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86 TOROS JUEVES 7 s 6 s 2007 ABC (Viene de la página anterior) El Rey no se movía de la vera de Esperanza Aguirre en el Palco Real; Esperanza de verde esperanza. Y Morante volvió de la enfermería como una aparición por la tronera del burladero del 8 Su gesto era matar gratuitamente la Beneficencia, aunque aún no se sabe a beneficio de qué institución, onegé o parroquia (que no sea la roja de Entrevías) se enviaba la recaudación; pero el verdadero gesto, con mayúscula, se dibujó en su cara con el sexto. Había habido verónicas, pero ningunas tan mecidas, encunadas, embrocadas, lentas y toreras como éstas. Miro el cuaderno para ver cuántas fueron y sólo tengo escrito la de Dios Seis, siete y la media, y un quite que por el pitón derecho se duerme, y otro por delantales que vuelan. Por sorpresa, Morante pide la banderillas. En otras plazas se había desinhibido como banderillero, pero en plazas de menor trapío. Las agarra y se va al toro como ninguno de los de plata se ha ido en un mes entero. Despacio se deja ver, el pecho por delante y clava arriba; el siguiente es todavía mejor porque arranca más en corto y se reúne en la cara y clava arriba con un aire añejo en la entrada y en la salida; el tercer par lo Majestad, va por usted, por España y por la paz (brindis de Morante a Don Juan Carlos) quiebra por dentro, sin saltos ni estridencias, y caen las ovaciones y los sombreros de paja de los de sol como si fueran canotiers de los años treinta. Don Juan Carlos se levanta con toda su envergadura, y Esperanza, de verde esperanza, le secunda y bate las palmas, como manda el protocolo. Morante arranca la faena torerísimo por bajo, a dos manos esta vez, como en otras lo ha hecho por alto; me fascina, sinceramente, el toreo a dos manos. Y pronto le ofrece la izquierda. Y pronto se la engancha. Uno sale limpio y completo. Es el gesto lo que predomina en Morante, el vacío que se vuelca; hay un trincherazo, un cambio de mano brutal como había sucedido en otro toro, o no tan barroco, pero es más puro éste, más natural. Derrama torería. En corto exprime al toro, le ofrece la muleta, el pecho y los muslos, aunque se queda corto el nuñezdelcuvillo. Es el gesto lo que predomina, el mentón hundido, el molinete abelmontado, el zurdo trianero, gallista por los costillares rodando. Y ahí debió acabar. Pero el reloj se le había parado, y siguió de frente, muy manolovázquez, y mató mal, o peor, mientras Paula se clavaba en la madera del burladero como el Cristo de los gitanos. La oreja cuenta y no cuenta, es lo de menos; el resto de la tarde se puede medir desde la racionalidad y la cordura; pero hoy, yo, prefiero dejarme llevar por el gesto, los gestos, de Morante, difíciles de olvidar... Don Juan Carlos consuela a Morante al término de la emblemática Corrida POOL Y se soltó el pelo Su Majestad el Rey presidió la tradicional Corrida de Beneficencia desde el Palco Real. Don Juan Carlos disfrutó con la faena de Morante de la Puebla, quien, después de matar cinco toros sin fortuna, se soltó la melena frente al sexto POR ROSA BELMONTE MADRID. Metro de Madrid regalaba sombreros. De paja, con cinta roja. Pero nada como el de Rafael de Paula. Cordobés, a veces ladeado y tan negro como el capote de paseo de Morante. Para no perderse tampoco la extravagante corbata- fajín de seda verde del torero artista (hasta para vestirse) El de la Puebla volvió ayer a dar sentido a la Corrida de la Beneficencia. Por lo de no cobrar. Al menos de la empresa, porque el quinto toro sí que le dio una buena, justo cuando parecía que sí. Morante es capaz de lo peor (de sacar los gadgetobrazos para mantener el capote y el toro bien lejos de su cuerpo en el segundo) y de lo sublime. El primero se lo brindó al Rey. Con Su Majestad en el Palco, una siempre sonriente Esperanza Aguirre de verde esperanza (cuando llevaba las gafas es que estaba entretenida con el móvil) También en el Palco Real, el bardo y a la par ministro de Justicia Mariano Fernández Bermejo, así como Alberto Aza. La montera del brindis subía hacia el Palco por etapas, a trompicones. Y el público, pendiente de su ascenso, aplaudía la montera escaladora. Y Morante de la Puebla, empezando su faena. Probablemente, a un morantista confeso como es Antonio Gala no le hicieron gracia esos aplausos que podían parecer irrespetuosos con quien se estaba jugando la vida en el ruedo. Para ver al maestro, al torero artista que en el sexto se convirtió en héroe, también estaba en Las Ventas Diego El Cigala. Y Marian Camino. Y José María Michavilla. Y Fermín Bohórquez. Y Pedro Guillén. Hasta Marc Ostarcevic. Cuando parecía cortocircuitado al más puro estilo Morante, el diestro recobró el espíritu en el quinto (esas chicuelinas) Y se abrió la cabeza (se la abrió el toro) dejando un reguero de sangre por el albero camino de la enfermería. Salió con la brecha cosida (palabras de Paula en Telemadrid: Le han echao unos cuantos de puntos en la parte alta de la nariz, en la frente Salió con todo su pelazo (el mejor pelo del mundo del toro) despeinado. Tristón se convirtió en Leoncio. Y Paula, que no se había movido en casi toda la corrida, parecía un entrenador de fútbol. De pie. Mandando. Pero sin despeinarse la melena, que para eso llevaba sombrero. EL QUITE DEL MAESTRO José Ortega Cano EL ESFUERZO DE UN ARTISTA esde sus comienzos la Beneficencia se ha caracterizado por ser la Corrida más importante del año- -que ayer, como viene siendo habitual, contó con la presencia de su Majestad el Rey- Otrora los triunfadores de San Isidro se encontraban para rivalizar en dicho festejo; hoy en día ese carácter se D ha perdido. La Beneficencia, traducida a tintes futbolísticos, sería la final de la Champions League. Se recuerdan grandes y gloriosas tardes de Beneficencia, como las de Manolete, uno de los toreros que más veces ha toreado en tan emblemática fecha y, además, desinteresadamente. El punto álgido de la Corrida de Beneficencia lo alcanzó el maestro Paco Camino, quien con su maestría dibujó siete faenas diferentes, cortando nada más y nada menos que ocho orejas. Casi ná Pienso que a esa tarde le sigue en éxito y clamor la del 91, con el famoso mano a mano de dos triunfadores de San Isidro, con toros de Samuel Flores. El cartel: José Ortega Cano y César Rincón, cortando un total de seis orejas. Otra tarde me- morable es la de Joselito, matando seis toros en solitario. La de ayer, con Morante de la Puebla como único espada, es la tercera vez en la que un solo matador hace el paseíllo en la extraordinaria Corrida de Beneficencia- -en otras fechas se han encerrado con seis toros en Madrid más de una veintena de toreros, con Antonio Bienvenida a la cabeza- Y Morante perfumó el ruedo con su sevillanísima torería y salió a por todas en el sexto: el esfuerzo de un artista. En la historia de la Corrida de Beneficencia siempre estuvieron los triunfadores de San Isidro. Podían competir una gran figura con un torero que rompiera en la feria. Es la grandeza del toro, que de un día a otro te concede el honor de pasar de ser un desconocido a la gloria.