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ABC DOMINGO 10 s 6 s 2007 Empresa ECONOMÍAyNEGOCIOS 41 Enrique Serbeto PESADILLAS CON EL PASADO n Polonia se ve más claramente que en otros países, pero no es el único lugar en donde se constatan las dificultades que estamos teniendo en Europa para saldar cuentas con el pasado comunista. Estrambóticos, intratables, extremistas, los hermanos Kazinsky son solamente la punta del iceberg de una enfermedad intelectual cuyos síntomas no conocen fronteras. En los países que estuvieron bajo la bota de la dictadura del socialismo real, no todos han encontrado todavía una manera saludable de cerrar la puerta del pasado y eso les impide afrontar con seguridad el presente. En cuanto a las sociedades de la Europa occidental, la izquierda tampoco ha sido capaz de asumir sus errores: aplaudió en su día a los dictadores comunistas con mas o menos disimulo, no tuvo reparos en alegrarse de su caída, y ahora creen que la fiesta continúa, aunque sea al otro lado del Atlántico, en casa de un tal Hugo Chávez. Ha sido muy revelador que en la reunión que se celebrado en Praga esta semana pasada para apoyar a los disidentes de todos los totalitarismos, un acto en definitiva defensa de la libertad y la democracia, no hubiera ni un solo representante de izquierdas, mientras que todo el gotha del pensamiento que ahora se llama neocón asistía con entusiasmo, empezando por el presidente Bush y el ex presidente José María Aznar. Tal vez porque no se trataba de reivindicar las 35 horas semanales, los derechos adquiridos de los sindicatos o el matrimonio entre homosexuales, sino algo tan simple y evidente como que el respeto a los derechos humanos sea aplicado en todo el mundo, porque como su nombre indica todos los seres humanos tienen derecho a ello. Y no había nadie representando a la izquierda. No sería honesto deducir que la izquierda que se llama progresista no tenga nada que ver con la democracia y la libertad, pero lamentablemente no demuestra ningún interés por defenderlas universalmente. Y eso debería ser motivo de reflexión, sobre todo para los intelectuales de izquierda. Que cosas así no estén claras, no es bueno para nadie. Salvo para los dictadores. E Junta extraordinaria en la que se despidió a José María Cuevas y se dio la bienvenida a Gerardo Díaz Ferrán ÁNGEL DE ANTONIO La CEOE cambia de patrón Gerardo Díaz Ferrán defendió la gestión privada frente a la pública por su más que demostrado buen funcionamiento. Por este motivo se mostró convencido de que la mejor empresa pública es la que no existe MAITE VÁZQUEZ DEL RÍO MADRID. La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) ha cambiado esta semana de patrón de los patronos. Elevado listón el que le ha dejado José María Cuevas a su sucesor, Gerardo Díaz Ferrán. La experiencia de 23 años en la presidencia da mucho oficio, pero lo cierto es que Cuevas, orgulloso como dijo en su despedida de haber representado a la generación más brillante de empresarios de la historia de España cuenta con una de las mejores cualidades: haber sabido contemporizar los intereses, muchas veces, contrapuestos, de pequeñas, medianas y grandes empresas. Y una vez puestos en común, el todavía más difícil cometido de negociar y llegar a acuerdos con los gobiernos de turno y las organizaciones sindicales. Muchos achacaban a Cuevas su poca experiencia del mundo empresarial cuando llegó a la patronal (procedía de una mediana empresa) y en este aspecto Gerardo Díaz Ferrán tiene una mostrada experiencia como empresario de los complicados sectores del transporte y del turismo. Además, tiene muy claros los conceptos básicos en los que a los empresarios les gusta moverse: Menos intervencionismo, más desregulación y externalización de los servicios públicos El pasado miércoles, 6 de junio, Díaz Ferrán dirigió su primer discurso a los empresarios. Y como su antecesor fue claro al decir lo que quiere. Firmeza en la defensa de la Corona, de la Constitución y de la unidad del mercado interior. Pilares que construyó Cuevas a fuerza de insistencia y tesón. Su legado más significativo. de sus cuotas y de lo que los Presupuestos Generales del Estado les destina como interlocutor social, al estar presente en multitud de instituciones. Como base de esa renovación permanente pidió unidad interna, independencia y trabajo en equipo. Ésas serán las herramientas que utilizará para empezar la casa por los cimientos y elaborar una hoja de ruta en la que se detecten los problemas de todos los sectores y de todos los territorios, y cuyas conclusiones constituirán el plan estratégico, que deberá recibir el apoyo de todos. Hasta el próximo otoño le queda la urgente tarea de reunirse con los máximos responsables de la organización del país. Uno de los primeros en visitar será Juan Rosell, responsable de la patronal catalana, al que ya el pasado miércoles le tendió la mano de la amistad, tras las divergencias surgidas en los meses previos a la reelección de Cuevas para su séptimo y último mandato. Con los nuevos objetivos del plan estratégico para poner en la mesa de cualquier negociación, Díaz Ferrán, como su antecesor, también cree con la misma firmeza en el diálogo social. Sabe que lo mejor para la economía y para las empresas es la paz social y la moderación salarial, y que ambos fines son fruto del diálogo social. Además, la defensa de la unidad de mercado será otro de sus objetivos heredados de Cuevas. Díaz Ferrán no oculta su preocupación por la ruptura de algunos consensos básicos, que pueden afectar a la unidad del sistema político, del mercado y de la cohesión social. En este sentido, no ha eludido pronunciarse sobre los reformados estatutos autonómicos. A los empresarios nos perjudica tener diferentes reglas y leyes, dependiendo del territorio donde estén ubicadas las empresas, porque nos resta competitividad y alejan a los inversores Por este motivo, dijo que el tiempo nos dirá si esos peligros son reales o no Y como hombre de negocios, para el nuevo patrón de los patronos, el sector privado está por encima de todo. Acérrimo defensor del sector privado frente a todo lo público ha dejado claro que la mejor empresa pública es la que no existe Renovación, sin revolución Díaz Ferrán se definió como renovador, pero no revolucionario adelantando de esta forma que seguirá la estela de su antecesor, ya que mantuvo a la CEOE en una renovación permanente y con este legado pretende continuar. Y para que nadie se entrometa en la organización, consideró crucial que CEOE mantenga su independencia económica e ideológica. Aplaudirá o criticará las medidas del Gobierno que esté en La Moncloa en función de si cumplen las expectativas o no de los empresarios. En ningún caso la patronal pagará peajes y servidumbres, porque financieramente vive El diálogo social, fundamental