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ABC DOMINGO 10 s 6 s 2007 ETA rompe la tregua s Análisis ESPAÑA 21 La derrota del fascismo de ETA Ser a partir de hoy implacables con ETA no es sólo convertir a los hombres de paz en presos, sino derrotar a la banda con las Fuerzas de Seguridad y con la ley que odiamos en política? Se ha convertido en el insulto más ofensivo y la propia ETA, tan mendaz como bárbara, la utiliza ahora para referirse al presidente del Gobierno. Hay, por otro lado, una tendencia de la izquierda al abuso del término intentando que cualquier deriva hacia el totalitarismo sea considerada propia de la derecha. Pero estas degradaciones y estos abusos no deben hacernos olvidar que el fascismo representa paradigmáticamente el principio general de los totalitarismos, según el cual las instituciones y cualquier otra forma comunitaria no dependen de la libre voluntad de los ciudadanos- -que como tales no existen- sino de un poder separado de los hombres (un principio teológico, una casta iluminada o superior, la representación de una pretendida Historia, una verdad que puede imponerse, etc. que deviene en la dictadura y la persecución del discrepante. La asunción de esos parámetros por los totalitarismos hizo que Adam Schaff, que luchó contra el fascismo y el nazismo desde la izquierda, denominara después a la experiencias vivida en Polonia y en otros países del este de Europa como comuno- fascismo ahí estaban, al unísono, el desprecio a la ciudadanía y a la misma condición humana, la persecución y la aniquilación de los derechos humanos, la violencia latente o expresa, el odio a la democracia y el combate contra la libertad, el uso permanente de la mentira, el terror y las atrocidades. Si no son fascistas, son comuno- fascistas Si no son fascistas, se comportan y piensan como ellos. Germán Yanke Unas jóvenes pasan, en San Sebastián, ante un letrero en el que se pide la libertad para Otegi A nadie se le ocurre proponer cambios institucionales, mesas de diálogo, reformas legales y cesiones para proporcionar una pista de aterrizaje a la extrema derecha o a los grupúsculos nazis, a pesar de que la propaganda gubernamental quiere convertir a una y a otros en presentes y activos en la vida política española. Todo ello se combate, no se integra en transacciones políticas. Si se propone para ETA, en la teoría o en la práctica, es porque no se quiere ver su entraña ideológica, imposible de separar de la violencia y del comuno- fascismo dibujado por Schaff. Se podría decir que se trata sólo de un planteamiento práctico: la extrema derecha no tiene capacidad de desestabilizar como lo hace ETA, se busca una solución con esta por mero pragmatismo. Pero sólo se puede hacer, resquebrajando los fundamentos de la democracia, ocultando lo que realmente es o convirtiéndola en una izquierda enferma de violencia. Pero no hay tal, no hay enfermedad pasajera: el mal está en su naturaleza y es permanente. Este largo exordio pretende describir, somera y parcialmente, el monstruo ideológico que es la banda terrorista. Porque a veces parece olvidarse, como si estuviéramos sólo ante un uso condenable de la violencia para conseguir objetivos que, en el fondo, no lo serían. Zapatero, en demasiadas ocasiones ya, se limita a sostener el objetivo de que la violencia cese, añadiendo que, así, se podrá dialogar y abrir un marco de convivencia para to- REUTERS l presidente del Gobierno y el líder de la oposición hablarán mañana de qué hacer con ETA, una banda terrorista y totalitaria, similar a las fascistas. Conviene recordar la naturaleza de ETA porque no estamos ante la manifestación violenta de un problema político que afectaría a todo el País Vasco y debería ser resuelto, ni ante unos jóvenes románticos equivocados en su estrategia que convendría reconducir, como a menudo se concibe a la banda en la práctica. Incluso en la versión menos aberrante, se diría que la invitación a abandonar las armas para hablar del futuro olvida que, siendo naturalmente conveniente que el terrorismo desaparezca, implica negociar después el marco político- constitucional con los fascistas. ¿Fascistas? Si en torno a la actitud que haya que tomar ante ETA hemos de aceptar como guía las resoluciones del Congreso (la de mayo de 2005 sobre las condiciones para iniciar un diálogo se repite una y otra vez) conviene recordar que todos los grupos que han apoyado al Gobierno en el mal llamado proceso de paz votaron en sede parlamentaria, en 2001, refiriéndose al terrorismo de ETA, que sólo desde una concepción totalitaria y fascista puede practicarse el asesinato y la coacción terrorista... Como el párrafo estaba incluido en las reiteradas condenas que la izquierda y los nacionalistas han venido haciendo en sede parlamentaria al franquismo- -muchos quieren ser antifranquistas ahora, sin Franco, para disimular que no lo fueron antes- la resolución no salió adelante. Pero los propiciadores del diálogo lo votaron. ¿Pero es fascismo todo lo E Comuno- fascismo Sin cesiones No hay una izquierda enferma de violencia. El mal no es pasajero, está en su naturaleza y es permanente dos en el que pudiesen defenderse democráticamente todas las opciones... Pero el objetivo debe ser, como el mismo firmó en el Pacto Antiterrorista, la derrota de ese conglomerado violento de totalitarismo fascista. Porque con él, si se pretende defender la libertad y el Estado democrático de Derecho, no se puede negociar el futuro político, ni ceder en nada, incluso en condiciones de ausencia de violencia por utilizar el eufemismo puesto en circulación por el nacionalismo vasco. Y el rescate que pretende de determinadas personas o grupos de la Izquierda Abertzale (según sus palabras, la estrategia exige también la política ganar voluntades entre los que están a favor del fin de la violencia no puede consistir en el cese del terrorismo para negociar después políticamente. Sería degradar el sistema democrático a favor del fascismo. El PSOE, que demuestra su estado psicológico atacando al PP como prólogo a una reunión en la que debería comenzar a acordarse una política antiterrorista eficaz, dice ahora que el frustrado proceso era una oportunidad contra ETA Pero, en realidad, era una oportunidad para conseguir lo que sigue reclamando- el cese de la violencia -a cambio de hablar del futuro con hipotéticos hombres de paz Ser a partir de hoy implacables con ETA no es sólo convertir a los hombres de paz en presos, sino derrotar a la banda con la acción de las Fuerzas de Seguridad y el cumplimiento de la ley en los tribunales y, políticamente, el fascismo totalitario que la informa. Implacables con ETA