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50 MADRID Crisis en el PSOE MARTES 5 s 6 s 2007 ABC Simancas, rojo y digno Con su renuncia acaba una etapa en la política madrileña, marcada por un gobierno nonato del PSOE y la crisis posterior que cambió la historia de Madrid. Simancas se va tras perder su tercera y última oportunidad POR MARIANO CALLEJA MADRID. Rafael Simancas no tendría ningún problema en definirse como rojo Es un rojo, y a mucha honra, que diría él. De los de toda la vida. Es verdad que en los últimos meses ha tratado de moderarse en su lenguaje y en su tono, pero en cuanto se descuida se le va la mano y ya está trazando líneas divisorias en Madrid entre los que viven en Serrano y los que lo hacen en Vallecas, como si fueran de especies diferentes, y se pone a hablar de zonas rojas en una región instalada en pleno siglo XXI. El lenguaje de Simancas ha sido una de sus señas de identidad, y el látigo que ha utilizado para fustigar a su adversaria en la Comunidad, Esperanza Aguirre. En sus primeros duelos electorales le llamaba la marquesa pero con el paso del tiempo cambió el apelativo y se refería a la presidenta regional como la derecha más extrema y más rancia de España. En otra ocasión, se comparó con una mujer violada, tras quedarse a las puertas de poder ser presidente. Pero, ojo, que nadie se engañe. La relación entre Aguirre y Simancas siempre ha sido cordial, e incluso simpática, fuera de los debates políticos. Podría decirse que se cogieron el puntillo el uno al otro. El intercambio de mensajes SMS ha sido constante durante estos años. Uno de los más celebrados fue cuando Simancas coincidió en sus vacaciones veraniegas, allá por el Caribe, con un destacado dirigente del PP, quien inmediatamente se lo comunicó a su jefa. Ésta, sin pensárselo dos veces, le envió un mensaje a Simancas elogiándole el bañador a rayas que llevaba. La sorpresa del secretario general de los socialistas madrileños fue mayúscula, pero su sentido del humor también lo es, y contestó con otro elogio, pero en este caso hacia los espías de la presidenta. Rafael Simancas ha sudado la camiseta desde que fue nombrado candidato a la Presidencia de la Comunidad por prime- Fechas de una biografía 1995- 2003. Concejal socialista en el Ayuntamiento de Madrid. 1999- 2003. Portavoz del Grupo municipal Socialista. 26- 11- 2000. Elegido secretario general de la Federación Socialista Madrileña (FSM) 25- 05- 2003. Elegido diputado autonómico en la Asamblea. 10- 06- 2003. Pierde la Presidencia de la Asamblea por la deserción de dos diputados del PSOE. 09- 07- 2003. Nombrado senador durante la VIII legislatura. 26- 10- 2003. Reelegido diputado autonómico. Portavoz socialista en la Asamblea. 17- 07- 2004. Reelegido secretario general de la FSM (PSM) ra vez en 2002. A cualquiera que se le pida dentro del Partido Socialista de Madrid (PSM) que describa a Simancas, lo primero que hace es decir, con gesto serio y moviendo la cabeza de arriba abajo, que es muy trabajador. Para ser exactos, suelen utilizar la palabra currante Se prepara cada debate, cada intervención al detalle. Los discursos se los escribe él, los repasa y los corrige una y otra vez hasta que queda satisfecho. Estudia los problemas y las respuestas que debe dar. En mayo de 2003 pagó la novatada, cuando estuvo a punto de ser presidente de la Comunidad, gracias a los votos del PSOE e IU, que sumaban uno más que el PP en la Asamblea de Madrid. Dos diputados de los suyos, Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, se ausentaron cuando había que elegir al La novatada Ha trabajado como una piña compacta con Porta, Rojo y Romero, su auténtico equipo de confianza presidente del Parlamento regional, molestos por la negociación que se estaba llevando a cabo con Izquierda Unida. Lo que pudo ser un episodio pasajero de problemas internos, se complicó y derivó en una crisis política sin precedentes en la Comunidad. Simancas- -a quien se la transfiguró la cara cuando desaparecieron sus dos diputados, como quedó reflejado en una imagen para la historia de Madrid- -cerró