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34 INTERNACIONAL DOMINGO 10 s 6 s 2007 ABC HORIZONTE Ramón Pérez- Maura TANTO DA ué tristeza produce leer a analistas respetados decir que Bush y Putin coinciden en no culpar a quien es culpable del despliegue misilístico en Europa, que hoy cubre a polacos y checos, sea americano o ruso, tanto da Tanto da que nuestra seguridad frente a posibles ataques desde Oriente Medio esté en manos de la tecnología norteamericana, o que esté en las manos de la tecnología postsoviética de acreditado prestigio en las tascas moscovitas. Tanto da que los polacos, los checos, los búlgaros en cuyos países se van a instalar los componentes del sistema de defensa, quieran acogerlos. Algunos por aquí saben más y mejor. En 1982 hubo masivas manifestaciones contra el despliegue de misiles norteamericanos en Alemania. The Economist sentenció con una portada histórica. Un grupo de jóvenes manifestantes cubiertos con el lema de la Campaña para el Desarme Nuclear y el titular ¿Pueden tantos jóvenes estar equivocados? Sí, pueden Tanto da que el pasado 30 de mayo Vladimir Putin se mofara del sistema de defensa antimisiles que promueven Estados Unidos y sus aliados dicciendo que tienen a punto un nuevo misil que no será frenado por nada ni nadie. Tanto da porque algunos parecen sentirse muy seguros de que el tirano del Kremlin tenga esa capacidad estratégica. ¿Será que quiere emplearla en beneficio de España o de Alemania? Tanto da que esta semana Praga haya acogido la histórica conferencia de los disidentes y que en ella el mejor discurso, probablemente, no haya sido ni de Bush, ni de Aznar, ni de Sharansky ni de Havel. Quizá fue el del senador Joe Lieberman, el frustrado vicepresidente de Al Gore. Lieberman lo decía con toda claridad al referirse a los que luchan por propagar las libertades: Estáis del lado correcto de la Historia. Yo he venido a deciros que los Estados Unidos de América deben estar y siempre estarán a vuestro lado. Es la responsabilidad de América y es su propósito como nación hacerlo, inscrito para la posteridad por nuestros fundadores, quienes proclamaron que los derechos a la vida y la libertad son las dotes de nuestro Creador a todo ser humano. Tanto da. Q El humo de la artillería del Ejército libanés se eleva sobre el campo de refugiados de Nahr al Bared, situado en el norte del país AFP El Líbano pierde otros cuatro soldados al tratar de reducir a los islamistas El Ejército libanés recurrió de nuevo ayer a su artillería pesada para acabar con los rebeldes de Fatah al Islam escondidos en el campo de refugiados de Nahr al Bared LAURA L. CARO CORRESPONSAL JERUSALÉN. Nahr al Bared estalló ayer por tercera vez en tres semanas, y lo hizo al ritmo de la obsesiva potencia de fuego lanzada por el Ejército libanés a la caza de la cincuentena de miembros de la milicia yihadista de Fatah al Islam. Según los cálculos oficiales, la milicia permanece en el campo de refugiados veinte días después del inicio de la crisis, parapetada detrás de los más de 4.000 vecinos- rehenes que resisten en sus casas. Y que continúan siendo utilizados como escudos humanos. Sin que haya constancia alguna de que este último ataque constituya el asalto final contra la milicia rebelde, las Fuerzas Armadas mandadas por el Gobierno de Fuad Siniora emprendían de madrugada la ofensiva recurriendo de nuevo a toda su artillería pesada y dispuestas a salvar su honor y el Estado libanés en su determinación por acabar con los rebeldes de Fatah al Islam. Una banda preparada, curtida en los campos afganos e iraquíes que, al cierre de esta edición, seguía presentando una resistencia notable, a pesar de los últimos informes. Éstos hablan interesadamente de que su capacidad bélica se ha desgastado hasta reducirse a la fusilería y a la disposición- -según el Gobierno- -de recursos mínimos en cuanto a cohetes antitanque. Amén de la propaganda negra, directamente orientada a diezmar la moral del enemigo, de que los dos grandes líderes yihadistas, el jordano Yussef al Abssi, de origen jordano, y el segundo en la cadena de mando, Abu Hureira, se encuentran poco menos que agonizando gravemente heridos en el interior de Nahr al Bared. En tanto que la versión oficial insistía en el práctico acorralamiento de los insurgentes en una esquina del campo de refugiados accesible para el Ejército, lo cierto es que el parte de guerra de esta batalla encarnizada que ha producido ya 25.000 desplazados, confirmaba ayer la muerte de cuatro militares libaneses víctimas de las balas de los francotiradores de Fatah al Islam. Y van más de 50 uniformados, frente a unos 38 guerrilleros muertos en el catálogo de 115 cadáveres de esta crisis. La lista incorporaba también 12 nuevos heridos, soldados, pero también civiles que padecieron ayer el rigor de la ofensiva al menos en un edificio desplomado por la artillería, del que fueron evacuadas seis personas entre los escombros. La tensión por la guerra extrema desatada en la septentrional periferia de Trípoli se ha trasladado al sur, zona controlada por la misión interina de la ONU que integran un millar de soldados españoles (FINUL) Los militares han reducido sus salidas al mínimo imprescindible en vista de la convulsión. No hay estado de alerta, sólo medidas de prudencia, una vez que el pasado miércoles se detectó en un hotel de Tiro frecuentado por las tropas un explosivo en un bote de leche, que fue desactivado, y de que miembros de Fatah al Islam hechos prisioneros declararan esta semana su objetivo de atacar a la FINUL Doce heridos La tensión se ha extendido a la zona de los militares españoles de la FINUL, que han reducido sus salidas ABC. es Infografía sobre el despliegue de tropas españolas en el Líbano en abc. es internacional