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ABC JUEVES 7 s 6 s 2007 ECONOMÍA 43 Fallece Enrique Fuentes Quintana Ayer murió en Madrid Enrique Fuentes Quintana, uno de los economistas más influyentes en la España del último medio siglo. Momentos después de conocer la desaparición de su amigo, Juan Velarde envió a ABC, periódico en el que Fuentes Quintana publicó innumerables artículos, la semblanza de uno de los mayores economistas españoles. artífice de la reforma fiscal española de 1978 y de los Pactos de la Moncloa. El premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales falleció a los 83 años mento del gasto para atender necesidades lógicas de un país moderno, creaba inflación. Además, era regresiva. Cargaba la presión más sobre las menores rentas. En el número de Anales de Economía de octubre- diciembre de 1948, en un artículo titulado Los efectos económicos de la política fiscal. Comentario a las tesis suecas Fuentes Quintana señalaba por qué era necesario alterar radicalmente esa situación e indicaba a los jalones iniciales para la reforma. Fue el suyo un trabajo colosal y continuo que culminó en sus cursos académicos en trabajos conjuntos con César Albiñana, después con Manuel Lagares, con Victorio Valle, con sus más dilectos discípulos, en trabajos De Economía para la Revista de Economía Política y, finalmente, cuando estuvo al frente del Instituto de Estudios Fiscales con el ministro Monreal, formuló en 1973 exactamente la reforma que se debía llevar a cabo. Es, en sus líneas básicas, la actual. Las complicaciones derivadas de los choques petrolíferos y de las alteraciones de la Transición, motivaron que, exactamente, ese mismo modelo fiscal- -lo documenté muy puntualmente en una larga nota publicada entonces en Arriba -se convirtiese en 1978 en el actual. El caos que hubiera caído sobre España sin esta reforma, que terminó por desarro- Juan Velarde Fuertes ECONOMISTA, UN GRAN ESPAÑOL os grandes economistas, y el profesor Fuentes Quintana lo era, dejan para siempre una huella muy honda. Sus ideas cambian el paisaje material de los países. Alteran también, y lo hacen en una especie de cadena temporal perpetuamente, porque el pensamiento de sus discípulos, de los que siguen a éstos, actúa ilimitadamente. En tres grandes momentos de la historia económica española actuó así Enrique Fuentes Quintana. En primer lugar, en el Plan de Estabilización de 1959. Era el director del Servicio de Estudios del Ministerio de Comercio y formaba parte del equipo de Alberto Ullastres. La economía española cambió a partir de ese momento. Concluyó, en parte notable por los consejos, por las campañas, por las reuniones, por los dictámenes que en una labor incansable, en parte cristalizada en los números de la entonces Información comercial española hasta lograr que finalizase el modelo castizo, cerrado, de nuestra economía, y que ésta se abriese a los vientos de la economía internacional. Unos cuantos, Varela, Sardá, por supuesto Fuentes Quintana, evidentemente Ullastres, son los acreedores de esa realidad de la que nos beneficiamos desde entonces y hasta ahora todos. La segunda huella es la del cambio del sistema tributario. España, precisamente con ese modelo de economía castiza, tenía una realidad fiscal que, desde 1845, con la reforma MonSantillán había creado una realidad recaudatoria petrificada como la denominaba el profesor Torres. Como fruto, todo au- UN GRAN L Enrique Fuentes Quintana llar legislativamente Francisco Fernández Ordóñez, no es para contado. De ahí se desprenden mil financiaciones de remedios que los españoles necesitaban, por ejemplo para mejorar la productividad de nuestra economía- -como sucede, pongamos por caso, con las infraestructuras de transportes- la suerte diaria de millones de personas al poderse financiar gracias a ello, actualmente espléndido Servicio Nacional de Salud. La tercera huella ha sido la derivada del Pacto de la Moncloa. En el inicio de la Transición, nuestra economía crujía por todas partes. Fuentes Quintana atinó a comprender, como derivado de su famoso ensayo Salario y ocupación. La teoría keynesiana como análisis cíclico que no estaba la solución por el lado de la demanda, como indicaba el modelo vulgar keynesiano de remedio de las crisis, sino por el de la oferta. Lo publicó en unos folletos de la Confederación de las Cajas de Ahorros, antes de que apareciese el famoso informe McCracken, y como vicepresidente del Gobierno Suárez logró convencer a través de economistas, asesores de los diversos partidos políticos- -Tamames y Segura, por el PCE; Sánchez Ayuso, por el PSP de Tierno Galván; Solchaga y Lluch, por el PSOE- PSC; Mariano Rubio, por UCD, y Guillermo Piera, por AP- -de cómo tenía que reorientarse la política económica es- ABC Vicepresidente para Asuntos Económicos con el primer Gobierno de Adolfo Suárez Enrique Fuentes Quintana, que siempre quiso ser considerado como profesor universitario, es uno de los economistas a tener en cuenta para entender la España del últimos ciencuenta años. Intervino decisivamente en la mejora de la equidad tributaria y la eficiencia del sistema económico, alentando su apertura, saneamiento y liberación durante la Transición. A sus méritos académicos- -catedrático de Economía Política y presidente y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas- se le une el hecho de haber sido senador por designación real y vicepresidente segundo para Asuntos Económicos del primer Gobierno de Adolfo Suárez, siendo uno de los cerebros de los Pactos de la Moncloa, a los que consideraba la mayor satisfacción de mi vida Fue galardonado, entre otros, con el Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales; el Jaime I de Economía o el Rey Juan Carlos de Economía. Estaba en posesión de la Cruz de Alfonso X el Sabio y la Gran Cruz de la Orden de Carlos III. Hijo de una familia de juristas y agricultores, nació en Carrión de los Condes (Palencia) el 13 de diciembre de 1924. Estaba casado con Carmen Eguskiza, con la que tuvo tres hijos. pañola. Lo consiguió en ese 1977 en forma del Pacto de la Moncloa. Sin él hubiese sido imposible la Constitución de 1978. Todo eso se debía, en primer lugar, a un trabajo de investigación formidable y a una labor de impulso de publicaciones científicas impresionante. El segundo a una admirable labor pedagógica como catedrático, sucesivamente, de las Universidades de Valladolid, Complutense y UNED. Como colofón sobre esto, una anécdota: Enrique Fuentes quería y admiraba muchísimo a su padre, Cristóbal Fuentes Valdés, uno de los grandes apóstoles de la mejora del campo castellano, sobre todo con la obra de las Cajas Rurales. El día que se murió su padre fui a la casa a oír una misa en la capilla ardiente muy de mañana. Enrique vivía allí; estaba aún soltero. No lo vi. Pregunté a su hermana María Teresa: ¿Enrique está dormido por haber velado toda la noche? Me contestó: No; ha ido a dar la clase en la Facultad Quedé asombrado. Al cabo de un rato llegó, con gesto muy triste. Dejó un montón de libros y notas en una mesa y entró en la capilla ardiente. Le dije: Pero, ¿cómo has ido a dar clase Me contestó: Los alumnos, por mucho que quiera a mi padre, deben ser lo primero para mí. A él, como buen castellano que era, eso, además, sería lo que de mí esperase