la puerta de golpe a cualquier acuerdo o solución con Tamayo y Sáez y se quedó en minoría. La posibilidad cierta de ser presidente autonómico se esfumó. Tras una comisión de investigación sobre el tamayazo se convocaron nuevas elecciones para octubre de 2003. Era su segunda oportunidad, y su segunda batalla contra Esperanza Aguirre. Simancas tuvo que luchar primero, con éxito, contra su propio partido y presidente, que preferían en un primer momento a Gregorio Peces Barba como candidato en esta nueva cita electoral. Esta vez el PP logró mayoría absoluta. Simancas ya no podía ser el mismo que unos meses antes. Había perdido la oportunidad de su vida para ser presidente de la Comunidad de Madrid. En el debate de investidura de Aguirre, el ya líder de la oposición prometió que la nueva presidenta sentiría su aliento en la nuca todos los días de la legislatura hasta las siguientes elecciones. Y lo cumplió. Estuvo dos años hablando de una fantasmal trama urbanística que afectaba, supuestamente, al PP y a sus dirigentes. Jamás pudo probarlo y los tribunales archivaron sus denuncias. La trama que debía dar alguna explicación a lo inexplicable- -el tamayazo se volvió contra él cuando comenzaron a aparecer casos de corrupción urbanística que afectaban al PSOE, como el de Ciempozuelos. En julio de 2004, consiguió un apoyo mayoritario en su partido para ser reelegido secretario general. Las familias del socialismo madrileño cerraban filas en pos de la soñada victoria electoral. En este congreso regional, el PSM hizo por primera vez una autocrítica sobre el tamayazo y propuso pasar página. Pero era una losa demasiado grande. La página, realmente, no se pasó hasta este 27 de mayo, como han reconocido destacados dirigentes del partido. Ahora sí, el capítulo Tamayo ya es pasado también para los socialistas. El líder de la oposición en Madrid formó un miniequipo de confianza, que en seguida provocó resquemores entre las familias del PSM, al sentirse desplazadas. Le criticaban, so- Una persona de renombre para controlar la gestora El PSOE se enfrenta a la cuenta atrás de la formación de la Asamblea de Madrid, el 12 de junio, y de la corporación municipal socialista, el próximo 16 de junio. Por ello, y aunque fuentes socialistas cercanas al propio Simancas apuntan que la decisión comunicada ayer por el secretario general no va a alterar el reparto previsto en el Ayuntamiento de Ma- drid, otras fuentes subrayan que todas las decisiones deberán ser tomadas por la nueva gestora. Desde ciertos sectores del PSOE apuntan que este órgano deberá estar liderado por una persona de renombre, que mantenga el PSM- -y en especial a los sectores más activos y críticos como los guerristas -bajo control hasta las generales. Por ello, algunos barajan algún ministro miembro del PSM, como podría ser Cristina Narbona, y por peso político, Alfredo Pérez Rubalcaba. Mientras, las familias toman posiciones en situación de alerta bre todo, que no se contara con ellas en la toma de decisiones. Su núcleo duro estaba formado por Ruth Porta, Andrés Rojo y Antonio Romero. En la Asamblea les conocen como la banda de los cuatro Son como una piña compacta para lo bueno y para lo malo. Simancas intentó hacer oposición en dos de los asuntos más delicados de la Comunidad: la Sanidad y la Educación. Pero las encuestas se le resistían. No conseguía conectar con una mayoría de madrileños suficiente para poder gobernar. El tiempo pasaba rápido. Y la construcción de hospitales y colegios, también. Cuando llegó el momento de elegir a los candidatos para las elecciones autonómicas y municipales de 2007, Simancas recibió el espaldarazo de Zapatero, quien no se cansó de presentarle como el próximo presidente de la Comunidad Tampoco acertó cuando dijo que Miguel Sebastián era el alcalde que necesitaba Madrid. Lo que no podía esperar Simancas es que fuera Sebastián, impuesto por Ferraz, el que le arrastraría aún más al fondo en las elecciones del 27 de mayo. Simancas perdió así su tercera y última oportunidad. Como dijo Esperanza Aguirre, ha sido un rival muy digno