueda del poder por el poder, ya sea en Andalucía, en Galicia, en Cataluña o aquí. El camino andado no les sirve si no proporciona pesebres. Viene muy al caso citar aquella carta que le dirigió Joseba Pagaza a Juan Carlos Rodríguez Ibarra en 2000, en la que le advertía que hay algunos sociolistos que se están preparando para adaptarse a la supervivencia política en una Euskadi soberana... Como si hubiera optado por saltar a la arena de un circo romano, un amplio sector de la opinión pública echó a las fieras al alcalde socialista de la localidad vizcaína de Ermua, Carlos Totorica, después de su decisión, hace unos meses, de organizar un pleno municipal en el que se instó a la plataforma cívica Foro de Ermua a dejar de utilizar ese nombre. Con la adopción de esta medida pasó de héroe a villano a los ojos de muchísimos ciudadanos que habían acuñado su nombre en los anales de la dignidad colectiva, después de su resistencia ejemplar en los días más duros del municipio, los que siguieron al asesinato del concejal Miguel Ángel Blanco. Sin embargo, la militancia del partido le rescata sin titubeos y ve las cosas de otra manera: Él es consciente de que se equivocó- -dicen algunos de sus allegados- y, desde luego, no volvería a promover una iniciativa de este tipo. Hay que entender que se vio empujado por la presión ambiental. Pero sigue estando donde siempre El rescate de Totorica Mero posibilismo Patxi López, en la manifestación del pasado sábado en Bilbao por ABC atribuyen a Eguiguren un papel central como inspirador de la fallida negociación con la banda terrorista (no sólo como comisionado o enviado especial y advierten que ejerce un poder absoluto en Guipúzcoa: Ni Odón Elorza, ni Miguel Buen... Nada de nada. El único que manda es Eguiguren. Y, si se tira de hemeroteca, de hace diez años, se entienden muchas cosas. En especial, en aquella época hubo referencias suyas a la negociación en Irlanda En una sociedad atemorizada como es la vasca- -añade otro miembro del PSE de Vizcaya- -no es extraño que el resultado electoral de las municipales haya sido bueno, no ha habido esa respuesta crítica por EFE Noticia sin digerir La anécdota, por llamativa, no puede, sin embargo, distraer nuestra atención con personajes que son meramente secundarios según otro socialista, en este caso guipuzcoano. Considera que por supuesto, es muy pronto para intuir siquiera qué nos deparará el futuro. De momento hemos pasado abruptamente de unas elecciones que han emborrachado a la actual dirección al brutal impacto que representa la noticia de la ruptura de la tregua de ETA. Eso no se ha digerido La impresión de que la ejecutiva de Patxi López aún no se ha bajado de la nube del 27- M también empieza a cundir entre las bases vizcaínas, sobre la que ha clamado Rosa Díez. Pero la reaparición de la amenaza de ETA puede generar un cataclismo. En estos momentos es impensable que Eguiguren pague, en términos políticos, por su error, pero pronto puede tocar refundación Sin embargo, estima que esa catarsis no vendría de la mano de Nicolás Redondo: Él podría ayudar y, desde luego, reivindicarse. Pero no volverá a la primera línea Ardua política de pactos Entretanto, las negociaciones postelectorales están resultando arduas en algunos municipios importantes, donde, pese a resultados excelentes, el PSE volverá a necesitar acuerdos con el PP. Tal ocurre en Portu- El obispo Uriarte recuerda a la banda que el Estado tiene derecho a defenderse J. BASTANTE MADRID. El obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, reclamó ayer a ETA que revoque su decisión y anuncie el cese definitivo de su violencia Durante la Eucaristía con motivo de la solemnidad del Corpus Christi, celebrado en la catedral del Buen Pastor de la capital guipuzcoana, el prelado recordó cómo el camino hacia la paz que produjo inmenso alivio y esperanza ha quedado bloqueado lo que produce frustración y dolor general Con el Evangelio en la mano, no existe motivo alguno que justifique moralmente el retorno de ETA a una actividad que reabre las heridas aún no cerradas de las víctimas, produce miedo en los múltiples grupos de amenazados, prolonga indefinidamente la zozobra de las familias cuyos miembros están enrolados o presos y provoca en el pueblo una sufriente pesadumbre apuntó. Una de las novedades del discurso consistió en la afirmación de que el Estado, la sociedad, tiene derecho a defenderse, siempre dentro del respeto a los derechos humanos intangibles que, según la doctrina eclesial sólida y reiterada, son inalienables incluso para los mayores malhechores Ahora es impensable que Eguiguren pague por su error, pero pronto puede tocar refundación