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64 MADRID DOMINGO 10 s 6 s 2007 ABC La Plaza de Oriente acoge la Misa y procesión del Corpus en Madrid JESÚS BASTANTE MADRID. La madrileña Plaza de Oriente servirá como escenario para la celebración de la solemne Misa con motivo del Corpus Christi en Madrid, que tendrá lugar a las siete de esta tarde y que estará presidida por el cardenal Antonio María Rouco Varela. Bajo el lema La Eucaristía, sacramento de amor la festividad del Cuerpo y la Sangre de Cristo cobrará este año especial importancia en Madrid, habida cuenta de las polémicas suscitadas a cuenta del cierre al culto de la parroquia de Entrevías, precisamente por el mal uso litúrgico en la consagración. Aunque no parece que sea la mejor fecha, fuentes eclesiales no descartaban que el cardenal pudiera referirse a la obligación del sacerdote, como responsable de la entrega del Cuerpo y la Sangre de Cristo a los fieles, de respetar estrictamente la liturgia establecida. Del mismo modo, Rouco Varela recordará a los fieles los aspectos más sobresalientes de la reciente Exhortación Apostólica de Benedicto XVI, Sacramentum Caritatis sobre la Eucaristía, y muy probablemente también tendrá un recuerdo especial para los márti- res de la diócesis de Madrid (un total de 104) que se encuentran entre los 498 que serán beatificados el próximo 28 de octubre en Roma. Tras la Eucaristía, la diócesis de Madrid, encabezada por sus obispos, marchará en procesión, con el Santísimo Sacramento, por las calles de Bailén, Mayor, Puerta del Sol, Arenal, Plaza de Isabel II, Vergara y Requena, para volver por Bailén a la catedral de la Almudena. Antes de la reserva del Santísimo, el Cardenal de Madrid impartirá la Bendición Apostólica a todos los fieles presentes en la Plaza de la Almudena. UNA Y MEDIA Jesús Higueras UNA ESCUELA na vez más, Jesús Eucaristía sale hoy a las calles para manifestar el cumplimiento de la promesa que hizo a los apóstoles: Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo Y el Señor se ha quedado en cada Sagrario, silencioso pero eficaz: en cada tabernáculo que, después de la celebración de la Santa Misa, recoge y guarda con cariño las formas consagradas que han quedado en la celebración. Para nosotros, la fiesta del Corpus Christi supone un agradecimiento al amor inmenso que Dios ha tenido por nosotros, y el silencio de Jesús en el Sagrario es para nosotros una elocuente enseñanza de lo que es más importante en la vida. Aprendemos, sobre todo, cómo en Cristo es mucho más importante el ser que el hacer, puesto que Él, en la Eucaristía, aparentemente está quieto, no hace nada y sin embargo, nos encontramos con un corazón que es entrega, comprensión, escucha y amor. También los cristianos tenemos que mirar qué es lo que hay en nuestro corazón, porque en función de lo que somos, surgirán después nuestras obras. En segundo lugar, de la Eucaristía aprendemos cómo las cosas más importantes siempre suceden en silencio. No se enseña con palabras, se enseña con la vida y con las obras. Jesús en el Sagrario es pura entrega, es puro don. En tercer lugar, en la Eucaristía encontramos una disponibilidad completa y absoluta de Jesús hacia todos. Él está siempre, está a nuestra merced para lo que necesitemos, está siempre ahí. Es la disponibilidad básica que todo cristiano debe tener ante la voluntad de Dios, ante los hermanos, ante la aceptación de las limitaciones personales y los valores propios. En definitiva, estar ante la Eucaristía y vivir el misterio de la presencia de Cristo, es una escuela que nunca debemos abandonar si queremos ser discípulos y seguidores suyos. El Sagrario debe ser para nosotros como un imán que nos atrae y nos seduce, como una fuente que sacia nuestra sed e ilumina nuestro entendimiento. Todo se nos da en la Eucaristía. U