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60 MADRID MARTES 5 s 6 s 2007 ABC La mejor armería del mundo A la moda francesa, con llave madrileña y caja española, con punto de mira de oro o diamantes... Una exposición de Patrimonio Nacional recupera la memoria de la Villa de Madrid en el difícil y olvidado arte de la arcabucería POR MABEL AMADO MADRID. Dos de mayo de 1808. El tercer artículo del bando que emite Murat para intentar reprimir la sublevación contra los franceses es directo: La Junta de Gobierno va a hacer desarmar a los vecinos de Madrid. Todos los habitantes y estantes quienes después de la ejecución de esta orden se hallaren armados o conserven armas sin una licencia especial, serán arcabuceados Es el principio del fin de la arcabucería madrileña, que se difumina en el tiempo cuando, en 1813, José Bonaparte ordena destruir la Armería de la Real Ballestería. Esta segunda Armería Real reflejó la importancia de la Villa de Madrid como uno de los centros de producción de armas de fuego de lujo más importantes de Europa. Para recordar la historia y rendir homenaje a la memoria olvidada de los arcabuceros, el Palacio Real abre sus salas a una sugerente exposición: Tesoros de Fuego. Arcabucería madrileña del siglo XVIII Comisariada por Álvaro Soler, esta muestra aspira a dar a conocer, de una forma didáctica, su alta calidad técnica y decorativa que mereció gran reconocimiento internacional. Sin embargo, estos aspectos son pocos conocidos en la historia de la Villa y de las artes aplicadas. Por ello, se han seleccionado de entre las colecciones de Patrimonio Nacional, Museo del Prado, Museo Municipal y Fundación Lázaro Galdiano más de trescientas piezas. Son escopetas, pistolas, accesorios de caza y punzones de arcabucero, tapices, pinturas, mobiliario, documentos históricos y libros, en su mayoría nunca antes expuestos. La relevancia de Madrid como centro de producción de armas de lujo es consecuencia de su importancia como entorno cinegético y de la afición de los monarcas por la caza. En este punto es clave el reinado de Carlos II, pues será en el siglo XVII cuando se fijen los rasgos característicos de la arcabucería madrileña. Más tarde, la afición de la dinastía borbónica hará que la fabricación de armas de lujo madrileñas alcance todo su esplendor, convirtiéndose en una producción codiciada en toda Europa. Esta exposición explicará el porqué y, además, analizará la trayectoria profesional y consideración social del arcabucero madrileño, figura clave en la salvaguarda de la vida del rey. Así, veremos nombres como Francisco Baeza y Bis, José Cano, Gabriel de Algora, Salvador Canarro, Diego Esquibel... Todos ellos arcabuceros reales que llevaron su profesión al punto más elevado. Estructurada en siete salas, la visita comienza por situar al público en el ambiente de la caza en la Corte española y continúa dando las claves de la gran calidad técnica que se daba en Madrid. En esta segunda sala podremos admirar el arma más antigua de la exposición, fechada en 1637, y perteneciente a Carlos II. Sin embargo, la mayoría de las escopetas y pistolas expuestas fueron realizadas en el siglo XVIII, entre los reinados de Felipe V a Carlos IV La siguiente sala introduce al visitante en la vida del arcabucero madrileño: los instrumentos que utilizaban, el alto grado de especialización y maestría que se les exigía, la oposición que debían pasar, el juramento del puesto, su consideración social, la venta de armas a través de anuncios en el Diario de Madrid... Además, se exhiben cinco punzones- -instrumento utilizado por los arcabuceros para firmar sus obras- -con las cinco variantes del escudo de Madrid. La cuarta sala recoge uno de los grandes descubrimientos que ha llevado aparejado el estudio y montaje de esta exposición: una segunda armería real en Madrid, la llamada Armería de la Real Ballestería fundada por Carlos III para acoger armas de caza y que fue destruida por las tropas napoleónicas. Se situaba, según la investigación llevada a cabo por Álvaro Soler, cerca de la Cuesta de la Vega y medía unos 40 metros de largo. En su interior se situaban 380 arcabuces, de los que, gracias a la intervención de Manuel Mantilla de los Ríos, se pudieron rescatar entonces 35. La exposición también nos recuerda que hubo una industria de falsificación en toda Europa de las armas madrileñas. Tal era su renombre, que en Inglaterra, Alemania, Francia e, incluso, Rusia copiaban hasta las firmas de los arcabuceros de la Villa. Por ello, en 1795 Isidro Soler publica dos láminas con las marcas de los punzones de Madrid, desde 1684 hasta 1795. La escopeta más antigua Más de trescientas piezas Industria de falsificación Escopeta de Felipe V realizada por Gabriel de Algora entre 1738 y 1739. Pertenece a la colección de Patrimonio Nacional Pareja de pistolas realizadas por José Cano (cañón) y Brion (llave y caja) Pertenecen a Patrimonio Nacional Escopeta realizada por el arcabucero real Francisco López en 1756. Pertenece a la colección de Patrimonio Nacional