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ABC LUNES 4- -6- -2007 Patti Smith y Wilco echaron el cierre a una exitosa edición del Primavera Sound SOBRE LA 75 EXPERIENCIA DE LA VIDA El ensayista escribe ahora Ejemplaridad pública tercer volumen de una tetralogía que reivindica modelos Javier Gomá (Bilbao, 1965) fue antes humanista que abogado. Hizo filología y luego, a los 24 años decidió cursar derecho y preparar la oposición a letrado del Estado, todo en tres años y con matrículas. Podría ser el empollón de la clase, pero no lo es, aunque dirija desde muy joven la Fundación March. Y no lo es porque piensa a contracorriente, escribe con seducción y es un buen conversador. Muy pocos filósofos españoles han propuesto un sistema Igual que Eugenio Trías, quien ha formulado a lo largo de su extensa obra una Filosofía del límite de corte neoplatónico, Gomá ha emprendido una tetralogía que aborda la Experiencia de la vida y de la que ya han aparecido dos volúmenes: Imitación y experiencia y Aquiles en el gineceo. Gomá es algo aristotélico y neokantiano y se desenvuelve en un existencialismo vitalista que actualiza conceptos de Kierkegaard, sintoniza con la responsabilidad de Camus y mira hacia Ortega. Los próximos años entregará Ejemplaridad pública y Necesario pero imposible. Uso virtuoso de la libertad? tarismo fue altamente positivo. ¿Puede un padre ostentar poderes omnímodos sobre los hijos, como el pater familias romano o ser padre es una dignidad que uno debe merecer? Es bueno que un padre, un maestro o un ministro sean respetados por su ejemplo. Me gustan estos versos de Goethe: Lo que heredamos de nuestros padres nosotros tenemos que conquistarlo Y hay que hacerlo con un uso virtuoso de la libertad, que ha de ser muy persuasivo. -Yo quiero que la gente pueda divorciarse y sea más libre, pero tantos siglos de lucha emancipadora también han provocado un deslizamiento nefasto, auspiciado por la ética de la autenticidad: Como esto se puede hacer, considero virtuoso hacerlo Es un error de proporciones colosales. Una cosa es que yo defienda que gocemos de una libertad lo más amplia posible y otra que recomiende que no se ejerza de forma virtuosa sino defectiva. Es bueno que exista el divorcio pero yo les recomiendo que tengan éxito en su relaciones afectivas. ¿Cómo se integra una sociedad que ya no se rige con relatos legitimadores (míticos, religiosos o patrióticos) que antes eran cohesionadores? Principios como Dios, Estado absoluto o Rey, y más tarde, los de Patria y Nación, aún latentes en nuestra sociedad, además eran sentimentalmente movilizadores. Ésa es la razón por la que todavía son factibles los nacionalismos. Porque en este mundo de la libertad consumada subsiste un cierto atomismo, quiero decir: hay individuos que no se integran en el todo so- -En nuestra sociedad postideológica alienta un cáncer anacrónico: los nacionalismos. ¿A qué se debe su supervivencia? gración o de adhesión como, por ejemplo, del patriotismo constitucional del que habla Jürgen Habermas. cial y sienten nostalgia de aquellos relatos míticos. -No hablo de partidos sino de idearios nacionalistas que significan un rescate anacrónico de aquellos relatos fabuladores o míticos. Pongamos cierta distancia intelectual. Cuando rige la ética romántica de la autenticidad, según la cual el yo quiero y el a mí me apatece son la regla suprema, ese tipo de yo posmoderno (que en mi terminología es como un niño consentido que ha detenido su evolución y sigue en el gineceo) tiene difícil la integración, porque se aburre en una sociedad que carece de emoción política. El Estado ya no -Nostalgia es una palabra muy bonita para describir el miedo y la coacción a la que los nacionalistas someten a los ciudadanos, por ejemplo, en el País Vasco... tiene ninguna fuerza movilizadora. Fomenta un individualismo exacerbado cuyo objetivo es el consumo, no la virtud. Esto produce una cierta sequedad política y, también, emocional, que a muchos individuos les deja insatisfechos. -Parece que usted ve alguna cosa buena en los nacionalismos. -El fracaso del modelo educativo, la dejación de funciones de los padres y la ausencia de referencias claras para la juventud, ¿no son los daños colaterales de la revolución de los años 60? -Nuestra sociedad es más sincera, más genuina, más auténtica e, incluso, más madura. Si no se hubiera producido el proceso liberador del 68, tendríamos que inventarlo. Pero esto es como la pubertad, una vez que la tienes, no te puedes quedar en ella. La sociedad se estructuraba por medio de la coacción; es decir, se imponían los fuertes: el varón, el padre, el clérigo, el noble; sostenidos por una legitimidad antiquísima, incuestionable, de naturaleza religiosa, ancestral, carismática. Cuestionar ese autori- rezca una adhesión constitucional. -Los comunitaristas defienden el derecho de cada comunidad a organizarse con sus particularidades, incluso si algunas costumbres son ultrajantes para la mujer. Los liberales se oponen y defienden que los emigrantes deben asumir el orden constitucional y los valores democráticos. En todo esto, hay que decir que Occidente tiene algo importantísimo a su favor y es que ha sido la única civilización hegemónica que se ha cuestionado total y radicalmente a sí misma, sin el acoso de otras civilizaciones. Ha sido un proceso de autoconciencia y de autocrítica radicales, como no lo había hecho nadie. Y además, nuestra civilización ha encajado los valores distintos del otro -Hablemos de la emigración. ¿Multiculturalismo o integración en los valores occidentales? ¿No hay choque de civilizaciones? -Los nacionalismos han acertado al abonar su espacio con esta sentimentalidad política que es muy movilizadora y gratificante. Es verdad que puede ser utilizada de manera perversa con efectos predemocráticos, arcaizantes, reaccionarios. Aciertan, insisto, en la recuperación de una sentimentalidad política que muchos echamos de menos. Yo reivindico para la dimensión estatal una sentimentalidad parecida a la de los nacionalismos, que favo- -Bernard Lewis cree que el multiculturalismo ampara la gestación de una peligrosa Eurabia, una nueva caída de Constantinopla. -El mundo islámico, con este occidentalismo de segundo grado, acabará teniendo su propio proceso de Ilustración. -Esta conciencia autocrítica, queriéndolo o no, mundializará la democracia, y con ella se contagiarán los derechos fundamentales, el Estado de Derecho, la igualdad de la mujer... y la aspiración a una paz mundial, que es el sueño de la paz perpetua de Kant.