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ABC DOMINGO 10 s 6 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA Y EL ECO LA SANGRE EL RECUADRO EL ESMOQUIN DE DON GUILLERMO sión. Sevillanía. Don Guillermo hizo de ABC en Sevilla como una periodística segunda Plaza de España, viviendo en el chalé familiar de La Palmera, obra regionalista de Aníbal González que la guasa de la ciudad conocía como el cuarto kilo de Plaza España Apuntalado y consolidado lo cual, volvió a Madrid, siempre alo mismo, a patronear ABC. En bonanzas y en huracanes. En estos últimos, se amarró al palo mayor, como Ulises. Los que tuvimos el honor de trabajar a sus órdenes en aquellos años difíciles sabemos cómo encaneció de desvelos por salvar un ABC que todos daban por hundido. En las páginas a cuyo humo de las velas espero no llegar, venía Don Guillermo retratado de esmoquin, en la cena delos Cavia. Con Don Juan, con Alberti, con Suárez. Por ese esmoquin supimos algunos la grandeza del Patrón. Hubo unos años duros de la transición en que el elegante y como británico Don Guillermo salía en la cena de los Cavia retratado con un viejo esmoquin que se le había quedado ridículamente estrecho, cuyo botón difícilmente le abrochaba. ¿Descuido? No, entrega al ABC que le quitaba literalmente el sueño. Entrampado hasta las cejas, con su patrimonio personal empeñado en la salvación a ABC, no tenía un duro: ni para comprarse un esmoquin nuevo. Llegaba cada año la cena de los Cavia y el esmoquin cada vez le estaba másangustiosamenteestrecho. Algunos sabíamosqueprefería el torpe aliño indumentario a dejar de pagar la nómina y los seguros sociales del personal el día 30, o las pensiones de los jubilados de la Casa. Hasta que un día, ya pasada la tormenta, vimos que Don Guillermo, tan elegante como siempre, tan señor, estrenaba un esmoquin nuevo en la cena de los Cavia y con él recibía a Don Juan en la puerta de Serrano. La inolvidable Bernardeta Vázquez Parladé, que lo vio en nuestro ABC de Sevilla retratado así, tan guapetón, maduro y resultón, me llamó y me dijo con alegría: -Ea, por Dios, menos mal que Guillermo ha salvado al ABC. ¿No has visto que por fin se ha podido comprar un esmoquin nuevo? Desde este ABC de tu esmoquin nuevo, querido Patrón, espero no llegar al humo de las 80 velas de justo homenaje a tu raza de periodista, tu grandeza de señor, tu sevillanía de naranjos en flor. SPERO no llegar al humo de las 80 velas que en ABC, a modo de fiesta sorpresa de cumpleaños, se han encendido en justo homenaje al viejo Patrón de esta Casa. Lo escribo desde la tierra de sus mayores, que Don Guillermo Luca de Tena y Brunet adoptó como propia. Los Luca deTenafueron en Sevillaloqueahora se diría emprendedores. Una burguesía urbana e industrial alejada del tópico campero de los señoritos del cortijo, los toros y el coche enganchado a la larga en la Feria de Jerez del poema dePemán. Los Luca deTena no segastaron diez duros en vino y almejas vendiendo una cosa que no vale tres, sino que se emplearon en la creación de industrias de transformación agraria. O en la innovación de industrias líricas. Del azahar de los naranjos en flor sobre el que otros escribían versos por Semana Santa, los Luca de Tena extrajeron el agua milagrosamenterelajantedelabotella morada que a todos nos calmó los nervios del examen de reválida. Y como un Don Eduardo o un Don Nicolás extraían el agua de azahar de los naranjos en flor, hubo un Don Torcuato que montó la industria lírica del ABC. En Madrid, donde no hay azahar, lo que tiene más mérito. De esa rama familiar de los aceiteros ANTONIO innovados en editores de periódico viene BURGOS directamente Guillermo Luca de Tena. El Luca de Tena más nieto del fundador Don Torcuato. La otra noche, que me honró con su presencia en