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ABC SÁBADO 9- -6- -2007 Marc Fumaroli publica El Estado cultural (ensayo sobre una religión moderna) 79 François Pinault pone su segunda pica en Venecia con un museo en la Dogana El Guggenheim invertirá 20 millones en un palacio contiguo a su sede en esta ciudad J. V. B. CORRESPONSAL VENECIA. Si alguien tenía ayer motivos para un brindis, era precisamente François Pinault, propietario del Palazzo Grassi, quien logró firmar con el alcalde de Venecia el acuerdo para convertir en museo de arte contemporáneo la Punta de la Dogana, el vistoso espolón que marca la entrada del Gran Canal. El Palazzo Grassi utilizará el edificio de la Vecchia Dogana como museo durante 30 años dotándolo de una colección permanente de 141 piezas que convertirá ese triángulo, a la sombra de las airosas volutas de Santa María de la Salute, en otro epicentro artístico de la ciudad. Después de la firma, Pinault posaba satisfecho frente a su edificio, casi como un nuevo conquistador, mientras su esposa preparaba una cena de gala en la isla de San Giorgio para celebrarlo por todo lo alto. El Palazzo Grassi, famoso por su histórica sede en el Gran Canal, logra un segundo escaparate de lujo ganando el pulso por la Punta de la Dogana a la Fundación Guggenheim de Nueva York, que también aspiraba al emblemático edificio. El trago amargo del museo americano fue muy breve. En cuanto se quedó sin la Dogana, el director del Guggenheim, Thomas Krens, empezó a recibir todo tipo de ofertas para instalar un museo de arte contemporáneo: desde el cercano Porto Marghera hasta Turín, pasando por Roma. Pero el Guggenheim ha decidido quedarse en Venecia e invertir en el palacio contiguo a su sede actual los 20 millones de euros previstos para la Dogana. El Gran Canal se enriquece por partida doble: se duplica el Palazzo Grassi y se duplica el Guggenheim. FOTOS: REUTERS AFP Pinault) y de la Colección Guggenheim. Incluso Shanghai quiere apuntarse al glamour y está promoviendo su propia feria internacional para el mes de septiembre con la ambición de convertirse en capital artística del Pacífico. En una Bienal de esta envergadura lo más difícil resulta escoger itinerario, pero muchos han preferido empezar por Check List Luanda Pop para salirse del camino trillado. El riesgo tiene su premio, pero el mérito es de Robert Storr, que ha sabido recorrer el mundo entero en busca de talento. El antiguo director artístico del MoMA explica que la selección de este año es el resultado de una auténtica montaña de trabajo y de tiempo invertidos en búsquedas y viajes. He visitado a cientos de artistas en sus estudios, y he sido el primer director de la Bienal que ha viajado a África. He estado dos veces en China, tres en Rusia, he viajado a la India... A Storr le gusta lo nuevo, y le parece absurdo y negativo que Mark Rothko y Andy Warhol superen la cota de 70 millones de dólares en las subastas. Es necesario explorar el mundo y descubrir nuevos talentos. El resultado de la aventura de este Indiana Jones del arte contemporáneo salta a la vista: la ciudad de los canales ofrece una muestra de arte casi en cada esquina, en docenas de palacios e incluso en iglesias, a las que se ha tenido que acudir a falta de sedes para las exposiciones. Es un frenesí expositivo que fluye al exterior de los pabellones, como las fantásticas colinas de favelas que el brasileño Renato Días, del Morrinho Project, levanta allí donde le conceden el mínimo Reabierto el palacio de Mariano Fortuny La tremenda sobrecarga de acontecimientos incluye hoy la reapertura del palacio de Mariano Fortuny y Madrazo con una exposición de trescientas piezas que van desde esculturas egipcias hasta óleos de Francis Bacon pasando por un torso de Buda de Thailandia o un ídolo trimilenario de Bactria, la ciudad de las bodas de Alejandro Magno. En el castillo- palacio del genio granadino se conserva su biblioteca, su laboratorio casi de alquimista, sus bastones de paseo y recuerdos de muchas de sus creaciones, desde las lámparas para hoteles hasta los decorados del estreno mundial de Tristán e Isolda Las salas y pasillos revelan mil facetas de aquel personaje único, inventor de lámparas y de tejidos en esa mansión de ensueño que su viuda, Henriette, regaló en 1956 al Ayuntamiento de Venecia. En busca de talento espacio. Un simple ladrillo, partido por la mitad y con algunos agujeros rectangulares se convierte por arte de magia en maqueta de un edificio. La novedad que aportan africanos, brasileños y rusos- -por no hablar del empuje de los chinos o del Paraíso perdido que han montado 15 artistas de ocho países en el primer pabellón gitano- -deja en segundo plano a los grandes nombres europeos y americanos, a pesar de que están casi todos, y muy bien representados. No faltan nombres consagrados como Joseph Beuys, Joseph Kosuth, Bill Viola, Emilio Vedova, Jan Fabre, Mathew Barney, Bruce Nauman, Louise Bourgeois, Jenny Holzer, Sigmar Polke y Ellsworth Kelly, por citar sólo algunos. El pabellón americano tiene como estrella al cubano Félix González- Torres, mientras que el británico gira en torno a Tracey Emin, su arte y sus objetos personales, incluida una cama. En el pabellón italiano destaca un vídeo, Democrazy (más o menos pueblo enloquecido creado al estilo del típico anuncio electoral norteamericano, en el que piden el voto dos grandes candidatos: la actriz Sharon Stone y el filósofo Bernard- Henri Lévy. La hebra de la locura se asoma en los grandes cocodrilos color fucsia que pasean como lagartijas por las fachadas de muchos hoteles. Es el proyecto Cracking Art que golpea visualmente una y otra vez a quien navega por el Gran Canal. A todas luces, algo está cambiando en Venecia. De Tracey Emin a Sharon Stone Es un frenesí expositivo que fluye al exterior de los pabellones, como las fantásticas colinas de favelas que el brasileño Renato Días, del Morrinho Project, ha levantado en esta edición Más información en: http: www. labiennale. org François Pinault, ayer junto a la Dogana de Venecia AFP