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92 CULTURAyESPECTÁCULOS MIÉRCOLES 6 s 6 s 2007 ABC Le Corbusier, a escala humana El Museo Reina Sofía reúne 160 obras del prolífico artista suizo, procedentes de la colección Heidi Weber NATIVIDAD PULIDO MADRID. Hace cincuenta años se conocieron los dos protagonistas de la historia que narra esta exposición: Le Corbusier y Heidi Weber. CharlesEdouard Jeannert (era su verdadero nombre) fue uno de los artistas más versátiles del siglo XX (arquitecto, urbanista, diseñador de muebles, pintor, escultor... ella, con quien compartía nacionalidad suiza, es propietaria de una galería de diseño de interior en Zurich. Durante los últimos siete años de vida del artista, Weber trabajó muy estrechamente con él. Aquella colaboración- -comenta la galerista- ampliamente recompensada, me abrió las puertas al pensamiento de un gran humanista, poeta, filósofo y artista. La introducción al lenguaje pictórico de Le Corbusier fue toda una revelación para mí, y la ingenuidad de su trabajo resulta hoy tan interesante e inspiradora como lo era entonces Fue tan intensa esa relación que Heidi Weber obtuvo la licencia para producir los muebles metálicos de Le Corbusier y, más tarde, para reproducir su obra gráfica, pictórica y escultórica. Pero el momento culminante llegó en 1960, cuando Weber encarga al artista un edificio, a orillas del lago de Zurich, destinado a albergar un centro de arte. Es la obra póstuma de Le Corbusier, si exceptuamos su proyecto para la iglesia de Saint- Pierre de Firminy (Francia) que vio la luz cuarenta y un años después de la muerte del artista. Construido entre 1961 y 1967 e inaugurado después de su muerte, este pabellón de exposiciones, conocido como la Maison de l Homme, representa la quintaesencia de su arquitectura, pues nace destinado a albergar sus propias obras. Un proyecto que sintetizaba las principales reflexiones arquitectónicas de Le Corbusier. Hoy es el Museo Heidi Weber- Centro Le Corbusier. Ciento sesenta obras de su colección- -la más importante del artista fuera de su fundación- -pueden verse en el Reina Sofía, en una de las salas de exposiciones de Nouvel, hasta el 3 de septiembre. Hace veinte años, Madrid y Barcelona se sumaron al cente- La sombra de la mano de Heidi Weber, junto a una de las obras de Le Corbusier expuestas en el Reina Sofía nario del nacimiento de Le Corbusier con sendas exposiciones. El año pasado, el Círculo de Bellas Artes exhibió su Poema del ángulo recto publicado en 1955, tras ocho años de trabajo, y considerado como su testamento artístico. En esta ocasión, el CARS reúne pinturas, esculturas, dibujos, tapices, litografías, mobiliario y documentos de un artista al que Heidi Weber ha dedicado cincuenta años de su vida. Ayer se mostraba pletórica. Su museo visita otro museo, el Reina Sofía, en un año muy especial para ella, pues coinciden tres aniversarios: los 50 años de su encuentro con Le Corbusier, el 40 aniversario de la apertura de su museo en Zurich y, el lunes, celebraba su 80 cumpleaños. Está encantada de hacerlo en España, pues presiente en este país mucho amor por Le Corbusier y mucho respeto por su obra El Reina Sofía no ha querido organizar una exposición al uso. El comisario, Juan Calatrava, director de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Granada, comenta que han procurado en el montaje- -cuyo diseño ha llevado a cargo el arquitecto Pedro Feduchi- -que el continente no fuera indiferente: Le Corbusier construyó museos. Se ocupó de cómo exhibir obras de arte, aunque algunos proyectos nunca se realizaron. Él rehuía de la escala monumental y recuperaba la escala humana, doméstica FRANCISCO SECO Obra póstuma La muestra evoca la Maison de l Homme, obra póstuma que constituye la quintaesencia de su arquitectura Iconos del siglo XX La muestra incluye míticas piezas de mobiliario FRANCISCO SECO Las obras colgaban en las paredes a una altura menor de lo habitual. Se ha querido hacer igual en esta exposición. El espacio diáfano de la sala de Nouvel se ha dividido en unos ámbitos que recrean las medidas estándar del Modulor (2,26 metros de altura como elemento básico) que utilizó en los dos pisos de cubos de que consta el pabellón de Zurich. Los pequeños espacios están iluminados por tubos fluorescentes. Además, en el centro de la sala se evoca la construcción de la Maison de l Homme, que constituye su máxima expresión poética. La casa se empezó literalmente por el tejado: destaca una cubierta metálica con estructura independiente. En la fachada combinó planchas de vidrio y placas de acero esmaltado y coloreado. Le Corbusier creía que las escaleras separan y las rampas unen. La exposición ha querido rescatar la rampa del pabellón suizo. Si accedemos por ella podemos admirar unas vitrinas con obra gráfica. Desde lo alto se puede seguir un audiovisual que nos muestra al artista y sus creaciones. Ya abajo, se exponen dos maquetas del pabellón de Zurich y planos del proyecto. En una pequeña sala contigua hallamos algunas piezas míticas de mobiliario firmadas por Le Corbusier, convertidas en iconos del siglo XX: es el caso de su célebre chaise longue, sus sillones grand confort y su silla con respaldo basculante, a los que acompañan una mesita y un taburete de madera. Destacan igualmente tres bellos tapices. En 1987 Heidi Weber donó al Reina Sofía el cuadro La caída de Barcelona pintado por Le Corbusier en 1939. Habitualmente cuelga cerca del Guernica y ahora forma parte de la muestra. Weber ha contribuido, apunta el comisario, a que se considere a Le Corbusier como un gran artista plástico, algo que nadie pone hoy en duda, a pesar de que él no pudo disfrutar en vida de tal reconocimiento. Fue- -dice Calatrava- -un hombre marcado por el inconformismo, por la insatisfacción consigo mismo Más información sobre la exposición: http: www. museoreinasofia. es