Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
48 INTERNACIONAL MIÉRCOLES 6 s 6 s 2007 ABC HORIZONTE Ramón Pérez- Maura LA SUPERIORIDAD MORAL DE LOS DISIDENTES a idea de José María Aznar de llevar a los disidentes del nacionalismo vasco a Praga ha cobrado todo su sentido, por desgracia, por los acontecimientos sobrevenidos. Quizá eso contribuya a que los españoles prestemos un poco más de atención a la trascendencia de lo que allí se ha celebrado. No creo necesario, a estas alturas, descubrir a nadie la integridad ética de Vaclav Havel. Incluso quienes descalifican el congreso de Praga por el mero hecho de que Aznar sea uno de sus convocantes, tienen que rendirse ante el peso moral del disidente checoslovaco llegado después a la Presidencia de Checoslovaquia y finalmente a la de la República Checa. Mas quizá sí sea el momento de refrescar la figura de Natan Sharansky, autor de En defensa de la Democracia (Ed. Gota a Gota. Madrid, 2006) El recién publicado libro de diarios de Ronald Reagan (The Reagan Diaries. HarperCollins. New York, 2007) nos descubre cómo el 23 de abril de 1981, en la primera carta- -manuscrita- -que Reagan escribió a Brezhnev, le exigía la libertad de Sharansky, encarcelado bajo acusación de espiar para Estados Unidos. Reagan negaba terminantemente que Sharansky lo hubiera hecho nunca. Se deduce que al fin los rusos se comprometieron a dejarlo ir, mas el 13 de julio de 1983, Sharansky reaparece en el diario por la negativa de los soviéticos a cumplir con su compromiso. Reagan se muestra firme: Se lo vamos a exigir Al fin, el 11 de febrero de 1986, cinco años después de llegar a la Presidencia, Reagan lograba la libertad de Sharansky. Ésa es para él la noticia del día en su diario. Tres meses más tarde, el 13 de mayo, Reagan recibe en la Casa Blanca a Sharansky y su mujer. Sharansky le cuenta una historia que le hace feliz. En las ergástulas del gulag soviético, Reagan es un héroe. Los disidentes- -escribe Reagan- leen lo que TASS y Pravda escriben sobre mí y así se enteran de lo que digo sobre los soviéticos y les gusta Ése era- -es- -el mundo de un disidente: interpretar el Pravda- -o el Berria- -y buscar motivos de esperanza. L Un miliciano palestino del campo de refugiados de Al- Hilweh, donde también se registran combates, habla ayer con la Prensa REUTERS La insoportable espera de los 25.000 de Badawi Los desplazados que huyeron de Nahr al Bared se consumen de ansiedad sin noticias de los suyos: la falta de electricidad ha apagado los teléfonos móviles. Las ONG temen el retorno por las miles de piezas de artillería sin explotar que siembran el campo POR LAURA L. CARO ENVIADA ESPECIAL BADAWI (LÍBANO) Para tratar de entender por qué muchos están al borde de la locura, hay que imaginar a Mouna Bader sacando a tirones en plena noche a la pequeña Zahara de la cama para obligarla a correr junto con sus otros cuatro hijos en dirección a la salida de Nahr al Bared, llorando y rezando al mismo tiempo para que un proyectil no se les viniera encima. Y después hay que imaginarla arrastrando a todos juntos quince kilómetros hasta Badawi, en medio de un río humano de desplazados palestinos otra vez sin tierra, frenéticos por llegar los primeros donde fuera para coger sitio. A Zahara no me dio tiempo ni a ponerle los pantalones La mujer recuerda la escapada aciaga del veintiuno de mayo empañada en la angustia maldita de una pesadilla, y también recuerda que luego tuvo noticias de que su casa ya estaba hecha un cenicero de escombros. Pudimos hablar, creo que la semana pasada, con unos amigos que están dentro, me contaron que la calle ha quedado carbonizada, y que no se atrevían ni a salir para ver cómo estaba todo lo demás por miedo Pero eso fue hace mucho tiempo. Porque en Nahr al Bared ya ha pasado más de una semana desde que se interrumpió la electricidad, y con ella la posibilidad de recargar los teléfonos móviles que eran el hilo a través del cual amarrarse de vez en cuando a la vida dejada al otro lado. No es fácil resignarse a tanto silencio cuando se habita en una colchoneta tirada en el aula de un colegio con media docena de familias comidas por la congoja. Ya no hay celulares, el cordón umbilical con lo que queda de Nahr se ha roto, y con él el consuelo de los hacinados en Badawi de saber a ciencia cierta qué ha sido a estas horas de su universo pobre, tierra quemada, quizás desventrado para siempre por la saña de la guerra, o del marido de Mouna. O el de Sundush, que perdió a uno de los dos bebés que esperaba en el hospital de Safad después de la huida. O de los hasta 7.000 vecinos que se consumen víctimas del sufrimiento infrahumano de no tener comida, ni agua, ni médicos porque eso sí lo saben todos- -la lucha no se para ni para dejar entrar a la Cruz Roja. La tensión y el cansancio en Badawi son enormes, están muy afectados... en el imaginario de todos está la idea de que si ahí dentro siguen combatiendo 48 horas más, Nahr al Bared va a quedar como Grozni, tan destrozado que no habrá dónde volver... no sabemos cómo va a acabar esto Quien habla es Jan Kristoff, responsable de Movimiento por la Paz en el Líbano, organización que trabaja de forma continuada con los refugiados palestinos en el país del Cedro desde 1997, y que en las últimas fechas ha centrado esfuerzos en paliar las necesidades de los desplazados a Badawi. Donde el pesimismo, dos semanas después del inicio de la crisis, amenaza con hacer casi tanto daño como la artillería. Según los cálculos del Alto Comisionado para los Refugiados de la ONU (ACNUR) de Nahr han salido mientras pudieron 5.300 familias, 27.635 personas en total, de las cuales al menos 25.000 sujetan a duras penas la ansiedad en Badawi. Tanta zozobra, que el Movimiento por la Paz se ha puesto a trabajar ya para contener los ánimos ante un posible retorno. Estamos muy preocupados- -explica Kristoff- Nahr al Bared es un campo lleno de municiones sin detonar, las estadísticas dicen que el 20 por ciento de lo disparado son restos que no han explotado, y no sabemos si seremos capaces de persuadir a la gente para que espere a entrar Contener el regreso Esperanzas rotas Aún quedan en el campo de Nahr 7.000 civiles palestinos, sin comida, agua ni médicos de la Cruz Roja ABC. es Información en Visiones del Mundo en abc. es lauralcaro