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ABC VIERNES 8 s 6 s 2007 ETA rompe la tregua s Golpe a la banda dos días después ESPAÑA 13 Una huida anunciada Los criterios opuestos de Pedraz y Garzón sobre la participación del etarra Aitor Lorente en el asesinato de Giménez Abad protagonizaron una de las polémicas del año en la Audiencia Nacional POR NATI VILLANUEVA MADRID. El etarra Aitor Lorente, detenido ayer en el sur de Francia, fue objeto de una de las disputas más controvertidas que se recuerdan en los últimos meses en la Audiencia Nacional entre dos jueces de instrucción: Santiago Pedraz y Baltasar Garzón. En un solo mes se sucedieron hasta cuatro resoluciones en las que los dos magistrados acordaban sucesivamente y con criterios opuestos la excarcelación y el ingreso en prisión de Lorente en relación con el asesinato de Manuel Giménez Abad. Mientras Pedraz no veía indicios de la participación del etarra en aquel crimen (cometido cuando el senador del PP iba al estadio de La Romareda, Zaragoza, en compañía de su hijo) Garzón sí los apreciaba y alertaba, además, del riesgo de fuga que podía suponer dejar a este etarra libre. Todo comenzó cuando el 15 de julio pasado. Lorente apuraba sus últimas horas en prisión por una condena por pertenencia a ETA que terminaba de cumplir diez días después. El juez Pedraz archivaba por segunda vez la causa en la que se investigaba el asesinato de Abad y que se había reabierto tras el hallazgo de la documentación incautada al dirigente etarra Ibon Fernández Iradi Susper Entre esos papeles había dos planos de la capital aragonesa con marcas, anotaciones, itinerarios y horarios de diversas personalidades. Para Pedraz se trataba de datos muy genéricos que no relacionaban a Lorente y a otros tres imputados por esta causa con aquel asesinato. El magistrado se fue de vacaciones, y su sustituto en el Juzgado (Garzón) revocó la decisión de su compañero a instancias del fiscal Gordillo, convencido de que el etarra recabó datos para los que apretaron el gatillo. Garzón recordaba a su compañero que el hecho de que en los papeles de Susper no se hiciera una mención directa a Giménez no significaba nada, pues en las informaciones de ETA se omiten esas circunstancias Además, advertía que si no se le mantenía en prisión se puede correr el riesgo, más que evidente, de que pueda sustraerse a la acción de la Justicia ante la gravedad de la imputación (cooperación necesar i a) q u e p e s ab a s ob r e é l Pedraz volvió de sus vacaciones y ratificó su anterior decisión, recurrida de nuevo por el fiscal y avalada por la Sección Tercera de la Audiencia Nacional. Los magistrados daban así la razón a Pedraz: no había sólidos indicios racionales de criminalidad sobre Lorente. El caso Giménez Abad se cerraba por segunda vez. Tres meses después, y como si Garzón hubiera profetizado la huida, la Audiencia Nacional dictaba una orden de busca y captura para el etarra, quien el 22 de enero no compareció en un juicio. La polémica estaba servida. Aitor Lorente fue homenajeado en septiembre en Bilbao TELEPRESS