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36 INTERNACIONAL SÁBADO 9 s 6 s 2007 ABC Juan Pedro Quiñonero ESPAÑA Y EL G- 8 a historia, las relaciones trasatlánticas propias, la implantación del español en cinco continentes, la proyección internacional de las artes y la cultura, el dinamismo empresarial y económico, permitirían imaginar, incluso aconsejar, la participación de España en los conciliábulos internacionales del G- 8. Sin embargo, hay otras poderosas razones que la marginan en la escena internacional. La palabra de empresarios, artistas, creadores españoles, inspira confianza, que tiene raíces muy sólidas: se respeta a quienes son capaces de competir en la escena internacional, conquistando posiciones con admirado esfuerzo. La palabra gubernamental, por el contrario, inspira una desconfianza palmaria en todos los terrenos sensibles de la vida internacional. En el terreno de las relaciones estratégicas, no siempre es visible el esfuerzo nacional en materia de seguridad y defensa. Son evidentes las reticencias. Un Estado cuya palabra cambia al ritmo de la formación de mayorías parlamentarias, a geometría variable, es un aliado diplomático y militar poco fiable. En el terreno de la emergencia de un nuevo mundo multipolar, un Estado cuyo gobierno debe aliarse, para poder gobernar, con grupúsculos hostiles al propio Estado, inspira una confianza muy limitada, recordando a todo instante unas hipotecas ideológicas muy gravosas: el gobierno español parece indiferente a los derechos humanos en Cuba o Venezuela; la diplomacia es poco sensible a los intereses económicos nacionales en EE. UU. y el Cono sur; el primer ministro español no tiene amigos influyentes ni en Europa ni las Américas; las alianzas apresuradas- -Madrid- Ankara- -o contra natura- -Madrid- Caracas- -alejan a España de sus aliados naturales; las teorías visionarias- -Alianza de Civilizaciones- -tienen rasgos infantiles, impropios de un actor creíble en la escena internacional. El sonambulismo diplomático gubernamental también tiene un costo económico y social: ese aislamiento voluntario hace muy visibles las hipotecas de una economía de la incultura y la especulación inmobiliaria. L François Fillon, nuevo primer ministro francés, se dirige a sus votantes en el mitin que cerró la campaña legislativa EPA Las urnas podrían dar mañana una mayoría sólida al presidente francés Los sondeos indican que la UMP es capaz de alcanzar entre el 41 y el 42 por ciento de los votos s Los socialistas deberán conformarse con 150 escaños de 577 JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. En vísperas de la primera vuelta de las elecciones legislativas de la ruptura los últimos sondeos anuncian una severa derrota socialista, una importante mayoría de centroderecha y un hundimiento total o relativo de nuevos centristas, comunistas, ecologistas y extrema izquierda, preludio de una recomposición global del paisaje político nacional. Según los sondeos publicados por Le Figaro Le Parisien Le Point RTL y LCI la UMP y el Nuevo Centro podrían obtener unidos mañana entre el 41 y el 42 de los votos. Gracias al modelo electoral francés (mayoritario, uninominal a dos vueltas) ese capital electoral le permitiría al centro derecha conseguir una mayoría absoluta de 390 a 430 de los 577 escaños disponibles. Si ese resultado se confirmase en la segunda vuelta, Nicolás Sarkozy conseguiría su primer objetivo estratégico: una mayoría parlamentaria sólida para consumar la ruptura contra veintitantos años de demagogia de izquierda (Mitterrand) y derechas (Chirac) Según los mismos sondeos, el PS y sus aliados pueden conseguir entre el 28 y el 29,5 de los votos. En la segunda vuelta, socialistas y asimilados pueden conseguir entre 110 y 158 diputados. Una minoría significativa que podría condenar al PS a cinco largos años de solitaria oposición. Gran revelación de las pasadas elecciones presidenciales, François Bayrou, centrista, corre el riesgo de una severa derrota. Su Movimiento Demócrata, sólo cuenta con un 10 de intenciones de voto y una tímida esperanza de 2 a 6 escaños, ni siquiera podría formar grupo parlamentario. El PCF camina sin prisa hacia su ocaso cotizado con sólo un 3 de las intenciones de votos y una esperanza de 4 a 12 escaños. Es muy posible que los comunistas franceses tampoco puedan formar grupo parlamentario, lo que les forzaría a una fase de turbulencias financieras graves. Verdes y extrema izquierda oscilan entre 2, 3 y 4 de las intenciones de voto, y modestísimas posibilidades de tener diputados. Con un 4 o un 6 de las intenciones de voto y casi nula esperanza de conseguir ningún escaño parlamentario, el Frente Nacional de Jean Marie Le Pen vuelve a hundirse en la oscuridad de su gesticulación extremista en la periferia de la vida política nacional. El modelo electoral y la evolución de fondo del electorado parecen anunciar la emergencia de una Francia parlamentaria dividida en dos grandes bloques: un centro derecha muy mayoritario; una izquierda socialista minoritaria; y dos o tres grupúsculos centristas, comunistas y extremistas, sin peso político sólido en la vida de la nación. Una Asamblea Nacional de ese tipo dará a Nicolás Sarkozy la posibilidad de gobernar en solitario durante cinco largos años. El ocaso del PC El Partido Socialista, víctima de la lucha por su liderazgo Tras la derrota de las pasadas elecciones presidenciales, el PS no ha conseguido anunciar un proyecto electoral único y coherente, víctima de las divisiones y enfrentamientos entre sus elefantes y Ségolène Royal, candidata derrotada con aspiraciones a nuevo liderazgo. Ségolène amenazó con crear un partido de nuevo cuño, si la burocracia del PS no le entregaba con armas y bagaje un partido dividido en numerosas capillas de distintas y enfrentadas obediencias. François Hollande, primer secretario y padre de los hijos de Ségolène, comenzó por anunciar su próxima dimisión. Pero han aparecido nuevos rivales que aspiran al liderazgo socialista. Dominique Strauss Kahn sigue pidiendo en vano la refundación ideológica del PS. No despierta ningún entusiasmo. Bertrand Delanoë, alcalde de París, por el contrario, pudiera ser un rival temible para Ségolène. Delanoë ha hecho acto de candidatura a la dirección del PS. Tiene ideas, amigos e influencias de muy diversa índole.