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84 ANIVERSARIO SÁBADO 9 s 6 s 2007 ABC (Viene de la página anterior) monosabio la acabase de cortar el torero. Lo anterior a esta historia se resume en un saldo de toros de El Pilar, Albarreal, Moisés Fraile y José Luis Pereda. Decía antes que mentiroso, porque la tablilla de Las Ventas miente ya casi a diario: ¿quién se cree que el sobrero buque de Pereda, con sus 564 kilos, sólo le sacase un par de kilogramos al siguiente, un toro terciado tirando a chico de Albarreal? Al aficionado cabal siempre le importó un pepino la tablilla con tal de que el toro tuviese plaza y trapío. Pero ahora nos quieren tomar por güitos y falsean la verdad, por arriba en toros y por abajo en novillos. El contraste del inmenso toro de Pereda con el bajito de Albarreal, y dos kilos de por medio, es un cantazo. El gigantón suplió a un toro estrecho de El Pilar que salió a paso español de alta escuela de doma y acabó descoordinado tras estrellarse contra las tablas y dañarse la médula. Pues el grande tuvo su guasa, poniéndose siempre por delante de un César Rincón que lo que tiene es la negra suerte de cara. Rincón navegó naufragó sin verlo por ningún lado. Peor lo pasaría con un peligrosísimo cuarto, de Moisés Fraile, que desarrolló un sentido terrorífico. No paró de trotar en los capotes, tomando nota de todo. A estas alturas de recogida de velas, reaparecido de un porrazo en México que le fracturó las costillas, tras otro en Sevilla que lo reventó, la noche nubló los recursos del maestro, que nunca ha sabido taparse. La ovación que oyó al romper el paseíllo se tornó en agrios pitos. Mal trago, amargo dinero. Morante de la Puebla llevaba el rostro como si volviese de un mano a mano con Ali. El derrote en la frente de Beneficencia se había derramado hacia las cuencas de los ojos, de nazareno y azabache. El terciado parche de Albarreal sólo se dejó un par de verónicas con compás. No humilló ni con un fuerte puyazo, que lo único que provocó fue que se encogiera como Morante con un veleto quinto que derribó a un caballo que se caía con soplarle. Abrevió por la cara, nunca mejor dicho. César Jiménez se había estrellado con un manso sin trapío ¿530 kilos? que al menos tuvo la sinceridad de cantar su rajada condición desde el principio, y no como otros... Rafael de Paula y Joselito, pendientes de la lidia, en el burladero de apoderados La marca del Zorro En Las Ventas se bebe pero no se come, aunque en la zona alta tirando a vip hay libre circulación de canapés. En los tendidos se bebe gracias a los habilidosos camareros de la plaza POR ROSA BELMONTE FOTO: IGNACIO GIL MADRID. Salió Morante desmonterado a hacer el paseíllo. Así se podía ver perfectamente el estropicio de su cara. Scarface vestido de luces. Era como si el Zorro le hubiera cruzado el rostro con la espada. A lo que había que añadir las ojerazas de la paliza de la Beneficencia. El público le aplaudió tanto que tuvo que salir a saludar. Claro, que el aplauso siguió con Rincón y, no iba a ser menos, con César Jiménez. Pero eso fue antes de la corrida, que luego el más aplaudido fue un monosabio. Toma. En la plaza, los de siempre y alguno más. Así, en el callejón se podía ver a José María García, en la barrera a Andrés Vicente Gómez y en el tendido a Antonio Garrigues Walker (en la parte opuesta de la plaza, en otro tendido, Pablo Motos) También había toreros. De los de calle. Por ejemplo, Luis Bolívar (éste también es habitual de feria y miniferia) el albaceteño Manuel Caballero y el gran Joselito, con un brazo en cabestrillo y sentado junto a Rafael de Paula en el burladero de apoderados. Lo de los toros, mejor dejarlo. El primero era un bicho de personalidad múltiple. Salió pajareando, más chulo que un ocho con lazos, como