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94 SAN ISIDRO DOMINGO 3 s 6 s 2007 ABC EL QUITE DEL MAESTRO José Ortega Cano SANGRE BRAVA uiero dedicar esta columna al toro bravo, a ese animal tan diferente del resto de los animales. No he conocido nunca un ser vivo al que se le castigue a campo abierto y tenga la oportunidad de esconderse y presente cara al castigo. El toro bravo reacciona diferente y acomete con bravura y nobleza a un trapo que se le ofrece, pudiendo ir al cuerpo, que sería mucho más fácil. Por eso, al toro, que todo me lo ha dado y al que tanto le debo, en agradecimiento, quiero dedicarle esta carta: Toro, amigo mío, una vez más te pido que me acompañes en esta carta, o imaginada faena, que marca nuestras vidas. Tú que naciste en un amanecer del vientre de tu madre, la vaca, sola, sin ningún tipo de ayuda humana, tan sólo con el instinto y la sabia naturaleza. Cre- Q ciste en los llanos y en los montes, en la paz, rodeado de encinas, criado y cuidado por gente sincera y bondadosa, como son las gentes del campo. Un día te hiciste mayor de edad, cumpliste los cuatro años y entonces, sin ningún tipo de protocolo, fuimos presentados: un toro y yo, un torero. Dos seres distintos con dos guiones diferentes, con una misma interpretación. Me parece que fue ayer, el día de nuestro primer encuentro, pero ya han pasado treinta y tres años desde que nos conocimos. Hemos disfrutado tanto juntos y, a su vez, hemos hecho disfrutar a tanta gente importante, como escritores, poetas, pintores, músicos, aficionados... Y todos ellos, con su sabiduría, seguirán dando luz verde a la más maravillosa de las fiestas. Atentamente, José Ortega Cano. Postdata: la semana torista, que ayer terminó, se debería cumplimentar con el gesto de algunas figuras que se implicaran, como toda la vida ha sido, matando algunas de estas ganaderías y no dejándolas en manos de toreros que tienen su única oportunidad. In medium, virtutis est. Es decir, la combinación ideal: figuras y toreros modestos. El juez Garzón, en una barrera, acompañado del empresario José Félix González Haz lo que quieras En Las Ventas no habrá música durante las faenas pero helicópteros sí que pueden sobrevolar la plaza mientras el torero se juega la vida con un victorino POR ROSA BELMONTE FOTOS: IGNACIO GIL MADRID. Aunque el monzón parece cosa del pasado, una gran lona redonda cubría la mayor parte del redondel. Pero era publicitaria. La recogida, antes de que empiecen los toros, ya es todo un espectáculo. Los operarios la doblan haciéndola cada vez más pequeña, como los marines estadounidenses doblan su bandera hasta dejarla hecha un quesito y dársela a la viuda. Día de victorinos, día de no hay billetes y día en que el juez Garzón estuvo en la barrera, muy atento a la lidia, junto al empresario José Félix González. Un poco más abajo, en el callejón, el habitual Pedro Antonio Martín Marín, ex secretario de Estado de Comunicación, responsable taurino de la Comunidad y quien más suena como futuro director general de Telemadrid. En otro burladero, Jaime Ostos y su mujer, María Ángeles Grajal, carne de tomateros y otras especies televisivas antes de entrar a su localidad. En el palco de Canal Plus andaba un aficionado reconocido como es el cantante Jaime Urrutia (no hay como el calor del amor en un bar) Y en el de siempre, Inés Ballester. Otras plazas Haro (La Rioja) Éxito de Manzanares y Talavante Con tres cuartos de entrada, se lidiaron toros de Buenavista, de juego desigual. El Juli, ovación en ambos. José María Manzanares, oreja en los dos. Alejandro Talavante, ovación y dos orejas. En la Feria de Granada, novillos de Rosario Osborne. El Taranto, palmas, Jesús Fernández Yiyo, dos orejas. Joaquín Agudo, oreja. Ivo Álvarez, palmas tras aviso. Ginés López, palmas tras aviso. Miguel Hidalgo, oreja tras aviso. Aranjuez (Madrid) Cartagena y Palomo salen a hombros Dos toros de Murube para rejones y cuatro novillos de Alcurrucén, desiguales. Andy Cartagena, oreja y oreja. Ángel Teruel, vuelta al ruedo y oreja con petición de la segunda. Palomo Linares, oreja tras aviso y oreja. Jaime Ostos y su mujer, María Ángeles Grajal, en un burladero Las plazas de toros son uno de los lugares donde más permisividad hay. Se fuma, se bebe, se matan animales y se permiten los teléfonos móviles. Y nada de rogamos reduzcan el volumen o vayan a las plataformas a hablar. En los toros te toca un saludador que ha localizado a alguien al otro lado de la plaza y estás perdida: ¿Me ves? Muevo la mano. ¿Cómo que no me ves? A ver, levanto el brazo izquierdo. ¿Me ves ahora? No lo entiendo Cinco minutos más de ¿cómo que no me ves? a grito pelado ¿para qué quieres teléfono? y, después de mover la mano, el pie, la tibia, el peroné, la cabeza y el esternón, el otro que por fin lo ve (para mí que le dijo que sí para callarlo) Casi hubo un aplauso general por los alrededores. Y a punto estuve yo de ir a besar a Rompetechos y de estoquear con el bolígrafo al del móvil. Es que el picahielos sharonestoniano se me había olvidado. Ésta, la posibilidad de llevar armas sin que te las pillen, es otra muestra de la permisividad en las plazas. Un reducto de libertad sin parangón. Las Ventas, a veces, parece Flushing Meadows. Aunque en lugar de aviones pasan helicópteros en formación. Claro, que quizá era en señal de respeto a la faena de El Cid a su primer toro de la tarde. La Muela (Zaragoza) Dos orejas para Millán y una para Ponce Con dos tercios de entrada en tarde de mucho viento, según informa Efe, se lidiaron toros de Juan Pérez Tabernero, descastados; los mejores fueron el quinto y el sexto. Enrique Ponce, oreja y silencio. Finito de Córdoba, silencio tras dos avisos y ovación tras dos avisos. Jesús Millán, oreja tras aviso y oreja. En Pinto (Madrid) toros de Santa María. Sánchez Vara, oreja y oreja. Javier Valverde, silencio y oreja. Ambel Posada, cuatro orejas.