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4 OPINIÓN LUNES 11 s 6 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro AVE, RETRASO INJUSTIFICADO L Ministerio de Fomento- -a través del secretario de Estado de infraestructuras- -reconoce que el AVE no llegará a la frontera francesa hasta 2012, lo que representa un retraso de tres años respecto al calendario previsto. Los motivos alegados por los responsables ministeriales derivan de la preferencia de la seguridad sobre la rapidez, en particular en los túneles a construir en el subsuelo de Barcelona. El argumento resulta poco creíble, ya que es de suponer que la seguridad se tuvo en cuenta a la hora de planificar los plazos, de manera que no sirve para justificar un retraso provocado por la mala gestión y el deseo de vender el producto antes de tiempo. A mayor abundamiento, el túnel es motivo de polémica, puesto que discurre al lado mismo de la Sagrada Familia y porque los ánimos en la Ciudad Condal están muy sensibilizados ante este tipo de obras a la vista del desastre de El Carmelo. Sin embargo, Fomento no tiene intención de atender las peticiones de múltiples sectores de la opinión pública y de partidos como el PP, CiU e incluso ERC para buscar itinerarios alternativos. Las circunstancias exigen, por tanto, un análisis muy cuidadoso de los elementos técnicos y de las eventuales consecuencias del túnel en materia de seguridad, dado que el más mínimo error podría traer consigo efectos irreparables. En este sentido, los gestores del proyecto deben ser conscientes de la responsabilidad en que pueden incurrir si las cosas se complican. Mientras la patronal catalana habla de despropósito ante un retraso ya confirmado, el departamento que dirige Magdalena Álvarez prepara algunos parches de emergencia, tales como instalar en Figueras un cambiador del ancho de vía. Más valdría hacer bien las cosas con carácter definitivo y no improvisar fórmulas parciales y transitorias que no solucionan casi nada. Las autoridades francesas no siempre han mostrado gran entusiasmo por el enlace entre ambos países a través del AVE, de modo que cualquier retraso en el trazado de la parte española podría servir de pretexto para aplazar las obras al otro lado de la frontera. El caso es que resulta más fácil hacer promesas y declaraciones retóricas que desarrollar un trabajo serio y riguroso para cumplir los plazos con la debida claridad en las obras públicas. La cuantiosa inversión en el AVE está justificada por las ventajas que reporta para dinamizar el transporte y la economía regional, motivo por el que no son admisibles estas excusas de mal estudiante cuando está en juego mucho dinero y una sólida apuesta de futuro. Seguridad, por supuesto, pero también celeridad y eficiencia para llevar a la práctica un proyecto que va a generar considerables beneficios. Para quienes no sean capaces de cumplir de forma diligente con su deber político y profesional, al servicio del interés general, queda abierta la puerta para dejar el sitio a otros gestores más eficaces. El desarrollo socioeconómico de Cataluña y del conjunto de España no puede estar pendiente de las burocracias ministeriales, ni de promesas que se lleva el viento. E EL PROCESO TAMBIÉN FRACASA EN CATALUÑA L fracaso político del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en la gestión de la tregua pactada con ETA por el Ejecutivo y el Partido Socialista de Euskadi también tiene su proyección en el ámbito catalán, no por una interpretación malévola de los acontecimientos, sino porque el acuerdo de gobierno con los independentistas de ERC en octubre de 2003 y la aprobación de un estatuto no autonómico, sino nacional y confederal, eran decisiones tácticas destinadas a realimentar un nuevo escenario en el que una negociación con ETA estuviera libre de condicionamientos constitucionales. Pudieron pensar en el Gobierno, asesorado por los desacreditados expertos sobre ETA y sobre resolución de conflictos, que no iba a tener sentido oponer a los terroristas la defensa de un orden constitucional y estatutario que iba a ser derogado en Cataluña. Sin duda alguna, muchos de los que apoyaron la reforma estatutaria nada tenían que ver con esta estrategia de fondo impulsada por el PSOE, pero, sin quererlo, concurrieron a propiciar su realización. Otros preparaban su cambio de discurso, como el PSE, en cuyos documentos estratégicos de los dos últimos años ya se habla de la necesidad de reformar el estatuto de Guernica para realizar el proyecto nacional vasco, forma explícita de etiquetar lo que Rodríguez Zapatero ha calificado ambiguamente en sus alocuciones institucionales sobre el proceso de paz como el acuerdo de convivencia que debían alcanzar los agentes sociales y políticos del País Vasco. Ciertos episodios se entienden mejor ahora. Por ejemplo, la aproximación del PSOE a Esquerra Republicana de Cataluña, con la que formó gobierno en octubre de 2003. También el mantenimiento de la coalición presidida por Maragall después de que Carod- Rovira, número dos del tripartito, se reuniera con la cúpula de