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ABC LUNES 4- -6- -2007 ESPAÑA 19 dos totalitarismos del siglo XX, el nazismo y el comunismo? La respuesta a esas preguntas tanto de Aznar, Havel y Sharansky como de una buena parte de los que asistiremos a la reunión de Praga es una respuesta de signo netamente neoconservador o, lo que es lo mismo, de compromiso activo de las democracias en la lucha contra las dictaduras y el terrorismo fundamentalista. Esa posición explica que Aznar, Havel y Sharansky apoyaran en su día la guerra contra Sadam Hussein. En enero de 2003, Aznar y Havel suscribieron, junto a otros seis importantes dirigentes políticos entre los que también estaba Tony Blair, un manifiesto de apoyo a la intervención en Irak. Natan Sharansky, disidente en la Unión Soviética y político e intelectual israelí, es el autor de Alegato por la democracia un libro que, contaba Juan Cierco en una entrevista que le hacía en ABC en 2005, le fue recomendado a George Bush por José María Aznar. Y que también a mí me ha impresionado por su mezcla de lucidez intelectual, pasión por la libertad y compromiso con los movimientos disidentes de todo el mundo. Sharansky le decía a Juan Cierco que sería racista pensar que los pueblos que no se han rebelado contra los dictadores, tan diferentes a los nuestros, son felices bajo la esclavitud. Con el pretexto de no imponer la libertad a los demás, el mundo libre ha impuesto dictaduras Y también le contó el único consejo que le dio a Bush cuando éste se lo pidió: Hable con los disidentes, no con los dictadores, y déjeles muy claro, desde el principio, que está de su parte Esa posición de Sharansky es hoy una proclama del movimiento neoconservador y explica, entre otras cosas, que sea sobre todo la derecha la que apoye, por ejemplo, la disidencia cubana mientras que la izquierda busca posiciones de diálogo con el dictador. Que Es- La guerra de Irak tados Unidos y España tengan una diferencia esencial respecto a Cuba porque los estadounidenses rechazan el diálogo y el apaciguamiento con Castro que el Gobierno español defiende. O que la resistencia antiterrorista española sea cada vez más de un signo ideológico neoconservador. O que ocurra lo mismo con la movilización mundial contra el terrorismo fundamentalista. do plantean, sin embargo, interrogantes al compromiso activo por la democracia que también estarán en Praga. El intelectual francés Gilles Kepel criticó a los neocon señalando que Irak no es Polonia o, en otras palabras, que no es lo mis- Las dificultades de la democratización de Irak y otros muchos datos realistas del mun- ¿Y el fracaso de la posguerra de Irak? Es necesario un movimiento por la libertad que no distinga dictaduras o terrorismos por sus ideologías mo la democratización de la Europa del Este que la del mundo árabe, tal como lo ha defendido Sharansky. Su advertencia es interesante. Otro brillante analista, Fareed Zakaria (El futuro de la libertad) ha mostrado la paradoja de que en las sociedades árabes los dictadores son más liberales y modernos que sus sociedades. El fundamentalismo y el terrorismo islámico, no lo olvidemos, han surgido de esas sociedades, no de los gobiernos dictatoriales. Repásense, por ejemplo, los datos de la Pew Research Center sobre la opinión de los musulmanes sobre Al Qaida y se con- cluirá que la causa democrática se enfrenta a las dictaduras, pero también al fundamentalismo de una parte de la sociedad. Irak es un ejemplo. Esos son los límites al idealismo neoconservador. Y también las advertencias pragmáticas a sus objetivos. Pero entre los límites y las advertencias, lo cierto es que el debate sobre la libertad en el mundo tiene hoy un liderazgo de derechas. Es un debate de derechas. Lo ocurrido con el movimiento antiterrorista español es parte de un proceso ideológico que trasciende ampliamente a nuestras fronteras. La derecha y los disidentes Sharansky aconsejó a Bush: Hable con los disidentes, no con los dictadores, y deje claro que está de su parte Lo ocurrido con el movimiento contra el terrorismo en España es parte de un proceso ideológico que traspasa nuestras fronteras