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92 DEPORTES www. abc. es deportes DOMINGO 10- -6- -2007 ABC El Madrid pide una cita a Cibeles Otra vez en los últimos minutos sacó un punto que gracias a Tamudo le deja a tiro de Liga Zaragoza Real Madrid 2 2 llo se habían hecho ya con el mando del partido. Tocando con una lentitud pasmosa, buscando más la banda derecha- -por donde Ramos doblaba bien a Beckham- -que la izquierda, aunque sin saber explotar al máximo ambas, pues los laterales maños eran de circunstancias. Sin embargo, el Real adolecía de profundidad y por tanto, de peligro. Una sensación que sí daban las diagonales de Aimar y D Alessandro y la movilidad de Ewerthon, aunque tampoco esa sensación se traducía en hechos. El tanto del Español en Barcelona tampoco espoleó al líder, que no se fue con todo a sentenciar la Liga. Inconcebible. Al contrario, en uno de esos balones insulsos y tontones de toda la primera mitad Helguera metió la mano ante una entrada de Aimar y el penalti lo transformó Diego Milito. Otra vez les tocaba a los blancos ir contrarreloj. Y Van Nistelrooy pudo poner la primera piedra de la supuesta remontada antes de llegar el descanso, pero su cabezazo a bocajarro lo desvió de milagro César. A la vuelta del descanso Capello quemó sus naves. El título se le iba al Madrid y metió creatividad y dinamismo en el campo con Guti e Higuaín. El Madrid se fue a por todo y el Zaragoza amenazaba con contemporizar por el cambio de Víctor Fernández, que quitó a Ewerthon para meter a Movilla y segundos después vio cómo Van Nistelrooy cazaba un centro de Sergio Ramos y empataba. La igualada pareció cambiar la cara al partido. El Madrid ya iba con todo y el Zaragoza, que acusó el golpe, parecía conformarse y buscar el balón para dejar pasar el partido. Pero en estas se encontró con un eslalon de Aimar que nadie paró en una jugada que partió desde la medular del campo maño, y que acabó con Diego Milito burlando a Cannavaro y marcando un golazo bajo las piernas de Casillas. El resto fue apelar a la heroica blanca, y de nuevo la heroica le resultó. No sólo Van Nistelrooy empató en pleno estertor de rabia, sino que el Español, y Tamudo, le echó una mano hundiendo al Barça. En algún sitio debe estar escrito que esta Liga era blanca. Zaragoza (4- 4- 2) César; Zapater, Sergio, Gabi Milito, Chus Herrero; D Alessandro, Piqué, Celades (Lafita, m. 77) Aimar; Ewerthon (Movilla, m. 55) y Diego Milito (Óscar, m. 84) Real Madrid (4- 4- 2) Casillas; Sergio Ramos, Helguera, Cannavaro, Roberto Carlos; Beckham, Diarra, Emerson (Guti, m. 46) Robinho (Reyes, m. 65) Raúl (Higuaín, m. 46) y Van Nistelrooy. Árbitro: Undiano. Amarilla a Helguera, Sergio Ramos, Piqué, Diarra y Sergio. Goles: 1- 0, m. 31: Diego Milito, de penalti. 1- 1, m. 56: Van Nistelrooy. 2- 1, m. 63: Diego Milito. 2- 2, m. 88: Van Nistelrroy. JOSÉ MIGUEL MATA Las vueltas que da la vida en un segundo. El Real Madrid pudo perder ayer la Liga ayer en Zaragoza. Y no es extraño, lo extraño es que hubiese llegado a Zaragoza en condiciones de ganarla. Jugó como casi toda la temporada, sin controlar el duelo, sin una idea de fútbol en equipo, con excesivos despistes en la medular y atrás. Pero volvió a tener fe y pegada. No se rindió, y está a tiro de tres puntos de un nuevo título. La tensión por la importancia del partido agarrotó las ideas en la primera mitad. El Zaragoza arrancó más motivado ante un Madrid inexplicablemente parsimonioso, como si con él no fueran los tres puntos. La entrada de Helguera por el lesionado Torres, lastimado en el calentamiento, no cambió la cara del Madrid. Sergio Ramos se fue al lateral, como en muchos encuentros, y el equipo se encomendó al faro de Diarra y Emerson. Pero las huestes blancas estaban demasiado atrás y más por ello que por su juego, a trompicones, los locales se vieron con dos ocasiones en disparos de Ewerthon y D Alessandro, éste rechazado por Casillas. En esa lucha de despropósitos, de jugadas hilvanadas de rebote, de falta de control del balón y de pelotazos a diestro y siniestro, Robinho casi sorprende a César en un remate lejano que se envenenó por el césped mojado, y casi sin solución de continuidad la primera acción trenzada, con intervención de Beckham por la derecha y centro, la remató Robinho... pero al lateral de la red. Para entonces los de Cape- A la desesperada Los jugadores del Real Madrid, con Sergio Ramos en primer término, celebran el empate AFP OJO CRÍTICO Enrique Ortego CAMPEÓN DEL FUNAMBULISMO l Real Madrid es el mejor funambulista del mundomundial. Se pasa la vida subido en el alambre. De acá para allá. De estadio en estadio. Y nunca se cae. La ley de la gravedad no existe para el equipo de Capello. Ayer volvió a tener la Liga perdida. Caía en La Romareda y ganaba el Barça. El reloj parecía anclado en el final. Pero no. Le quedaba un giro. Lo E suficiente para empatar y que Tamudo hiciera lo propio. Fue el Madrid a jugarse la Liga a Zaragoza sin careta. Quiso ser fiel al estilo impuesto por su entrenador desde septiembre- -Emerson y Diarra incluidos- -y empecinado en ese guión establecido de no llevar la iniciativa, de dejarse querer en espera de la oportunidad que siempre le llega, no supo aprovechar sobre la marcha las ventajas que el partido le iba concediendo. El Zaragoza estaba ayer capado en sus laterales. Le faltaban Diogo y Juanfran y lo acusó en defensa... y en ataque. Pero el Madrid no explotó la falta de oficio de Zapater y Chus Herrero, no se soltó el pelo hasta que sintió que se le escapaba la Liga. Sólo entonces asumió el protagonismo que ayer, por lo que se jugaba, se le debía haber exigido desde el principio. Capello tuvo que volver a tirar del banquillo y fue capaz de sentar a Raúl porque la entrada de Guti estaba cantada. Fue el más difícil todavía. Empató por dos veces. La segunda, cuando ya ni el más lunático de sus aficionados podía esperarlo. Pero este Madrid- -esa es su gran virtud- -no se rinde nunca. Parece que sólo subido en el alambre, sumido en el abismo, saca lo mejor de sí. Ayer no merecía la derrota, pero la evito de milagro. P. D. Imposible pasar por alto el afán de protagonismo de Ramón Calderón al final del partido. Un presidente del Real Madrid no puede perder la compostura de esa forma. Lógica su euforia, pero no es un forofo más. Es el máximo representante del club y no puede ni debe nunca- jamás hacer lo que hizo. Amén de que aún quede un partido. Patético.