ETA en Perpiñán en enero de 2004. Carod no hizo algo muy distinto de lo que para entonces el presidente de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren, llevaba dos años haciendo con Arnaldo Otegi en un caserío de Elgóibar. Las críticas de Zapatero a CarodRovira por entrevistarse con los etarras fueron entonces te- E nidas por un reproche sincero. Hoy, no pasan de un ejercicio de doble moral y, a lo sumo, de amonestación al socio independentista por poner en peligro las conversaciones del PSOE con Batasuna. Para el Gobierno socialista era preciso que se abriera una brecha en el orden constitucional, y Cataluña fue el laboratorio de experimentación. No en vano, tanto Carod- Rovira como Maragall insistían en que el fracaso del proyecto estatutario no sería bueno para España ni, añadían, para el País Vasco, matiz éste que incluía una carga de intenciones en el nuevo estatuto con miras a exportar a la negociación con ETA un cambio constitucional de gran calado- -y notoriamente ilegal- -que satisficiera las demandas de los terroristas. Que ERC no apoyara finalmente el estatuto no tuvo más valor que el de acreditar el extremismo soberanista de este aliado preferente de Zapatero, pero no el desacuerdo con el propósito de engarzar la reforma del Estado con la negociación con ETA. La tregua de ETA para Cataluña fue anunciada semanas después de la reunión de Perpiñán como un reconocimiento de los terroristas al avance de las fuerzas independentistas. Muchos se indignaron cuando el PP y amplios sectores de la sociedad vieron una coincidencia en la decisión de los terroristas y en el empeño socialista de llevar adelante un estatuto que, simplemente, sacaba a Cataluña de la Constitución de 1978. Será también una coincidencia que la falta de apoyo social significativo al nuevo estatuto y su diagnóstico inconstitucional- -a reserva, claro está, de lo que declare el Tribunal Constitucional- -vayan paralelos a un estado permanente de inestabilidad política en Cataluña, a la merma de respaldo electoral a ERC y al riesgo de crisis en el tripartito de la Generalidad, ya consumado en el Ayuntamiento de Barcelona. Y todo esto, al mismo tiempo, en paralelo al fracaso del proceso de negociación política con ETA. Guste o no al Gobierno, todos los decorados del escenario que Zapatero levantó desde el 14- M se están desmoronando, y lo que resta de legislatura no será otra cosa que la demostración de ese fracaso global. ARROLLADOR SARKOZY RANCIA confía plenamente en Nicolas Sarkozy. Ayer lo volvieron a confirmar las urnas. La primera vuelta de las elecciones legislativas, con una abstención histórica dentro de la V República, tan sólo tuvo un color electoral: el azul de la UMP que lidera Sarkozy. A la espera del desenlace final, que tendrá lugar el próximo domingo, las proyecciones auguran una arrolladora victoria del centroderecha en la segunda vuelta de las legislativas y todo parece indicar que dentro de una semana la UMP sobrepasará los cuatrocientos escaños dentro de una Asamblea de 567. De ser así, el centroderecha francés logrará una victoria histórica en los números y, lo más importante, en la propia intensidad del entusiasmo que acompañará la proclamación final de los resultados. Si así fuera, los compromisos de Nicolas Sarkozy podrán abordarse inmediatamente: estarán arropados por la imparable ola de legitimidad que le proporcionará haber ganado las elecciones presidenciales y las legislativas por tan amplio margen de apoyo popular. De hecho, la sociedad francesa parece decidida a darle todo el poder a Nicolas Sarkozy. Su discurso de la ruptura tranquila ha calado. Los franceses quieren cambio y están haciendo una apuesta política muy fuerte a su favor. Han asumido el diagnóstico que desgranó durante la F campaña de las presidenciales y ahora desean ver cómo las recetas que entonces propugnó transforman el país de arriba a abajo. A punto y engrasada la maquinaria presidencial, la segunda vuelta de las legislativas del próximo domingo serán el pistoletazo de salida para un programa de reformas que Sarkozy tratará de poner en marcha con el apoyo de una amplia mayoría parlamentaria de la UMP. La reducción de la deuda pública, el fomento de la competitividad, la transformación del mercado laboral y de la administración, la limitación del poder de los sindicatos y la sustitución del tradicional modelo de integración de los inmigrantes son algunos de los múltiples retos que tendrá por delante la nueva mayoría parlamentaria de centroderecha que respaldará a Sarkozy en muy poco tiempo. De cómo afronte la gestión de todas estas reformas en los próximos meses dependerá, en gran medida, el balance final de su gobierno. Voluntad y decisión no le faltan, ni tampoco respaldo popular, ya que los franceses están convencidos de que el futuro y las oportunidades de Francia pasan por dejar las manos libres al nuevo inquilino del Eliseo. Ahora todo quedará subordinado a la prontitud y a la energía con la que Sarkozy sea capaz de abordar la que será, sin duda, una experiencia inédita en la historia de la V República.