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102 DEPORTES DOMINGO 3 s 6 s 2007 ABC TENIS s Roland Garros COPA LOUIS VUITTON s Final V DE VENDETTA DE ROBREDO ANTE VOLANDRI El tenista español aspira a cobrarse la revancha de la Copa Davis jugada en Santander el año pasado, en la que el italiano le puso a los pies de los caballos J. M. CUÉLLAR PARÍS. Aquel día me pegaron una nata (un guantazo dicho en fino) y no pienso poner la otra mejilla Hablaba Robredo con un énfasis desconocido en un tipo como él, máxima expresión del hombre tranquilo del circuito dinástico. Recuerda Robredo aquel lance y se le nota sangre en la mirada. Se refiere el tenista español a la eliminatoria de Copa Davis disputada en Santander en 2006. España se jugaba la permanencia ante Italia y Robredo fue elegido por Sánchez Vicario para jugar el primer punto ante Volandri. El español era el número siete del ranking y el italiano, el 51. Todo auguraba un triunfo español, pero Tommy jugó uno de los peores encuentros de su vida y Filippo uno de los mejores. Perdió. Nadal acabó salvando el pellejo al equipo nacional en aquella eliminatoria, pero Robredo apenas pudo salir a flote. Se le echó encima toda la Prensa, la afición y, para colmo, nació la leyenda de que no valía para la Davis. Además, Vicario le cogió en el vestuario y le dijo que no jugaría el tercer día y le hizo ver, dicen que con crudeza, los errores cometidos. Cuentan que Robredo salió llorando de aquel vestuario santanderino y que aquello le afectó sobremanera, sobre todo cuando vio cómo los periódicos se cebaban con él a la mañana siguiente. Pero el catalán es un tipo fuerte, con riqueza interior. Ese año, mientras Volandri subía como la espuma, él logró meterse en el Masters y recupe- El New Zealand puso proa hacia el tirunfo desde la misma salida AFP Filippo Volandri EFE ró el hálito y su buen estilo de juego. Ahora, Volandri se vuelve a cruzar en su camino y se nota cierto descaro en su caminar. Tras derrotar a Ljubicic, le preguntaron por Federer, como si Robredo, con el que tenía que jugar antes, no existiera. Lo malo es que contestó. Luego, sobre el partido en sí ante el español, recordó el lance de Santander: Ya le gané entonces y jugué muy bien. Sin embargo, cada partido es diferente. Él es de los mejores tenistas en tierra batida, pero estoy como nunca y no temo a nadie. Además, sé cómo jugar para ganarle Robredo también lo recuerda, y muy bien: Sí, la verdad es que le tengo ganas, muchas, es cierto, pero eso no quiere decir que no vaya a encarar el partido con la frialdad que un encuentro así requiere. Quiero la revancha de aquel partido porque después de aquello me pegaron mucho y no quiero volver a pasar por algo parecido El balance entre ambos jugadores es de 3- 3, pero con la salvedad de que el italiano ha ganado en las tres últimas ocasiones en que se enfrentaron. El Luna Rossa mucho ruido y pocas nueces Al New Zealand (2- 0) le basta con salir un segundo antes PEDRO SARDINA VALENCIA. Todo indicaba que la final de la Copa Louis Vuitton iba a ser una de las más reñidas de la historia por la calidad de los equipos que la disputan. Después de la exhibición que el Luna Rossa dio ante el BMW Oracle y del bajo nivel que el New Zealand demostró ante el Iberdrola en semifinales, en la final estaba asegurado el espectáculo y la competición. Nada de nada. Los italianos parecen peleles en manos de los neozelandeses. A Dean Barker le basta con escoger el lado bueno del campo de regatas- -ayer el izquierdo- -para pasearse por delante del barco que capitanea James Spithill, que eligió equivocadamente el derecho. Ayer, Dean Barker volvió a aplicarle la misma medicina que le dio el lunes a Spithill. Entró por el lado bueno del cajón, porque le tocaba por sorteo, y movió ficha cuando el australiano, de puro susto, se acorraló él solito. Nueva Zelanda es un martillo pilón. Lee el libro mientras desayuna y a la hora del examen lo suelta todo de memoria. Practica una vela aburrida, pero con muchas garantías de éxito. El Alinghi ya puede sacar un arma secreta si quiere renovar la defensa de la Jarra. El New Zealand ganó por cuarenta segundos al Luna Rossa Se impuso en todos los tramos con muchísima autoridad y a mitad de la regata dejó de marcar férreamente al rival. La presalida fue un paseo que le dio un segundo de ventaja y el lado bueno del campo. Una salida calcada de la del lunes. La puntita de la proa por delante y a navegar. Los italianos se desesperan y viran y viran intentando zafarse del martillo neozelandés, pero la paciencia y la frialdad de los kiwis hace que minuto a minuto la ventaja vaya subiendo. Ayer, en barlovento, la renta de los maoríes era de veinticuatro segundos, todo un mundo en esto de la Copa América. La maniobra de subida de spi de ambos equipos fue distinta. Los kiwis perfectos. Los italianos, lavando el trapo. La popa se antojaba otro festival neozelandés. La virgen no se aparece Ansia de revancha El Bribón ocupa la base del Desafío Español El transpac 52 Bribón del armador José Cusí y donde navega el Rey, está terminando su fase de construcción en la base del Desafío Español. El barco que patrocina La Caixa ha sido construido en los astilleros King Marine de Arginet, los mismos que construyeron el Iberdrola 88 y el Iberdrola 97 por lo que los últimos retoques se los están dando los constructores en las instalaciones del equipo español. También se espera la llegada del GP 42 Quebramar Chrisler El italiano dice que sabe cómo ganarle y el jugador de Hostelrich reconoce que le tiene ganas desde que perdió con él en la Copa Davis En sotavento, treinta y cinco segundos de ventaja. James Spithill había intentado navegar por el lado derecho, cuando Barker dejó de marcarle, en busca de una virgencita, pero no se le apareció. Nueva ceñida y nuevas viradas del New Zealand en la proa del Luna Rossa Una, dos, tres... Más ventaja para los kiwis En la segunda virada de barlovento el crono marcaba treinta y nueve segundos de diferencia, una distancia suficiente como para tomar la baliza izando el spi al natural y con mucha presión. Se mascaba el ridículo italiano, pero Dean Barker no es un regatista que masacre a los rivales y bajó hacia la llegada dejando al barco navegar planeando en las olas. Al final le sacó un segundo más, cuarenta, y le endosó el 2- 0 a Italia. En el barco neozelandés no hubo ni una felicitación ni muestras de alegría. En la cubierta del italiano, caras de pocos amigos y decepción. Esas no eran las expectativas.