Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
72 AGENDA Tribuna Abierta Esquelas MIÉRCOLES 6 s 6 s 2007 ABC Fermín Ederra Andía Licenciado en Ciencias Económicas Abogado ANTONIO FERNÁNDEZ MOLINA, IN MEMORIAM N ABC de Madrid apareció no hace mucho tiempo la siguiente esquela: Al Poeta Antonio Fernández Molina, Escritor- Pintor en el segundo aniversario de su muerte que tuvo lugar en Zaragoza el 20 de marzo de 2005. D. E. P Así, como queda refleja. da, sin que nadie se responsabilice de su publicación. Es decir, es una curiosa esquela anónima, que, por ello, me ha impresionado. A Antonio Fernández Molina (Alcázar de San Juan 1927) le conocí en Alcalá de Henares en el año 1951, cuando ambos, encuadrados en las Milicias Universitarias, hacíamos nuestras prácticas en el arma de Caballería, él como sargento y yo como alférez. En aquel entonces, Antonio, incomprendido en el ambiente en el que se movía, escribía versos continuamente en un cuaderno que llevaba consigo. Por azares de nuestras respectivas actividades dentro de la vida militar, fuimos trabando conocimiento, y conforme más le trataba más me subyugaba su entonces extraña personalidad, y el fondo y forma de sus versos y poemas que, de vez en cuando, me dejaba leer. En muchas ocasiones se refería a las incomprensiones de que era objeto y me leía alguna poesía alusiva al momento en que vivía, como ocurrió una noche en que dialogando en un café de Alcalá, lleno de humo y de ruido, después de contarme su estado anímico lo concretó en E En aquel entonces, Antonio, incomprendido en el ambiente en el que se movía, escribía versos continuamente en un cuaderno que llevaba consigo. Por azares de nuestras respectivas actividades dentro de la vida militar, fuimos trabando conocimiento, y conforme más le trataba más me subyugaba su entonces extraña personalidad el siguiente poemita: Siento deseos de salir gritando No puedo más, arde mi pecho, Una montaña encima de los hombros, y el crepúsculo mísero a lo lejos. Escucha, compañero, no te marches, que está mi soledad anocheciendo y con las sombras llegará despacio la vaguedad intensa del silencio. ¿Por qué los vientos me golpean las espaldas famélicas? Soy ángel de ceniza, tú lo sabes, y la ceniza se la lleva el viento El verso me produjo una impresión profunda, pues lo improvisó ante mí y para mí, y con él me quedé. Refleja, a mi juicio, perfectamente, las inquietudes y zozobras del momento en que vivía, y la angustia que sentía en su interior. Antonio Fernández Molina ABC Leconsolélomejorquesupe y pude y durante nuestra corta estancia en la ciudad del Henares se estrechó nuestra amistad y yo le ayudé en lo poco que podía y estaba a mi alcance, concretado, casi únicamente, a escucharle y animarle en su labor literaria todavía incipiente. Abandonada la vida militar, en muchos años no había vuelto a tener noticias suyas, y me preguntaba continuamente qué habría sido de él, si habría seguido con sus aficiones literarias, que a mí me parecía que tenían que cuajar en algo importante, dadas su sensibilidad, perspicacia e inteligencia, de las que me dio pruebas abundantes. Así las cosas, un día me enteré, casualmente, que en la Galería Orfila, en Madrid, se celebraba una exposición de cuadros de Antonio Fernández Molina, que supuse era mi poeta del comienzo de los años cincuenta y allí pude comprobar que, efectivamente, Antonio seguía vivo y batallando, además de en las letras, en otra actividad nueva, cual era la pintura. Al poeta no pude verle, pues vivía en Mallorca y cuando fui de visita a la Galería ya había vuelto a su isla. en la misma Galería Orfila, tuve la suerte de localizarle, en una nueva exposición de sus pinturas. Me presentó a su esposa, le entregué nuestro poemita y hablamos de los antiguos tiempos. Antonio ya no era el poeta que yo conocí, ni física ni anímicamente. Desde entonces, hace ya unos años, no había sabido nada nuevo de Antonio, hasta que la publicación El Punto de las Artes que recibo periódicamente, me dio noticia de su fallecimiento. Pero, curiosidades de la vida, en la última Feria de Otoño del libro viejo y antiguo (29 septiembre- 15 octubre 2006) me encontré con un libro de Antonio de título El cuello cercenado, poesías que escribió entre los días 11, 12 y 13 de noviembre de 1954 en Uceda (Guadalajara) donde ejercía su magisterio en las Escuelas de niños y adultos. El libro, editado por el Gobierno de Aragón el 13 de noviembre de 2004, a los cincuenta años de haberse publicado, y prologado por Raúl Herrero en abril de 2004, me retrajo a los años juveniles y, en especial, al de mi conocimiento con Antonio. Posteriormente, espacio en blanco que tenía sobre mi poeta, dando cuenta de que meses después de la aparición de El cuello cercenado, el poeta se casa con su prometida Josefa Echevarría. A principios de los años sesenta se traslada con su familia a Palma de Mallorca para ejercer de secretario de Camilo José Cela y de la revista Papeles de Son Armadans En los setenta se traslada a Zaragoza desde donde desarrolla su particular obra hasta hoy Desde abril de 2004 hasta el 20 de marzo de 2005, no sabemos la actividad que desarrolló Antonio Fernández Molina, cuya esquela anónima nos recuerda su fallecimiento hace ya más de dos años. Descanse en paz tan interesante e inquietante poeta. RaúlHerreroharellenadoel ESQUELAS MARÍA VICTORIA BOTAS FERNÁNDEZ- RÍO VIUDA DE JOSÉ RAMÓN CUETO- FELGUEROSO FALLECIÓ EN OVIEDO Habiendo recibido los Santos Sacramentos y la Bendición Apostólica EL DÍA 4 DE JUNIO DE 2007 D. E. P Sus hijos, Victoria y José Ramón; hijos políticos, Luis Fernández- Vega Sanz y Oti Menéndez Caunedo; nietos, Luis, Andrés, Víctor y María; tía, Isabel Fernández- Río; hermanos políticos, primos, sobrinos y demás familia; y Catalina, María Isabel y las personas que la cuidaron en su enfermedad RUEGAN una oración por su alma. El funeral por su eterno descanso se celebrará hoy miércoles, día 6 de junio, a las trece horas, en la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Carmen (PP. Carmelitas) de Oviedo, y, acto seguido, recibirá cristiana sepultura en el panteón familiar del cementerio de El Salvador. (3)