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84 CIENCIAyFUTURO LUNES 4 s 6 s 2007 ABC Los astrónomos sueñan con E. T. Astrónomos de renombre mundial se reunieron en Madrid para presentar el World Space Observatory, el futuro telescopio espacial ultravioleta en el que España participa s Al término de la sesión, los científicos charlaron con ABC sobre ciencia- ficción JAVIER YANES MADRID. Un escueto letrero ante la salita del Real Colegio María Cristina de El Escorial confirma, contra la sensación de lugar equivocado que transmite el silencio reinante, que sí, que la conferencia es allí. Desde el solemne patio herreriano, no se adivina el puchero científico que bulle tras la puerta; la calma es de una claustralidad filípica, como si el aula estuviese desierta. Pero dentro se arracima con discreto recogimiento una docena de astrónomos que lucen sus lejanas y variadas procedencias en la tarjeta pendiente de sus cuellos. Algunos dejan descansar en sus regazos el hijo mimado y posesivo del científico, el ordenador portátil, en el que se enfrascan como cenobitas en soñolienta vigilia. En un susurro amortiguado como si rompiera voto de silencio, la doctora Ana Inés Gómez de Castro, orgullosa anfitriona del happening astronómico, presume de la densidad de materia gris concentrada en aquel saloncito: Son los mejores del mundo, y no es frecuente reunirlos a todos Astrónoma de la Universidad Complutense y flamante responsable española del proyecto que motiva la reunión, chispas de supernova le brillan en los ojos cuando se arranca a presentar el logro que ha motivado la rueda de prensa: el World Space Observatory- Ultraviolet (WSO- UV) el futuro telescopio espacial que desde una lejana órbita- -40.000 kilómetros de vellón- -escrutará la radiación ultravioleta emitida por los discos, esferas y nubes que flotan en el universo. Para los profanos, De Castro introduce la lección iniciática: el credo de los astrónomos comprende todo lo visible y lo invisible. Allí donde el ojo no llega, fuera de los límites del arco iris, quienes miran al cielo disponen de una amplia gama de sofisticadas prótesis para traducir radiaciones gamma, rayos X, ultravioletas, infrarrojos, microondas y ondas de radio. Ellos, los del equipo ultravioleta, están pletóricos porque el nuevo proyecto WSO- UV ha logrado conjurar el oscuro- -y nunca mejor dicho- -destino que les auguraba la muerte del telescopio Hubble, prevista para 2013. La atmósfera terrestre es opaca a la mayor parte del espectro ultravioleta, razón por la cual los astrónomos adictos a esta franja deben situar sus prótesis fuera del planeta. Hoy, el único ojo ultravioleta en el cielo es el Space Telescope Imaging Spectrograph (STIS) montado en el telescopio espacial lanzado en 1990, el Hubble. A finales del año próximo, una misión norteamericana tuneará la carrocería del bólido orbital con un nuevo accesorio: el espectrógrafo de ultravioleta Cosmic Origins Spectrograph (COS) que compartirá la condena a muerte de su montura espacial en 2013. Antes de que el Hubble cierre sus párpados, y no antes de 2010, la agencia rusa ROSCOSMOS situará en el espacio el WSO- UV con un coste total de NASA La sonsa Cassini colorea Saturno Ver o no ver Saturno tiene estos colores, donde destacan el azul eléctrico, turquesa y verde. El mosaico fue creado a partir de 25 imágenes tomadas por el espectrómetro infrarrojo de la sonda Cassini durante trece horas, el pasado 24 de febrero. Esta misión es un proyecto conjunto de la NASA, la ESA y la Agencia Espacial de Italia. Antes de 2013, estará en el espacio el telescopio espacial ultravioleta, con un coste de 300 millones Los científicos, pletóricos porque se ha logrado conjurar el oscuro destino de la muerte del Hubble 300 millones de euros para un plazo de operación de cinco años, ampliables a diez. España cubrirá- -a través del Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI) -un 20 por ciento del presupuesto, que se destinará al segmento de tierra, es decir, el telecomando del satélite y de los instrumentos. El resto lo costearán Rusia, Alemania, Italia, China y Ucrania. El WSO- UV será un parque de atracciones para los astrónomos, un ático con vistas: superficie colectora de 2,3 metros cuadrados, rango de sensibilidad de 110 a 340 nanómetros, cámaras óptica y ultravioleta, y espectrógrafos de alta y baja resolución. Diversión asegurada. Y por muchos años asegura a ABC Kenneth Carpenter, investigador de la NASA, una vez que la conferencia ha concluido y la solemnidad del patio herreriano se anima. Muchos descubrimientos parten del reanálisis de datos que ya existían Los astrónomos somos personas muy inteligentes aclara Jeff Linsky, científico de la Universidad de Colorado en plena madurez socarrona, que se interesa por el significado de las siglas ABC de este periódico y se niega a creer que no haya tales siglas. Es imposible. Nosotros sólo nos entendemos con acrónimos. Y cuando se complican, hacemos acrónimos de los acrónimos En el distendido corro de cerebros la conversación deriva: Si hubiese alguien allí, ¿qué sabrían de nosotros a través del espectro ultravioleta? Poco apunta la anfitriona. Estudiamos objetos más calientes. Sólo con ultravioleta, no sabrían que estamos aquí ¿Y si no hubiera nadie? ¡Pues cuánto espacio desperdiciado! ríe Carpenter citando la novela Contact del fallecido astrónomo Carl Sagan. Tuve la suerte de trabajar con Sagan. Él ha inspirado a toda una generación de astrónomos que empezamos con un telescopio en el jardín. Y yo, co- De Carl Sagan a Star Trek mo él, estoy convencido de que existen muchos planetas habitados, y de que tarde o temprano los encontraremos. Es el sueño de todo astrónomo Pero no en cualquier lugar apunta Linsky. Podrían detectar nuestra señal de televisión, la que más lejos llega, pero la televisión tiene 50 años de edad, lo que limita el radio a 50 años luz. Y si responden, tardaríamos otros 50 años en recibirlo. Sería una conversación muy tediosa concluye. Y hace falta que sea en planetas de cierta edad, donde haya habido tiempo para desarrollar la química del carbono y los metales matiza De Castro. Yo creo que solo tendría sentido que respondieran si tuvieran la manera de reunirse con nosotros sin recorrer la distancia insalvable que nos separa interviene Laurent Koechlin, del observatorio francés de Midi Pyrinees. De todos modos, si han visto nuestra señal de televisión, es probable que bostecen y digan: apaga eso; volveremos a intentarlo dentro de mil años bromea Linsky. La reunión se disuelve bajo un cielo reticente a abrir. El universo se esconde tras un grueso muletón de nubes. Más información sobre el espacio en: www. esa. int esaCP Spain. html