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ABC MARTES 5- -6- -2007 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo 91 El desarrollo del gigante asiático se asienta en sus arcaicos y peligrosísimos pozos de carbón Pekín dice que los efectos de limitar el crecimiento causarían más daños que el cambio climático Planta de producción eléctrica en plena área urbana de Pekín REUTERS China no recortará las emisiones de CO 2 para no dañar su economía Con el fin de evitar las presiones internacionales, Pekín anuncia un plan para reducir en un 20 por ciento su elevado consumo energético a partir de 2010 PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. Para acallar las voces críticas que habían denunciado el tremendo coste medioambiental de su extraordinario crecimiento económico, China anunció ayer las primeras medidas para controlar, que no recortar, sus emisiones contaminantes. En su condición de fábrica global el gigante asiático liberó en 2004 a la atmósfera 6.100 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO 2) de las cuales el 75 por ciento procedían de la combustión de energías fósiles, como el carbón y el petróleo. Con una economía que crece más de un 10 por ciento cada año, está previsto que el coloso oriental supere en 2008 a Estados Unidos como el principal emisor de gases de efecto invernadero. Por ese motivo, el nuevo plan de la Casa Blanca para luchar contra el cambio climático no sólo se ha propuesto reducir sus propias emisiones, sino también reunir a las 15 naciones más contaminantes del planeta, incluyendo a China, para analizar el problema y tomar una decisión conjunta. Ante esta medida de presión, y a pocas horas del inicio en Alemania de la cumbre del G- 8 que abordará la cuestión del calentamiento global el Gobierno chino se ha descolgado con un programa de 62 páginas que, a falta de medidas concretas, ofrece al menos una dosis de buena voluntad. der al cambio climático explicó el director de la Comisión Nacional para la Reforma y el Desarrollo, Ma Kai. Amparándose en que en el calentamiento global es consecuencia de los 200 años de industrialización en la sociedad occidental, el régimen comunista insistió en que el recorte de emisiones en los países pobres sería más perjudicial que las inundaciones, sequías y demás desastres naturales que los expertos vaticinan para el futuro. Los efectos de limitar el crecimiento de las naciones en Responsabilidades China no se comprometerá con una reducción de emisiones concreta, pero eso no significa que no vaya a asumir sus responsabilidades para respon- No se compromete a rebajar el aumento de temperatura China tampoco quiso comprometerse, tal y como propone la Unión Europea, a reducir a la mitad sus emisiones de dióxido de carbono (CO 2) en el año 2050 para impedir que la temperatura global suba más de dos grados con respecto al año 2000. Esa iniciativa carece de base científica y requiere más estudio manifestó el director de la Comisión Nacional para la Reforma y el Desarrollo, Ma Kai. De esta manera, el régi- men comunista hace oídos sordos al informe elaborado en mayo por el Comité Internacional del Cambio Climático de la ONU, en el que expertos de 120 países, incluyendo China, calcularon que el crecimiento mundial caería sólo 0,12 puntos porcentuales si el calentamiento del planeta se limitaba entre 2 y 2,4 grados. Con el propósito de mantener a toda costa su acelerado crecimiento económico, Pekín ha descuidado las políticas medioambientales, por lo que la contaminación ya supone un 10 por ciento de su Producto Interior Bruto y amenaza con lastrar su progreso. vías de desarrollo causarían más daños que el propio cambio climático se excusó Ma Kai, quien rechazó rebajar las emisiones contaminantes de China para no dañar la economía. A cambio, prometió reducir el consumo energético un 20 por ciento en 2010 para disminuir los gases de efecto invernadero En realidad, el anuncio del Gobierno chino forma parte de su último Plan Quinquenal (2006- 2010) que ya fracasó el año pasado en su intento por rebajar el consumo de energía y de recortar la contaminación en un 10 por ciento. En este sentido, el desarrollo del gigante asiático se abastece, en gran medida, de sus arcaicos y peligrosísimos pozos de carbón, que generan el 80 de la electricidad producida en el país. Para superar esta dependencia, Pekín construirá 30 centrales nucleares durante los próximos 15 años y se volcará en las energías renovables. Entre ellas, destacan la mayor utilización de las energías eólica e hidrológica, por lo que Ma Kai demandó urgentemente a las potencias industrializadas mayores transferencias de tecnología para asegurar el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza Así lo establece el Protocolo de Kioto, que no ha sido ratificado por EE. UU. ni por Australia y exime a China, como país en vías de desarrollo, de recortar sus emisiones de gases contaminantes. Antes de que concluya su primera fase en 2012, tanto Estados Unidos como la UE están buscando una nueva fórmula para luchar contra el calentamiento global, pero se encuentran con las reticencias de China, que se opone a detener su desenfrenado crecimiento económico con costosísimas medidas medioambientales. Más información en: http: www. unfccc. int