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Lunes 4 de Junio de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.409. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Yo, de verdad, quería vivir Quizá una esposa heroica sea condición necesaria para salir de un coma profundo tras 19 años. Así le ha ocurrido a un empleado de los ferrocarriles polacos, ahora asombrado de lo llenas que están las tiendas de su país POR JOSÉ GRAU n 1988, Jan Grzewski, natural de Dzialdowo, un empleado de los ferrocarriles polacos, entró en coma profundo a consecuencia de un fortísimo golpe en la cabeza, cuando trataba de unir dos vagones. El rotativo polaco Gazeta Dzialdowska ha dado la primicia de que el señor Grzewski ha recuperado la conciencia, habla y puede controlar su cuerpo, aunque tenga que ir en silla de ruedas (antes estaba en la cama) La mejoría, comentan sus allegados, es diaria. Cuenta Gertruda Grzewska, la esposa de Jan Grzewski, a la misma Gazeta Dzialdowska Recorrimos un hospital detrás de otro. Estuvimos en Ciechanów, en Olsztyn, en Miedzylesie y en Varsovia. En todas partes se nos dijo que no viviría mucho tiempo, y que eso era lo mejor para él. No perdí la fe. Me ponía furiosa cada vez que alguien, en mi presencia, empezaba a sugerir que a personas como él habría que aplicarles la eutanasia, para que no sufrieran. Pero yo tenía fe. Creía que Jan sanaría Añade la señora Grzewska: Después de tantos años tumbado y mirando al cielo por la ventana... ayer, en la iglesia, después de la misa, el obispo se nos acercó y bendijo a Jan. Y los conocidos vinieron, y le saludaron, y hablaron con él, después de tantos años. ¡Y pensar que los médicos vaticinaban que no sobreviviría ni un año! El protagonista de la historia, Jan Grzewski, ha hecho esta confidencia al citado periódico polaco: Lo que afirmo ahora es lo peor. No podía moverme, pero era consciente de todo lo que pasaba a mi alrededor. Oía las conversaciones de los médicos, que comentaban que no sobreviviría. Y de verdad, de verdad, le digo que yo quería vivir EN EL AIRE Mónica FernándezAceytuno CASTELO Castelo es un señor al que le encanta dar premios. Cuando estás llegando, él ya te ve de lejos, da igual con quién esté hablando, no se le escapa nada, es un radar en funcionamiento. Le saludas y él ya te ha saludado antes, con los ojos y las cejas, y con el corazón. Castelo es un corazón que va por fuera, y sus latidos sinceros nos envuelven como las ondas de su radar, todo lo sabe, todo lo conoce, todo lo ha vivido y lo ha sentido y lo ha reído y lo ha llorado y, a pesar de todo, ha seguido. Castelo, como Mingote, siempre sigue. El premio que da Castelo consiste en una flor invisible, una amapola, una rosa, una margarita, una gardenia, que te pone en el ojal mientras te toca en el hombro como si fuera a nombrarte caballero de la Tabla Redonda, y muy solemne, te dice, mirándote a los ojos: No te olvides jamás: tú eres ABC. Y eso es lo mejor que te puede decir Castelo en la vida, porque ABC para Castelo no es una cabecera, ni una marca, ni siquiera un periódico; ABC es una manera de hacer las cosas, de escribir, de sentir cada palabra que se escribe y que pasa a la vez por el corazón y la cabeza antes de ir a las manos y de ahí a la prensa de cada día. ABC es Azorín y es Mariano de Cavia y es Wenceslao Fernández Flórez y es Camilo José Cela y es Octavio Paz y es la mejor literatura recién escrita en un periódico, y es la búsqueda incansable de la excelencia, y es un vivir para la palabra que ensancha el mundo. Le acaban de dar por unanimidad el premio Luca de Tena, y la Redacción en pie aplaudió a un Castelo emocionado, y los colaboradores, nos ponemos en pie con ellos. ¿Y tú nos dices que somos ABC? Castelo: ABC, eres tú. E Jan Grzewski y su esposa, Gertruda, en su casa de Dzialdowo (Polonia) Vistos los hechos, dos rápidos apuntes interpretativos. Uno: que la gran heroína de la historia es la señora Gertruda Grzewska. Sin la paciencia, el empeño, el cuidado y el afecto que ¡durante 19 años! ha derrochado, no hubiera sido posible esta recuperación. En segundo lugar, cuando aparentemente no queda nada, siempre queda el cariño. ¡Grzewski quería vivir! Piénsese en la experiencia de los que ayudan a enfermos de alzheimer o a niños autistas, por poner dos casos paradigmáti- EPA cos. Saben que ocurra lo que ocurra, esas personas perciben el amor (o el desamor) de los que tienen alrededor. Grzewski entró en coma en la Polonia de Jaruzelski. Aún no ha visto mucho de los cambios enormes habidos, salvo que se durmió con 4 hijos y se ha despertado con 11 nietos. De momento, le ha llamado poderosamente la atención que las tiendas están llenas. Su asombro no extraña a los que hayan conocido Polonia antes y después de 1989, cuando cayó el comunismo.