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ABC LUNES 4- -6- -2007 Ahmadineyad proclama que ya está apretado el botón para destruir a Israel 33 cesco Rutelli, antiguo alcalde de Roma y actual ministro de Cultura, a quien se podría calificar de centrista o de democristiano, aunque la primera parte de su carrera política la vivió en el Partido Radical. Contra las encuestas Gordon Brown, que sucederá a Blair como primer ministro el día 27, ha situado las próximas elecciones generales en 2009, negando así una inmediata llamada a urnas para revalidar su acceso al cargo. Aunque revelar sus intenciones fue un lapsus- -luego se corrigió con un cuando las elecciones tengan lugar en el futuro está claro que Brown pretende consolidarse al frente del Gobierno e intentar darle la vuelta a las encuestas, que mantienen a los conservadores por delante. Los laboristas se encuentran en el peor momento desde que hace diez años llegaron al poder, en medio de una crisis de conexión con la ciudadanía. Brown admitió ayer que, como sucedió en los años 80 durante la era Thatcher, están fallando Reino Unido en escuchar a la gente El Partido Laborista ha prescindido de la marca New Labour en sus comunicaciones oficiales, sin esperar a que Blair abandone el puesto, y Brown ha anunciado un cierto punto y aparte respecto a su antecesor, en los contenidos y en las formas, para superar el tedio con que los electores parecen acoger la prolongación laborista en el Gobierno. A los laboristas les salva de momento la unidad con que están procediendo al relevo. Además del apoyo abrumador que le dieron los diputados del grupo parlamentario- -sin la emergencia de ningún contrincante, por lo que Brown ya fue confirmado como líder y primer ministro- el canciller del Tesoro también está reci- biendo el espaldarazo de las bases: 407 de las 633 agrupaciones han suscrito sus aspiraciones. Desasistidos El declive del SPD, hermano mayor de tantas socialdemocracias europeas, y la preocupante estampida de afiliados, empezaron con los propios gobiernos del SPD, bajo Schröder, y no han remitido tras su pérdida del poder y reingreso como socio menor en la coalición de la democristiana de Merkel (CDU) Ahora que el paro cae hasta el 9 y se enjuga el déficit, la CDU cabalga sobre el éxito mientras el SPD anda a los pies de los caballos. Ha llegado a tener cuatro presidentes en año y medio, y el actual Kurt Beck, muy popular en su región pero inexistente fuera de ella, es seriamente cuestionado. El éxito tiene muchos padres pero la derrota es huérfana lamenta a este diario el ex ministro del Interior y veterano del SPD, Otto Schily. Su partido no logra aprovechar la emergente recuperación alemana, debida en gran medida, se- Alemania gún análisis coincidentes, a las reformas emprendidas por el último gobierno rojo- verde de Schröder y que, por tardías, enterraron sin embargo políticamente al canciller socialdemócrata. Las incursiones de Beck en política internacional han sido sonrojantemente provincianas, y los intentos del SPD de desmarcarse de la sombra de una rampante Merkel, con roces continuos sobre ayudas infantiles, política energética o de seguridad, le han salido al partido por la culata, con una caída hasta un 25 frente al 35 de la CDU. La mayor distancia desde la formación de la gran coalición hace dos años. La necesidad de marcar distancias ha provocado que el gobierno federado de Bremen rompiera recientemente con la CDU para ensayar un acuerdo con los verdes que les dé otro perfil. Prodi sobrevive con frágiles alianzas en Italia, y la pérdida del estado del bienestar afecta a Escandinavia Adiós al bastión En los países nórdicos, la socialdemocracia ha dejado de ser el partido dominante después de seis décadas. Víctimas de su propio éxito, los socialis- Escandinavia tas vieron desaparecer las distinciones de clase que habían sustentado su movimiento. Al extremar las comodidades sociales, se agotaron las posibilidades que las proporcionaron. Hoy, en Dinamarca, Islandia, Finlandia y Suecia, cuna de la socialdemocracia como sistema político, gobierna el centro conservador. Sólo en Noruega, los socialistas, muy en minoría, forman parte de un ejecutivo centrista. El papel de las industrias para generar riqueza fue subestimado siempre por los analistas de ciencias sociales. Se consideraron en posición de desventaja, con impuestos elevados y azotadas por las nacionalizaciones. Eso llevó a contraataques neoliberales contra el crecimiento de la administración pública. Aprendiendo de los males pasados y tras el convencimiento de que el Estado perfecto es una utopía, se ha considerado urgente cambiar el modelo y mantener los conceptos individuales, y no colectivos. Información elaborada por J. P. Quiñonero, Juan Vicente Boo, Emili J. Blasco, Ramiro Villapadierna y Carmen Villar Mir