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104 GENTE www. abc. es gente VIERNES 8- -6- -2007 ABC La figura que mostraba a Paris Hilton vestida de presidiaria en el Museo de Madame Tussaud s será el único recuerdo que nos quede de su paso por la cárcel EPA Siempre nos quedará Paris (Hilton) Apenas tres días después de ingresar en prisión, la herederísima ha salido de la cárcel más o menos por la misma puerta por la que entró. Cumplirá la condena en casa bajo arresto domiciliario y con una tobillera electrónica para controlarla POR MANUEL DE LA FUENTE MADRID. No, si al final resulta que va a tener razón (como casi siempre) el pueblo llano, y hasta el esdrújulo. Que los choros entran en la trena por una puerta y salen por la otra. Aquí, y en Pernambuco. Y hasta en California. Que no está el horno de la penitenciaría del condado de Los Ángeles para los bollos de Paris Hilton. Así que apenas tres días y pico (ni siquiera dio tiempo a que hubiera pala, como en las películas) para la cantante, modelo y actriz, después de entrar por la puerta grande ¿o era la falsa? de la cárcel de Century Regional de Lynwood, a la herederísima no le han dado bola (ni cadena) y ha salido más o menos por donde entró, camino de su casa, donde cumplirá el resto de su condena (se había quedado en veintitrés días por buena conducta, pero ahora sí deberá cumplir los cuarenta y cinco iniciales) en situación de arresto domiciliario. Paris volvió a las soleadas calles de Los Ángeles (más vale eso que dormir a la sombra, por muy fresquita que estuviese) en la mañana de ayer según hora californiana, después de llegar a un acuerdo para su liberación en la noche del miércoles, tal y como informó ayer Steve Whitmore, portavoz del sheriff del Condado de Los Angeles, según informa Efe. Como a estas alturas ya sabe todo el planeta (el mundo y la vida en rosa siguen siendo así, sobre todo a estas alturas de la globalización) Hilton, una muchacha de apetencias cinco estrellas fue detenida en septiembre por conducir bajo los efectos del alcohol (de lo que se deduce que hay más de uno que no se tragó el supersingle de Stevie Wonder) pero continuó conduciendo por esos mundos de Dios y por esas calles de Beverly Hills y Santa Mónica, a pesar de que su permiso estaba en suspenso, más que por puntos, por K. O. Un directo al alcoholímetro. Además, el portavoz Whitmore también explicó que durante este arresto, Paris Hilton estará en casa, no con la pata quebrada, pero sí con una tobillera electrónica, a fin de controlar todos sus movimientos. Pobre (la tobillera, se entiende) porque con lo caprichosa que suele ser la muchacha, además de inquieta, no sería de extrañar que acabara (la tobillera, se vuelve a entender) más mareada que el burro de una noria. Por mucho que la vida se nos ponga un poco achuchá, siempre nos quedará Paris. Aunque sea Hilton.