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ABC JUEVES 7- -6- -2007 DEPORTES www. abc. es deportes 91 Nadal se pone a toda máquina Destrozó a su amigo Moyá creciendo en el juego, con una exhibición de gran tenis en el tramo final JOSÉ MANUEL CUÉLLAR ENVIADO ESPECIAL PARÍS. Carlos Moyá accedió a los cuartos de final de Roland Garros haciendo su mejor tenis: un buen servicio, derecha demoledora y una fantasía y talento en su juego que le ponía en un nivel altísimo. Nada de esto le valió ante Nadal, pues ganar a este dragaminas requiere más que todo eso. Moyá intentó imponer su juego, pero no pudo. La derecha del otro, cruzada, le botaba altísima, lo que impedía meterse encima de ella para golpear y atacar. Además, Nadal no se obsesionó con el revés, sino que hizo un tenis muy variado, pero siempre haciendo correr mucho la bola y, sobre todo, fue constante en su permanente lucha por todos los puntos. Para ganar a Nadal hay que meterle cinco bombas consecutivas, y no valen de media pista, tienen que ser limpiando líneas y cambiando ángulos a ser posible. Y Moyá es bueno, pero no tanto. Lo cierto es que los primeros compases del partido vieron dudas por parte de ambos. Mucho respeto, la cabeza llena de es Rafa y es Charly y un cierto a ver por dónde tira éste algo normal teniendo en cuenta que se tienen más vistos que el tebeo. No duró mucho, apenas un set. Rafa vio antes en el horizonte el futuro y despejó la cabeza, disipó las dudas. Comenzó a pegarle muy duro, a llegar a todo y a contestar con mucha crudeza a los golpes de Carlos. En el tercer juego del segundo set, Moyá ya había perdido el partido. Nadal le rompió el servicio, totalmente metido en su tarea de demolición, creciendo en todas las facetas del juego y colocando unas derechas cruzadas tremendas, violentas y ajustadísimas, muchas a la derecha de su rival y amigo, que esperaba un ataque más frontal a su revés, su golpe más flojo. No quise repetir mucho sobre su revés porque a fuerza de machacárselo acaba pegándolo bien. Prefería hacer un juego más variado Moyá nunca dio la sensación de poder levantar el partido. Por el contrario, fue a menos, empequeñeciéndose a medida que el otro se hacía un gigante, alcanzando una veloci- Moyá: Como siga jugando así no van a poder pararlo Ni amigo ni no amigo. Moyá estaba bastante fastidiado, no tanto por perder, que también, sino porque debería haber jugado mejor cuando tuve ocasión, en el primer tramo de partido. Luego, él se metió de lleno y me fue imposible. Alcanzó un nivel altísimo. Como siga jugando así va a ser muy complicado ganarle, no van a poder pararle Nadal estuvo cauto: Jugué a un nivel parecido al de Hewitt, bastante alto. ¿Que no le abracé al final? Lo mejor de nuestra amistad es que no tiene falsedades y no era el momento de abrazarle cuando acaba de perder. Habría sido una exhibición innecesaria Antonio Banderas estuvo en el partido. Dijo que esperaba otra cosa: Pensé que sería más disputado, que irían a cinco sets. Rafa ha estado bien al final, pero al principio falló en exceso. No podrá hacerlo ante Djokovic o Federer Nadal, medio tapado por la bola a la que se dispone a golpear dad de crucero que le hacía imparable, una locomotora a todo vapor, imposible de detener. El último set fue una escabechina, sin respuesta posible al vendaval de golpes del campeón. Total: 6- 4, 6- 3 y 6- 0. Una paliza. Nadal se las verá en semifinales con Djokovic, el niño prodigio del circuito, número seis del mundo. El serbio ganó al ruso Andreev en un partido oscuro, sin perfiles ni aristas. A palo limpio sin la menor sensibilidad ni variación en el juego. El tenis que suelen hacer los jóve- EPA Escabechina final nes de hoy, con la imaginación de un ladrillo. Djokovic ganó con cierta facilidad porque a Andreev se le agarraron los nervios al estómago y dio muy pocas a derechas, sólo las que le permitió la visión de tener el partido perdido. Demasiado tarde: 6- 3, 6- 3 y 6- 3 en un partido del que se esperaba más y que, sin embargo, fue bastante gris y monótono. Más información sobre el torneo en http: www. rolandgarros. com El éxito del tenis serbio se convierte en el mayor enigma del torneo J. M. C. PARÍS. Djokovic (hombres) Jankovic e Ivanovic (mujeres) Los serbios han metido a tres tenistas en semifinales. No es asunto baladí. Han salido de la nada, sin explicación plausible sobre todo teniendo en cuenta que, como dice Jankovic (cuarta del mundo con 22 años) tras ellos sólo hay ceniza y tierra quemada: No tenemos nada detrás, ni infraestructura, ni escuelas ni pistas, nada, sólo nuestra inspiración, nuestro trabajo y las ganas de salir adelante. La guerra se llevó todo lo demás Ivanovic, séptima del mundo con 19 años, viene de eliminar a Kuznetsova (número 3) y se enfrenta hoy a Sharapova. El año pasado fue la mejor rookie del circuito, luego bajó y ahora ha vuelto a resurgir: Es un milagro. Allí apenas hay instalaciones y cada uno de nosotros se ha entrenado en países diferentes. Ha sido casualidad que hayamos destacado todos al mismo tiempo Los analistas no encuentran más explicación que el carácter extremadamente competitivo de los balcánicos. El caso es que ninguno creció tenísticamente en Serbia. Jankovic se fue a Florida, Ivanovic, a Suiza y Djokovic, a Italia y a Alemania. El efecto de esta explosión ha sido doble. Por un lado se tienen noticias positivas de Serbia y no sólo balas, y por otro su ejemplo ha cundi- do. Sin ir más lejos, Janko Tipsarevic, 22 años y en la elite, dice: Pensé, si ellos lo lograron ¿por qué yo no? Tipsarevic, que lleva tatuado en el brazo izquierdo la belleza salvará al mundo y es un lector enfebrecido de Nietzsche, Dostoievski y Goethe, pinta el panorama de su país: Milosevic no se contentó con destruirlo, también destruyó nuestro deporte. Los tenistas partimos de cero, sin un euro de ayuda ni pistas acondicionadas. Hay que dar las gracias a los padres de Djokovic, Jankovic e Ivanovic. Sin ellos no existiría este milagro