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2- 3 S 6 LOS SÁBADOS DE Jane Fonda, icono de madura con pedigrí ÁNGEL DE ANTONIO Carmen Bouzas, la dama invisible de Gerardo Herrero nos gustan gordas, y se lo digo de verdad, mujeres que sientan a gusto con su cuerpo, y no al dictado de una industria cosmética y quirúrgica que busca que gusten a todos menos a los que las van a tocar. Invisibilidad no, pero envidia hay mucha, y mucha incapacidad para aceptar que la gente rompa moldes y que las maduras se pongan el mundo por montera porque quieren disfrutar al máximo. Dice Woody Allen que el sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero como experiencia vacía es una de las mejores Y yo pregunto, ¿por qué va a tener que buscar una mujer algo más que sexo en una relación? Los datos cantan: una encuesta de la Asociación Española de Salud Sexual (AESS) concluye que el 53,8 por ciento de las españolas de más de 50 años considera que las relaciones sexuales ocupan un lugar bastante o muy importante en su vida, un porcentaje que se eleva hasta el 74,2 por ciento entre las mujeres de 50 a 60 años. Volverse invisible REUTERS Carolina de Mónaco, pese a todo, sabe mantener el tipo AFP La otra cara de la moneda la ofrece el director Gerardo Herrero en su última su película La mujer invisible protagonizada por María Bouzas, en la que cuenta cómo algunas mujeres que han superado la barrera de los 40 han sentido que son invisibles para los hombres. Hemos hecho muchas entrevistas y mucha labor de investigación y ellas nos han contado que sienten que no son miradas por los hombres que tienen alrededor pero que tampoco ellas hacen nada por mirar. Son mujeres que buscan gustar, y no acostarse con alguien, que es muy fácil, sino enamorarse. Eso lleva a una pérdida de autoestima. Una crítica que se le puede hacer a la película desde el ultra feminismo es ¿y por qué las mujeres tienen que gustar y seducir? ¿por qué la mujer triunfa si seduce? Para mí, por una pul- sión vital, porque necesitamos enamorarnos, gustar y sentirnos deseados, todos y a toda edad De la película lo que se deduce y seduce es que si la mujer quiere, puede- -apostilla Herrero- Cualquier mujer normal y madura puede atraer cuando quiera, sobre todo porque las mujeres son más listas que los hombres, sin ninguna duda Y entre el todo y la nada siempre surge la tercera vía. Es lo que plantea Neus Arqués en Un hombre de pago (Edit. Umbriel) -www. unhombredepago. com- -después de analizar la invisibilidad como una situación vinculada a distintos factores: La edad, ya que cuantos más años cumplimos, menos nos miran los hombres, en general, lo que refleja una realidad social en la que la juventud se nos presenta como el gran valor- -igual que lo tiene la madurez- la educación- ¿por qué nos sentimos mal si no nos miran? ¿por qué necesitamos de la mirada ajena para vernos a nostras mismas? y el silencio, porque de todo ello hablamos poco hombres y mujeres. Precisamente yo escribí Un hombre de pago para contribuir a esa conversación Cada vez hay más mujeres maduras que están solas- -asegura Arqués- -y cada vez disponen de mayor poder adquisitivo- -la tendencia para el 2012 es que las mayores de 40 años sean el grupo más rico de los países desarrollados- lo que las permite optar por alternativas hasta ahora inéditas, como contratar un gigoló. Para construir mi personaje de Rosa, la clienta, hablé con dos mujeres que respondían a ese perfil y ambas declararon que para ellas el sexo era necesario, pero no primordial ni suficiente. En sus relaciones con un gigoló buscaban compañía y apreciación. Buscaban, en definitiva, que alguien las mirara (Pasa a la página siguiente) CONCHA VELASCO Actriz oncha Velasco no se fía. Yo de todo esto que me cuenta de la atracción de las maduras no me creo nada. ¡Pero si es en el cine, como en Cuando menos te lo esperas y a Diane Keaton, de la que se enamora un médico joven, al final los guionistas la ponen en su sitio junto a un señor mayor! Lo que sucede es que hay un marketing en el que se bombardea a las mujeres de mi edad para que nos operemos de estética, C ¡Y ahora quieren que sea la cabra de Albee! nos compremos productos carísimos y, sobre todo, nos vayamos con un señor como si fuera obligatorio. Todo esto lo mueve el afán de negocio. Porque es verdad que laboralmente las mujeres hemos alcanzado puestos estupendos y una mujer madura puede ser tan considerada, inteligente y estupenda como cualquier hombre, pero en la vida privada ¡qué dices! O te coquetea el cubano para que le hagas los papeles o el compañero de trabajo para que le recomiendes. ¿Te lo digo más claro? Y eso que a la Velasco no la reconcome ninguna merma de autoestima: Me miro todas las mañanas en el espejo- -me cuenta- -y me digo ¡pero qué barbaridad, Conchita, a ver si eres un poquito Dorian Grey! Claro que de ahí a que me convenzan de que haya chicos jóvenes que busquen relaciones con señoras maduras es como hacerme comulgar con la cabra del genial au- tor teatral Edward Albee, también mayor, y para el que la cabra no es exactamente eso que el público ve y que tanta risa le da, sino algo más profundo. ¿Y ahora me quieren convertir en una cabra! Con una frialdad pasmosa esta gran dama de la escena española reconoce que a partir de los 40 una mujer pasa desapercibida. A esa edad yo empecé a ser invisible para mi marido. He visto a otras mujeres destrozadas pero yo tengo un carácter por el que me niego a claudicar. Ni ante él, ni ante los del marketing que ya han lanzado su grito de guerra: A por ellas ÁNGEL DE ANTONIO