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4 OPINIÓN VIERNES 8 s 6 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro POSITIVA INMIGRACIÓN LEGAL OS datos del informe España 2007 de la Fundación Encuentro confirman el perfil social y económico más ponderado respecto de la inmigración. Cuando el fenómeno migratorio se encauza por vías legales, aporta considerables beneficios al país de recepción y también, a través del retorno de divisas, para los países de origen. Los datos son muy precisos. Más de la mitad del crecimiento de la economía española en los últimos cinco años es imputable a los inmigrantes, que constituyen a día de hoy alrededor del 10 por ciento de la población. En torno a dos millones cotizan a la Seguridad Social y es muy significativo que- -con cifras del 2005- -una de cada cuatro viviendas ha sido adquirida por personas que han llegado a España en busca de nuevas oportunidades. Estamos, por tanto, ante un elemento positivo y deseable, siempre y cuando se respete con todo rigor la legalidad en todos los terrenos: entrada y permanencia en territorio español, permisos de residencia y de trabajo, estricto cumplimiento por empresarios y trabajadores de las normas laborales y, por supuesto, control administrativo eficaz para evitar la acción delictiva de las mafias y la presencia de irregulares en situación de desamparo jurídico y material. Al igual que otros países europeos, España está recibiendo una fuerte inyección de mano de obra dispuesta a trabajar y a prosperar, y es un deber inexcusable de los poderes públicos que este flujo migratorio se ordene conforme a pautas razonables y sensatas. Todavía queda mucho por hacer de cara al futuro. Según la Fundación Encuentro, para mantener el crecimiento actual del PIB sería precisa la incorporación de entre cuatro y siete millones de trabajadores extranjeros hasta el 2020. En el ámbito de la Unión Europea, los cálculos más precisos hablan de cuarenta y cinco millones hasta el año 2050. La tendencia que detectan los informes de Naciones Unidas tiene en cuenta el fenómeno de las migraciones de reemplazo para solventar las necesidades de los países desarrollados. Todo ello refuerza los argumentos en favor del control y la regularidad del proceso. En este sentido, el populismo que pretende descalificar a los inmigrantes no resiste el contraste con los datos objetivos: mientras que su aportación supone más de 23.400.000 euros al año, lo que reciben en prestaciones sociales se sitúa en algo más de 18.600.000 euros. El beneficio de su actividad como consumidores de bienes y servicios alcanza a múltiples sectores. Por citar un ejemplo significativo, los inmigrantes suscriben en nuestro país entre el 15 y el 20 por ciento de las hipotecas. En definitiva, estamos ante un fenómeno positivo que exige una especial atención desde el punto de vista jurídico y sociológico. En un Estado de Derecho nadie, sea nacional o extranjero, puede vivir al margen de la ley. En una sociedad bien ordenada, la convivencia deriva del respeto mutuo y de la exigencia para todos acerca del cumplimiento de sus obligaciones. Sólo por esta vía seguirá produciendo beneficios uno de los más importantes fenómenos sociales de nuestro tiempo. L LA ETA QUE NO VERIFICÓ EL GOBIERNO A detención de tres presuntos etarras en el sur de Francia merece ser celebrada porque confirma que, si hay voluntad política, es posibleretomarelcaminodelapresión policial contra ETA, el único que realmente conduce a la paz, porque es el único que garantiza la derrota de los terroristas. La cooperación hispano- francesa ha dado fruto con esta operación conjunta y sólo cabe desear que sea una más de una larga serie que lleve a la erradicación de toda la infraestructura que ETA ha preparado minuciosamente durante estos últimos años de contactos y negociaciones, especialmente desde el falso alto el fuego anunciado el 22 de marzo de 2006. Sólo un diagnóstico sincero y realista sobre la situación de ETA en la actualidad permitirá a los poderes públicos reemprender una estrategia antiterrorista eficaz. Por eso, la detención de los tres etarras en Francia tiene también una segunda lectura, compatible con la satisfacción por el éxito policial y el reconocimiento a las Fuerzas de Seguridad del Estado. Al Gobierno leconstaquela reorganización deETA haalcanzadoniveles muy altos, lo suficiente para mantener una campaña terrorista de forma continuada y en todo el territorio nacional. Asíselohan comunicado los servicios deinformación delapolicía. La detención de los tres etarras- -como la anterior del nuevo comando Donosti -y este reconocimiento policial de lasituación deETAplanteaseriosinterrogantes sobrelainformación queelMinisteriodelInterior facilitóalaopinión pública durante el alto el fuego. En concreto, hay que recordar que según el titular de este departamento, el alto el fuego de ETA era completoy real en mayode 2006. Después no hubomás verificaciones. Tanto era así queelpresidentedelGobierno se escudó en ese informe de verificación para dar por cumplida la resolución de mayo de 2005 y anunciar el inicio- -más bien la continuación- -del diálogo con ETA. Igualmente, en aquellos mesesinicialesdelatregua, seminimizarontodoslos actosdelictivos de ETA en el sur de Francia, tales como