si fuera un caballo de rejoneo. Luego se hizo toro de choque y se dio contra la madera. Más tarde, muñeco tentetieso (ahora me caigo para la derecha, ahora para la izquierda) Cuando le dieron puerta dudábamos si se lo iba a llevar Florito o habría que retirarlo en camilla. En Las Ventas no se merienda. En teoría. En los tendidos hay remilgos pero cuanto más arriba subas más bandejas de canapés circulan. No se come pero sí se bebe. Ser camarero en los tendidos es uno de los trabajos más especializados que existen. Hay que ser, entre otras cosas, equilibrista para ir con las comandas por esas escaleras y tener a todo el mundo servido. Una cerveza, un whisky con Seven Up y un Fanta de naranja (no deja de fascinarme que haya quien considere masculina la Fanta, que sólo tiene aes) A veces hay trasiego (gente que llega tarde, gente que va al baño) en la estrecha escalera y entonces el habilidoso camarero saca a relucir el juego de pies y se convierte en la cabra Catalina. Siempre me quedo con ganas de darle algo de dinero por la actuación. Mucho más fácil, dónde va a parar, ser registrador de la Propiedad que camarero taurino. Si yo bajé por esas escaleras con una caja de tortas de Alcázar de San Juan que me regalaron y casi me hago vaca de choque y tentetiesa. EL QUITE DEL MAESTRO José Ortega Cano LA PLAZA EL NIÑO DE ste sobrenombre hace honor a este personaje del que vamos a hablar. Allá por los años ochenta hubo un novillero nacido en la plaza de toros de Talavera, donde su padre E fue conserje y mayoral de la misma. Florencio Fernández Castillo fue un novillero que toreó por todas las plazas del Valle del Terror, Madrid y Toledo. Le nacieron los dientes entre los toros que se lidiaban en Talavera, donde adquirió ese gran conocimiento sobre el comportamiento del toro, tanto en la plaza como en el campo. Estamos hablando de ese gran mayoral de la Monumental de las Ventas, comúnmente conocido por los toreros y aficionados como Florito, quien ha recibido muchas veces atronadoras ovaciones por su manera de realizar las faenas de devolución de los toros a los corrales. En la trastienda, mejor dicho, los corrales de la plaza, es un gran deleite el poder observar el manejo de las reses por Florito y su personal. En los últimos años ha adquirido la responsabilidad de ser uno de los hombres clave al supervisar en el campo el toro que se lidiará en el ruedo de Las Ventas. Y se ha notado una gran regularidad en las novilladas y corridas, tanto en el tipo como en el trapío. Fíjense ustedes como es el destino que tuvo que dejar el traje de luces por el de corto para brillar con luz propia. Postdata a Morante de la Puebla: hay que agradecerle, además del esfuerzo que realizó en la tarde de su encerrona, que lo hiciese de manera desinteresada. Enhorabuena, torero. Castella corta un rabo en el mano a mano con Talavante en Granada ABC GRANADA. Sebastián Castella cortó un rabo y puso la plaza boca abajo en el mano a mano con Alejandro Talavante en la Feria de Granada, que colgó el no hay billetes El torero francés se jugó literalmente la vida con el mejor toro de Núñez del Cuvillo, que le propinó dos volteretas de tanto arriesgar. El extremeño se fue de vacío por su mal uso del acero. Castella, oreja, silencio y dos orejas y rabo. Talavante, palmas, silencio tras aviso y palmas. En lo que va de feria, además de Castella, también han abierto la puerta grande El Fandi (dos tardes) Domingo López Chaves, Eduardo Gallo, Cayetano y Julio Benítez El Cordobés Han cortado una oreja Enrique Ponce, El Cid, Finito de Córdoba, Matías Tejela, Juan Bautista, Salvador Cortés y Daniel Luque. En cuanto a los novilleros, el triunfador ha sido Jesús Fernández Yiyo con dos orejas; han obtenido un trofeo Dámaso González, Joaquín Aguado y Miguel Hidalgo.