la entrega del premio González Ruano, pude comprobar que Don Guillermo cada vez se parece más al Don Torcuato de bronce de la biblioteca de ABC. Siempre se le pareció. De toda la familia, ha sido el más sevillano. A Don Guillermo le pasa como leocurría a DoñaMaría, la CondesadeBarcelona: que muere por Sevilla. Doña María le puso a la ciudad querida el nombredeCurro Romeroy Don Guillermo, eldeABC deSevilla. Como su abuelo había fundado ABC en Madrid y su padre Don Juan Ignacio en Sevilla, Don Guillermo lo engrandeció en la ciudad del agua de azahar, viniéndose a Sevilla a dirigirlo y consolidarlo. De una nave aceitera de la Huerta de la Salud lo trasladó al edificio de Barandiarán en Tabladilla. Le dio estructura empresarial, pulso, difu- E A cuestión es de un pragmatismo repugnante, de un nihilismo perverso y de una espeluznante frialdad moral, pero está ahí: desde el martes, los estados mayores de nuestros dos grandes partidos están haciendo cálculos estratégicos con variables basadas en la identidad de la probable primera nueva víctima de ETA. La mayor parte de los políticos actuales no sólo lleva una urna en lugar de la cabeza, sino una piedra en el sitio del corazón, y desde esegélidomaterialismocavilan sobre las consecuencias de un atentado selectivo y establecen escenarios IGNACIO de respuesta social según CAMACHO quién sea el infortunado al que le toque la china: un agente de las fuerzas de seguridad, un militante socialista, uno del PP un miembro de la resistencia ci, vil vasca. Da un poco de asco esta forma de análisis especulativo, pero revela la consecuencia más devastadora del gran error de Zapatero, que con su suicida apuesta perdedora ha concedido a los terroristas la mayor capacidad de desestabilización democrática en los últimos veinte años. Por eso es tan importante, tan decisiva, la necesidad de reencontrar cuanto antes un consenso que en este momento aparece tan lejano. Si ETA actúa antes de que se produzcaun reagrupamientodemocrático, puede abrir una herida insondableen el sistema y causar un daño irreversible ahondando en la división civil hasta los límites del enfrentamiento. Le basta elegir, con su fría y precisa falta de escrúpulos, a la víctima que más cizaña provoque en un cuerpo social fuertemente crispado. En realidad, ni siquiera necesita hacerlo: la simple posibilidad de que ocurra ya es una derrota de la democracia. En estemomento, mucha gente piensa que el terrorismo puede decidir el próximo presidente del Gobierno. Y lo malo es que acaso el primero, desde luego no el único, que lo piense sea el propio presidente Zapatero. Si no hubiese trizado el Pacto Antiterrorista, nada de eso sería posible, porque el acuerdo se basaba en que la actitud del Estado sería idéntica gobernara quien gobernase. Pero al cambiar unilateralmente las reglas- -luego hemos sabido que ni siquiera lascumpliócuandodecía hacerlo, autorizando contactos secretos con Batasuna- Zapaterohaotorgadoalosetarras un inmensopoder de iniciativa. Y la única respuesta que se le haocurrido es reprochar alPP que no lesiguiese el juego acompañándole en su deriva pactista y apaciguadora. Ahora hemos llegado al peor de los escenarios, aunque en absoluto era el menos previsible salvo quizá para el iluminado optimismo presidencial, que tal vez aún alumbre una rendija de esperanza. ETA se ha plantado en el centro de la escena, dueña de la iniciativa y de los tiempos. No sabemos si estará más fuerte que antes- -es de temer que sí, porque siempre se ha rearmado en las treguas- pero resulta seguro que el Estado es más débil, porque está desunido. La ocasión requiere una respuesta de grandeza, pero lo que se presiente es un menudeo tácticoen el quealguno parecemás pendiente del eco de las urnas que del fulgor siniestro de la sangre. L