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ABC MARTES 5- -6- -2007 Crisis en el PSOE Rafael Gómez Montoya Alcalde de Leganés (electo) MADRID 53 José Caballero Alcobendas (en funciones) Nació en Madrid (1942) Trabajó en diversos sectores, en política desde 1966, cuando se afilió a las Juventudes Socialistas en París, siendo secretario de Prensa en mayo del 68. De vuelta a España, fundó la agrupación socialista de Alcobendas y fue edil desde 1979 y alcalde desde 1983. En su larga trayectoria política ha ocupado diversos puestos. Nació en Madrid (1967) Diplomado en Criminología y máster en Dirección de Seguridad. Edil entre 1997 y 2003 y presidente de varias Juntas de Distrito de Leganés. Es diputado regional (portavoz de Justicia e Interior) miembro de la Comisión Federal de Garantías del PSOE y vocal de la Asociación de Criminólogos. Tras pactar con IU será alcalde. vuelto a convertirse por segunda legislatura consecutiva como el alcalde más votado del país, Gómez sonó insistentemente como relevo de Simancas tras su debacle electoral y, ahora, como uno de los nuevos hombres fuertes del PSM. Él, mientras, ha descartado una y otra vez durante estos días abandonar la localidad para ocupar otras responsabilidades en Madrid, aunque pocos dudan de que será tentado para tratar de extrapolar algo de su éxito, al menos, a la federación socialista madrileña. El PSM- PSOE sigue gobernando en muchísimos ayuntamientos, hay que poner en común esas políticas para llevarlas a toda la Comunidad de Madrid, tenemos mimbres para la solución confirma Manuel Robles, que ha vuelto a llevar al socialismo fuenlabreño a su sexta mayoría absoluta consecutiva. Además de estos veteranos cuatro alcaldes del sur metropolitano, también podría jugar un papel en la gestora y en la próxima Ejecutiva regional un nuevo regidor, también del sur: el leganense Gómez Montoya. Bendecido por Simancas, cuenta a su favor con una larga trayectoria política y su próxima investidura como alcalde de Leganés, la cuarta ciudad de la región con sus 185.000 vecinos, y uno de los puntales del llamado cinturón rojo del sur, pese a que el PP ha sido el más votado: el pacto con IU garantiza que será el sustituto del histórico socialista madrileño José Luis Pérez Ráez. Tras la dimisión de Simancas y la posible desintegración de su núcleo duro, quizá también pudiera jugar algún papel en el nuevo mapa del socialismo madrileño otro histórico regidor, el aún alcalde (en funciones) de Alcobendas, José Caballero, seis legislaturas consecutivas al frente de esta estratégica ciudad, la octava en población y una de las más ricas. Él, al menos, ha planteado esa posibilidad, aunque su guerra abierta con la cúpula de la actual Dirección regional (Rojo, Porta y el ya dimitido Simancas) le resta posibilidades si la Ejecutiva federal quiere relevar el PSM sin dejar llagas en los actuales dirigentes. Manuel María Meseguer EL ESTALLIDO F inalmente estalló la olla y la patata caliente ha pasado de nuevo a la calle Ferraz a ver si allí pueden recomponer el desaguisado. La Federación Socialista Madrileña, cuna del socialismo español de Pablo Iglesias y ahora rebautizada como Partido Socialista de Madrid, ha sido un persistente quebradero de cabeza para sus dirigentes nacionales a los que ha sugerido diversas definiciones. Felipe González la retrató como una olla de garbanzos a presión que ha terminado por poner perdidos de cocido a sus actuales dirigentes. Tras veinte años de derrotas sucesivas, las distintas familias socialistas madrileñas se encontraban tan a gusto con sus pactos de despacho que parecía no rozarles su clamorosa derrota en los barrios del sur de la capital, tradicionales eslabones del cinturón rojo, ni la existencia de una militancia desafecta tan magra como el centenar y medio de militantes que se cuentan en un tradicional enclave obrero como San Blas. El consejo de Trinidad Jiménez, anterior candidata derrotada por Gallardón, a sus antiguos compañeros de abandonar los pasillos y abrir las ventanas parecía encaminado a denunciar el pasteleo que tras la debacle de Madrid y el abandono del candidato socialista se estaba cocinando en los cargos municipales, con una agresiva política de reparto de cargos por parte del sector guerrista de José Acosta, mayoritario en el PSM, que probablemente pretendía ampliar y subrayar en la Asamblea de Vallecas. Parece más que probable que la dimisión de Rafael Simancas haya sido la única salida posible a los intentos de las familias de generar por enésima vez un entramado de pactos que dejara tranquila a la nomenklatura manteniéndolo a él de florero. El recurso extraordinario a una comisión gestora elegida desde la dirección federal puede ser el peor escenario para el sector mayoritario del socialismo madrileño, pero pone de nuevo a Zapatero y a José Blanco, tras el fiasco de Miguel Sebastián, en un papel de árbitros y de responsables últimos del que tendrían que haber salido escaldados.