el robo de coches, matrículas y, sobre todo, de cientos de armas cortas, con la absurda argumentación de que eran gestos de consumo in- L terno algoasícomo unaparodiaetarra para mantener entretenidas a sus bases. Incluso la destrucción del negocio de un concejal de UPN en Barañáin llegó a calificarse como un simple ajuste de cuentas y se puso en duda que los proetarras tuvieran algo que ver con el atentado. Se negó la existencia de cartas de extorsión a los empresarios y la violencia callejera quedó reducida en el discurso oficial a una cuestión de incontrolados que querían reventar el proceso Aún no se sabe si Ambrosio Fernández, anciano muerto en Vitoria tras inhalar el humo de un incendio provocado por los proetarras, es víctima del terrorismo o dela mala suerte. Toda aquella intensa actividad de propaganda e intoxicación se ha venido abajo como un castillo de naipes. Por ejemplo, en mayo de 2006 ETA estaba introduciendo en territorioespañolalnuevo comandoDonosti y sembró el País Vasco con zulos llenos de armas y explosivos. El atentado de la T- 4 sólo confirmó lo que siempre supo el Gobierno, aunque se negara a reconocerlo: que al rearme masivo de la organización terrorista fue simultáneo al diálogo con ETA y sin consecuencias en el mismo. El Gobierno reclama adhesión, aunque realmente exige silencio a la opinión pública y ala oposición sobresus decisiones políticas. Pero seequivocasi piensa que, aestas alturas, los ciudadanos no están en condiciones de discernir entre la lealtad al Gobierno en la lucha antiterrorista y el derecho democráticoaexigir delEjecutivoquediga laverdady asumasusresponsabilidades. En cuanto el Gobierno de Rodríguez Zapatero ha necesitado un tratamiento urgente de buena imagen, De Juana ha ingresado en prisión y tres etarras han sido detenidos. Ambos resultados son, sin ninguna duda, óptimos para la luchacontra ETA, pero aparentan también resultar deunatáctica de administración con cuenta gotas y a conveniencia política de los fuertes recursos del Estado de Derecho. Lo importante es que se trate de actos coherentes con la implantación de una verdadera estrategia antiterrorista y no de dosis de placebo para disimularmomentáneamente la crisis política del presidente del Gobierno. CIU, EN RETROCESO Y SIN LIDERAZGO ASAN los años y es indudable que Convergencia y Unión noencuentra la manera desobreponerse ala salida deJordi Pujoly al varapalo de haber perdido la Generalitat en dos ocasiones pese a ser la formación con más escaños. Tras una fructífera etapa de más de dos décadas en el poder, los nacionalistas catalanes han sido víctimas de su propia prepotencia al infravalorar la capacidad de entendimiento entre PSC, ERC e IC- V para reeditar su problemático tripartito. CiU no sólo ha perdido el poder en Cataluña y ha calculado torpemente que su tránsito por la oposición iba a ser algo circunstancialo pasajero, sino quesu capacidad de influencia en la política nacional- -que Pujol siempre utilizó con astucia y, salvo en contadas ocasiones, con sentido dela responsabilidad- decrece al mismo ritmo que el liderazgo de Artur Mas. A ello, CiU añadeahora lapérdida de casi 70.000 votos en estas elecciones locales y su salida de relevantes ayuntamientos y diputaciones, lo que ha hecho que salten las alarmas. Nunca desde que sustituyó a Pujol al frente de la federación, Artur Mas ha dado una impresión de solvencia. Su liderazgo nunca ha sido lo suficientemente aceptado como para arraigar con solidez en una sociedad que ha dado evidentes muestras de hartazgo del tripartito. Y ahí radica el drama de la CiU post- pujolista: está perdiendo su identidad, defrauda a una parte de su electorado tradicional y es incapaz de enganchar almás joven con un mensajereciclado. La oscuranegocia- P ción que Mas mantuvo con Zapatero para salvar in extremis el Estatuto catalán, lejos de ofrecer una imagen triunfadora de CiU, se reveló de inmediato como una torpeza estratégica de magnitud. Fuera engañado por Zapatero, o éste a su vez por José Montilla, lo cierto es que en cinco años Mas no ha pasado de ser el líder de la oposición en Cataluña, y ni siquiera es atribuible a él la jubilación de Pasqual Maragall. Es natural, pues, que ante esta etapa de indefinición política y de ansiedad por la progresiva pérdida de poder, se esté produciendo en CiU una seria contestación interna para corregir la deriva. Además Convergencia no es Unión, y viceversa. Hasta ahora, la diplomacia interna ha impedido noches de cuchillos largos, pero ya surgen voces que apelan sin reservas al relevo de Mas. La cercaníadelas elecciones generales y eltemor a un golpemás severoaún en las urnas están ejerciendo una fuertepresión interna para cambiar caras y mensajes. A CiU le sobran imposturas soberanistas, excesos identitarios y buenas dosis de imprudencia. En torno a esas lindes, perderá más votos. Por eso, con Mas o sin él como líder, CiU está llamada a rectificar y retornar alcamino delos pactos razonables. Ahora quese sienten despreciados por los socialistas, en CiU deben demostrar, por ejemplo, que están arrepentidos de haber dicho que no pactarán con elPP en varias generaciones Reconocerlosin complejos sería un primer paso porque hasta ahora lo único que han hecho es dilapidar la mejor herencia del pujolismo.