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ABC MARTES 5 s 6 s 2007 Asalto a un banco en Motril ESPAÑA 25 Siete heridos, cuatro de ellos policías, en la persecución a tiros de dos atracadores Uno de ellos secuestró a una familia a punta de pistola antes de ser detenido; el otro recibió un disparo MERCEDES NAVARRETE MOTRIL. Dos atracadores profesionales de unos 65 y unos 40 años convirtieron ayer Motril (Granada) en el escenario de una película policial con tiroteos, mucha sangre, miedo, vecinos gritando, una cajera embarazada con crisis de ansiedad, la ciudad sitiada por policías y persecuciones que sembraron el pánico. Siete personas- -cuatro policías, un atracador, un viandante y un niño- -resultaron heridos por impacto de balas, dos de ellos muy graves. Los atracadores, bien vestidos y con un maletín marrón, se habían tomado una cerveza y un batido de chocolate en el bar de al lado. Según fuentes policiales, ambos son madrileños y están considerados delincuentes peligrosos con un largo historial delictivo que incluye numerosos atracos. Cerca de las dos de la tarde, irrumpían en la sucursal 408 de CajaGranada en Motril, situada en la calle Martín Cuevas. A esas horas aún había ocho clientes en el interior, además de la directora y una cajera, embarazada de siete meses. Pablo, de 19 años, estaba en la cola del banco para pagar la matrícula de la Selectividad cuando entraron los atracadores y sintió que comenzaban a temblarle las piernas. Sacaron dos pistolas, a nosotros nos dijeron que nos sentáramos en las sillas y a la cajera que marcara una cifra dos veces. Después se metieron a buscar el dinero y enseguida llegaron los policías y comenzó el tiroteo, fue horrible relataba con la cara aún descompuesta. Y eso que no sabía que uno de los delincuentes estaba de permiso penitenciario. La alarma antiatracos de la sucursal alertó de forma inmediata a la patrulla de la Policía Nacional de Motril que se encontraba en la zona y que irrumpió en el banco antes de que los atracadores pudieran acabar de coger el botín. Eran dos policías veteranos que se enfrentaron a los atracadores. Al verse sorprendidos, los delincuentes dispararon a bocajarro al cuello de uno de los agentes, J. L. R. de 53 años, que se encontraba ayer en estado muy grave. A su compañero, A. J. P. M. de 51, le atravesaron el muslo derecho. Los demás policías nacionales ya estaban en la puerta de la sucursal cuando los ladrones huyeron en direcciones contrarias. En la huida dispararon a un tercer policía, que resultó herido en la mano. Mientras los agentes perdían la pista a uno de los delincuentes, que lograba refugiarse en una casa cercana donde mantuvo secuestrada a toda la familia, el atracador mayor, de 65 años, huyó en dirección a la estación de autobuses de Motril. Aquí, a unos 800 metros de la sucursal se volvieron a repetir las escenas de pánico, ya que el atracador volvió a disparar a los agentes y alcanzó en la pierna un pequeño de 11 años, que sufrió una herida superficial. En el tiroteo para reducirle, el propio atracador resultó herido muy grave. Pistola, revólver, maletín De permiso penitenciario Uno de los agentes heridos es trasladado en ambulancia al hospital EFE He hecho algo muy gordo y sólo quiero esconderme Si hay una familia que no olvidará jamás el atraco esa es la de los Estévez. Su casa, situada en la calle Buen Pastor, fue el refugio que eligió el delincuente para esconderse. Las dos horas nos han parecido más de 40 declaraba ayer la joven de 27 años. Sus padres, un hermano, una hermana y su hijo de tres años estaban en la casa, cuando irrumpió el atracador, sin mostrar la pistola. Nos dijo que había hecho algo muy gordo y que no nos iba a hacer daño, que sólo quería esconderse unas horas La familia quedó paralizada. No me obliguen a hacer nada que no quiero les dijo el atracador, según explica Yolanda, una de las secuestradas. Incluso nos pidió perdón En uno de los cuartos dormía la siesta un niño de tres años, hijo de Maite Estévez, que no podía contener los nervios. Preguntó de quién era el niño, yo le dije que mío, y me aseguró que no le iba a hacer daño Le juro que antes de hacerle algo al niño me pego yo un tiro y me quito de en medio El delincuente pasó dos horas, sentado con la familia en el salón, fumando, impaciente. Antes de volver a huir les pidió una camiseta azul que le entregó el joven de la casa para cambiar la suya amarilla, y una gorra. Salió no sin antes pedir perdón: Lo siento, no lo quería hacer Desde ese momento, la psicosis se extendió a toda los alrededores de la zona- -desde Martín Cuevas hasta la estación de autobuses- -y prácticamente al resto de la ciudad, ya que la policía puso en marcha de inmediato una impresionante batida por las inmediaciones y cerró los accesos a la ciudad con controles para dar caza al segundo atracador, que permanecía escondido en una vivienda. También se barajaba la posibilidad de que hubieran participado más atracadores ya que apareció un coche con el contacto encendido, las llaves puestas y las puertas abiertas. A las puertas de la sucursal en esos momentos se vivían escenas de tensión y ansiedad. La empleada de Caja Granada embarazada de siete meses recibía el consuelo de su hija y su marido, entre lágrimas. La Comisaría ponía entonces todos sus agentes y sus coches a trabajar, en un despliegue sin precedentes. ¡Les vamos a coger! aseguraba el jefe de la Judicial. Y no tardaban mucho tiempo en cumplirlo. Mientras le buscaban por todo Motril, el segundo atracador esperaba escondido en la casa de una familia motrileña. Dos horas después huyó y fue arrestado en cuestión de minutos. A unos 50 metros de donde se produjo el asalto, cuatro patrullas de Policía localizaban al atracador y lo reducían en medio de otro ataque de pánico colectivo. Los agentes han intervenido una pistola, un revólver y un maletín con 6.829 euros.