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76 CULTURAyESPECTÁCULOS Feria del Libro de Madrid LUNES 4 s 6 s 2007 ABC Vidas ebrias de locura Son inmortales. Sus vidas, al margen de excelsos momentos de creación, fueron juguetes rotos. En algunos, el bloqueo de sus mentes se presentó por vía genética; en otros fue propiciado por circunstancias, miserables sin piedad, ellos, sí, locos de egoísmo TRINIDAD DE LEÓN- SOTELO MADRID. Diez historias de locura creativa es el subtítulo de una obra- Divina locura (Failas) -cuyas páginas muestran el sufrimiento atroz de celebridades a las que se les dio todo con la misma facilidad con que les fue arrebatado. Algunas de ellas se suicidaron merced al bloqueo de sus mentes. Donde habían brillado el talento y el triunfo, la oscuridad se abrió paso. Y triunfó. El psicólogo y escritor Jeffrey A. Kottler, que pasó por una enfermedad mental- no sabía distinguir entre lo real y la fantasía, aterrador pretende indagar en lo que abocó a la desdicha de ese tiempo de conflictos psicosomáticos a un puñado de artistas, con ánimo de comprender cómo, a pesar de todo, fueron capaces de crear. Sylvia Plath, Ernest Hemingway, Marilyn Monroe, Virginia Woolf, Judy Garland, Mark Rothko, Brian Wilson, Vaslav Nijinsky, Charles Mingus y Lenny Bruce salieron a su encuentro. Según Kottler, su intención es examinar la antiquísima relación entre creatividad y enfermedad mental, llamada por Platón divina locura a la que Sócrates y Aristóteles consideraron un regalo de los dioses. Plath, Hemingway, Monroe y Garland acabaron con su existencia. No sería honrado hablar de vida, sobre todo en lo que a las tres mujeres se refiere. Plath, la gran poeta norteamericana del siglo XX, llegó a desechar sus días tras el abandono de su marido, el también gran poeta Ted Hughes, pero no puede olvidarse que desde la adolescencia sufrió depresiones paralizantes que no le permitían trabajar y supo lo que era el electrochoque. Es importante saber que su padre fue autodestructivo y despótico, de hecho, le prohibió a su mujer la posibilidad de escribir. Plath, aún soltera, tuvo un enrevesado intento de suicidio, sin embargo, en sus últimos días, cuando pensó que no soportaba su desgracia familiar, fue muy creativa y escribió un poema diario durante tres semanas. Edge Límite narra en versos su desesperación. Escribió para acusar a Ted. Creyó que la salvaría del precipicio del dolor, pero él nunca la hizo sentirse algo, alguien. Ella se encargó de la intendencia familiar. Una adolescente Liza Minnelli tenía la tremenda responsabilidad de mantener a su madre viva y, para ello, durante los viajes llevaba consigo un artilugio para hacer lavados de estómago. Judy Garland estaba en plena decadencia: la Metro había rescindido su contrato por su adicción a drogas diversas. Tenía un programa en la tele, pero Bonanza arrasaba. ¿Cómo llegó a las drogas? ¿Quizá un vicio de famosa? No. Su madre- -si así puede ser denominada- al querer que compaginara el colegio y el teatro, empezó a darle anfetaminas y somníferos... a los 9 años (debutó a los 2) Cuando la Metro se hizo cargo de Judy Garland no cambiaron mucho las cosas. Se convirtió en una estrella dice la fama. No: fue una víctima. Fue adorada y adoró a su padre, pero éste era pedófilo, aunque nunca abusó de su pequeña. (Le gustaban los chicos) Judy fue conocida internacionalmente gracias a El mago de Oz Tenía 16 años. Pero sus nervios no aguantaban la existencia que le imponían y llegó a tomar 40 pastillas diarias. Hubo sanatorios, hepatitis aguda, un estudio que sólo pensaba en el dinero y maridos en su mayoría homosexuales. (Vicent Minnelli llevaba más maquillaje que ella) Tenía desvaríos mentales, pero uno de sus maridos, Sid Luft, gastó su dinero y prendió fuego a la casa. El final estaba cantado. Murió por sobredosis a los 47 años. Creyó que el letargo de drogas y alcohol la ayudaban a huir de la realidad. De la difícil infancia de Monroe- -abusos sexuales, una madre loca, doce casas de acogida- se ha publicado casi todo a fin de explicar su desgraciada muerte por exceso de drogas. Está claro que nunca fue dueña de sí misma, que no supo encarar como adulta daños del pasado, pero también encontró en su camino a médicos terribles, entre ellos, su último psiquiatra, el doctor Greenson, que contrató a una espía para que viviera con la actriz. Llegó a no hacer nada sin consultar antes con el médico. Su desorientación, informa Kottler, se debía a una sobremedicación crónica La tarde del día en que iba a morir la telefonearon Peter Lawford y otros amigos. A sus llamadas respondió Greenson diciendo que estaba agotada porque habían tenido una sesión maratoniana. Como comenta Kottler, si fue así resultó la sesión terapéutica más ineficaz de la historia Vaslav Nijinsky, el dios de la danza nunca fue entendido Nijinsky, excéntrico y narcicista Marilyn Monroe nunca fue dueña de sí misma por su esposa y madre de su hija, Romola Polski, que amó no a la persona sino a la celebridad. El coreógrafo era emocionalmente voluble, silencioso, excéntrico y narcisista. Padeció venganzas de amantes despechados, como Diaghilev, y como Garland y sus mentores usaron su cuerpo y su arte. La enfermedad mental se presentó cuatro años después del estreno en París de La consagración de la primavera de Stravinski, que fue silbada. Cuando la paranoia fue creciendo, Nijinsky deseó regresar a Rusia. Su mujer se lo negó, pero a ABC Jeffrey Kottler indaga en la desdicha de Sylvia Plath, Marilyn Monroe, Hemingway, Virginia Woolf o Nijinsky cambio le llevó a los más célebres psiquiatras- -Adler, Jung- -y a sanatorios caros. Buscaban la raíz del mal, pero el artista escribía su sentir: Soy un hombre normal. Soy un bailarín, me entenderás cuando me veas bailar En 1945 escapó del hospital y encontró a soldados rusos que lo reconocieron y abrazaron. Comió y cantó con ellos en su lengua materna. Renació a los cincuenta y seis años. Murió de un fallo renal. Rothko fue, también, una víctima que expresó su dolor a través del arte. Sus rectángulos no son sino la fosa común repleta de cadáveres judíos que vio en su niñez y que nunca logró olvidar. Como artista dejó escrito: Estás atrapado en un frenesí que te lleva al límite de la locura, tan lejos como puedas ir sin regresar jamás Más información en: http: www. jeffreykottler. com Aula de Cultura La Fundación Vocento presenta: La Memoria Histórica: Un sin sentido peligroso Intervendrá: D. José Varela Ortega Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Rey Juan Carlos martes 5 de junio de 2007 20.00 horas Centro Cultural de Círculo de Lectores C O Donnell, 10- Madrid Metro: Príncipe de Vergara (Entrada libre- Aforo limitado) Los textos de las anteriores conferencias del Aula de Cultura se podrán encontrar en: www. abc. es informacion aula cultura ABC