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82 CULTURAyESPECTÁCULOS Guillermo Luca de Tena: 80 años de un periodista de raza VIERNES 8 s 6 s 2007 ABC Un jovencísimo Guillermo Luca de Tena (sentado, segundo por la izquierda) asiste al homenaje a los premios Mariano de Cavia y Luca de Tena de 1947, Jacinto Benavente y Luis Calvo, en la Casa de ABC. En la imagen aparecen también, entre otros, Juan Ignacio Luca de Tena, Agustín de Foxá, Manuel Halcón, Pedro Gómez Aparicio, Pedro Rocamora, Jesús Pabón, Joaquín Ruiz- Giménez, Benito Pico y Rogelio González- Úbeda DESDE LA CIMA JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director de ABC os ochenta años son un tiempo feliz si a ellos se llega con una trayectoria bien amueblada de servicios, ilusiones, riesgos e inquietudes. La de Guillermo Luca de Tena, marqués del Valle de Tena, Grande de España y presidente de honor de ABC- -periodista y editor por encima de otros honrosos títulos- -es una trayectoria apasionante, que rebosa de acontecimientos dignos de ser contados y recordados. Desde esa cima octogenaria, Guillermo Luca de Tena suele desgranar sus experiencias con una suerte de didactismo que le delata como el patriarca que se ha instalado en su otoño tranquilo y observador del que emana un magisterio profesional y un ejemplo moral que podría tenerse por el de más envergadura de entre los editores españoles vivos. Si en la vida de Luca de Tena- -incluso en la personal- -existe un hilo conductor ese no L es otro que el devenir de ABC, que acaso sea su gran y casi única pasión. Con los años se pierde la vibración emotiva y el sentimiento urgente, pero se gana en sabiduría y experiencia. Así le ha sucedido a Guillermo Luca de Tena que ha adquirido una condición casi totémica, es decir, referencial, corporeizando en su persona el patrimonio de valores, signos de identidad y proyección de ABC de tal manera que él y el periódico se unen hasta confundirse. Es como si el autor y la obra representasen una misma cosa y proclamasen igual mensaje. ABC es más que un periódico; es, también, una institución y la unión casi hipostática entre ambas condiciones se debe a la transferencia que Guillermo Luca de Tena y sus antepasados lograron: que ABC forme parte de la conciencia colectiva de la Nación y de sus ciudadanos a los que sirve con total desprendimiento de intereses mercantiles que, no por menos legítimos, son adjetivos cuan- do prima el proyecto intelectual, la obra de pensamiento y la misión ética. ABC supera la definición convencional de un diario y se adentra en la categoría institucional porque así- -a veces con una perseverancia casi heroica- -lo ha querido Guillermo Luca de Tena y su padre y su abuelo. De tal manera que ABC dispone, incluso por encima de quienes en cada circunstancia histórica lo conducen, una vida propia, una inercia fortísima y arrasadora, un valor referencial inalienable que se debe a una labranza intelectual de muchas personas y varias generaciones pero, sobre todo, que es debida a la entrega sin tasa de Guillermo Luca de Tena que, hoy, a sus ochenta años ha alcanzado, como los escaladores míticos, su ochomil vital desde cuya cumbre puede contemplar que sus esfuerzos no han sido baldíos y que ABC revalida ahora, como lo hizo en otros tiempos también convulsos para España, su indeclinable función intelectual y moral. Acompañando al entonces Príncipe de Asturias recorre el mercadillo navideño de la Plaza Mayor de Madrid. Era el 20 de diciembre de 1963